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LOS AÑOS 60


Efervescencia Tropical en el Perú


Por: Agustín Pérez Aldave
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Cinco actores/testigos de los años 60 dan su testimonio acerca de aquella movida década de ritmos tropicales que vivió el Perú.

 


JULIO CHÁVEZ CABELLO

(Baterista y productor artístico)

Una década fructífera y variada

 

Hubo un ‘boom' musical gracias a los apoyos de las disqueras (Héctor Roca) y a la diversidad de géneros. La música que predominaba era tropical, pero en el 62 entra La Nueva Ola y a mediados el rock y el apoyo de la televisión con programas de música en vivo con El clan del 4 en Canal 4, El hit de la una , Cancionísima y Domingos Gigantes en Canal 5. El boogaloo me parece que era un intento de fusionar la música tropical con la música de Norteamérica, con una presión de crear algo que se ajuste a lo que fueron las primeras discotecas. La moda era otro factor, pues el músico en esa época tocaba lo que el público exigía.

 

Julio Chávez, baterista de nota.


Los estilos, los ritmos, eran conocidos cada uno por su nombre. Se distinguían: La cumbia, el merengue, el guaguancó, la guaracha, el mambo, el cha cha chá. En cuanto a si eran diferentes públicos…En tropical uno solo, luego los boleristas y criollos, gente de jazz, nuevaoleros y rockeros, y los de música clásica. Los canales televisivos que apoyaban lo tropical eran Canal 7, Canal 4 y Canal 5.

 

No había contacto entre los tropicales, los rockeros y los que tocaban otros estilos de música. Eran grupos de edades distintas y diferentes culturas musicales. La mayoría de nombres de los músicos tropicales de entonces, como Lucho Macedo, Alfredo Linares y Ñico Estrada , me sugieren orquestas asociadas a fiestas de fin de año, de cumpleaños de 15 y fiestas de promoción. Fue una década muy fructífera y variada. En lo que se refiere al rock, que es lo mío, todos los grupos tenían álbumes con todas sus canciones buenas y había abundancia de bandas. Era una época de mucha proliferación de compositores e intérpretes. En la música tropical la movida era más fuerte y más al segmento popular el rock. La Nueva Ola era más elitista. Para mí, el balance ha sido positivo, pues es el inicio de un cambio en que la música estaba asociada a un estilo de vida nuevo, de pensamiento más abierto y cambio en la moda y la apariencia física.

 

 

ROMÁN PALACIOS

(Conductor del programa radial Fusión Latina
y fundador del Grupo Los York's)

Boogaloo y Rebeldía Musical

 

Abrí los ojos a los actores de la movida musical tropical a partir de los 60, sin dejar de lado los últimos años de los 50. No puedo entender la movida de los 60 sin tomar en cuenta las propuestas cincuenteras. No olvidemos que en los 60 los músicos habían bebido del naciente rock (Bill Halley, Teen Tops, Elvis, el pequeño Ricardito, etc) y sus gustos estaban mixtificado. Por un lado su gusto por la musica tropical (así se denominaba a toda la movida afro antillana) y, por otro, estaba la llamada música “juvenil”.

 

Carlos “Peluzza” del Carpio y Román Palacios.


Así que en los 60 se bebía una efervescencia y la industria discográfica nunca ganó tanto dinero. La gente, el pueblo, consumía lo que “el Perú producía”. En algunos restaurantes se presentaba shows en vivo, algunas “boites” todavía existían, aunque languidecientes. Había para todos los gustos.

 

Los bailes sociales estaban animados por orquestas de moda en esa época: Freddy Roland, Sonora de Lucho Macedo, Ñico estrada, La Sonora Sensación, La Rumbaney, (primer lustro de los 60). Después, en el segundo lustro, irrumpió la juventud de músicos y con ellos los ritmos de avanzada, como El boogaloo.

 

Estos juveniles músicos entraron en competencia con las orquestas antes mencionadas, que sólo se dedicaban a repetir los éxitos que venían de Cuba y de México. El boogaloo era la música símbolo de esa rebeldía, digamos musical, de las nuevas generaciones. Los jovencitos bebían del bossa y del jazz. Así que no fue difícil aceptar esta propuesta que llegaba de los yunaites: El boogaloo.

 

Los diferentes estilos eran agrupados como música tropical, pero se distinguía a los diferentes ritmos y estilos. Se denominaba Sonoras a las agrupaciones que tocaban guarachas (dos trompetas), Conjuntos tropicales (Guitarras, tres cubano,) los que tenían como repertorio, por ejemplo, a Los compadres, Los guaracheros de Oriente, Matamoros. Y Orquestas a las agrupaciones con mayor cantidad de instrumentos y que tocaban todo de música, de preferencia música afro antillana, como por ejemplo Freddy Roland y Carlos Berscia.

 

Los jóvenes a la obra

 

El público no era homogéneo, definitivamente. En el pueblo era costumbre tocar una marinera y un huayno como fin de fiesta. Y se bailaba toda la música que se escuchaba por radio. En el público de alto nivel social (por consiguiente económico y con gran distingo racial) sólo se bailaba la marinera para terminar la fiesta, en muchos casos la marinera limeña. Mucho se bailaba lo que se escuchaba por radio.

 

Ya en los 60, los jóvenes comenzaron a tener presencia y/o opinión sobre la música a bailarse en las fiestas. Por ahí se filtraban algunos rocks y baladitas en reemplazo, según los casos, de los boleros. No olvidemos que en esa época se tenía mayoría de edad a los 21 y recién a esa edad se les tomaba en cuenta. Los jóvenes y los niños veían a los “adultos” por la ventana cómo se jaraneaban. Ahora la cosa es al revés.

 

Producción reeditada de Los Yorks.


Me acuerdo que el canal 2 (el de la avenida Tacna) traía a bailarinas de mambo (Anakaona, Manon Dancan, Las Dolly Sisters, etc.) y también llegaban para presentaciones en tv y en espectáculos en los cines artistas como Pérez Prado, pero con ritmos nuevos como el dengue y, posteriormente, el taconazo. Llegaron cantantes como Leo Marini, Daniel Santos, Bienvenido Granda, Nelson Pinedo, Carlos Argentino, El Satanás de Cuba… Eran figuras que habían brillado con la Sonora Matancera y ya con luz propia cada uno.

 

Los locales donde se tocaba música (orquesta estable) tropical a inicios de los 60 eran El Pigalle, El Tabaris, El Embassy, El Nacional de la Herradura y otros. A partir del 65 aparecieron locales como el Neptuno y El Dragón donde se agrupaban los mejores músicos, y aparecieron la llamadas peñas: El Zambo, El Palmero, El restaurante Fiesta, Viña del Mar, José Antonio.

 

Por lo que pude vivir, la cosa estaba bien, pero bien separada. En forma despectiva, los músicos tropicales decían “rockanroleros” a cualquier persona con el pelo algo largo y forma de vestir con pantalones apretados, algo así como ahora se les llama “pandilleros”. Claro, esto era en los primeros 60, pero después del 65 los tropicales quedaron en segundo plano. ¿Por qué? Por dos razones: 1.- para ser rockero tenías que ser joven y 2.- el que hacía música juvenil se vestía bien y, generalmente, eran guapo o guapa, la mayoría de piel clara.

 

¿Mi balance de este período? En general, poca creatividad, todo era copia. Los que querían hacer algo distinto tuvieron que emigrar: Alex Acuña, “Peluzza” del Carpio, los Stagnaro, Alfredo Linares.

 

CARLOS 'PELUZZA' DEL CARPIO

(Baterista, arreglista, director de orquesta)

Como si fueran nuestras propias raíces

 

En Lima se vivía mucha riqueza musical. Abundaban los clubes nocturnos con orquesta en vivo y varios lugares donde ir a disfrutar buena música y buenos shows. En otras palabras, había mucho trabajo y lo mejor aún, que era casi todos los días. Se tocaba de martes a domingo. Justamente, en 1962 fue que entré de lleno a la música. Yo llegaba al club Olímpico todas las noches para ver las orquestas. Este lugar quedaba debajo del Estadio Nacional, era chifa arriba y en los bajos estaba el Olímpico, con dos orquestas en vivo. No se usaba bajo ni congas. Las congas las tocaba alguien que llegara de invitado. La otra orquesta era la del show, del pianista argentino Panchito Torres, la que acompañaba a las bailarinas y cantantes. Las dos trompetas eran Moisés Neciosup y Pedro Izaguirre. Moisés era considerado como el mejor lector de show. En el saxo estaba nada menos que Héctor Veneros. No me perdía ningún movimiento de los bateristas. Hasta que un día faltaron los dos y enseguida me pusieron a tocar batería de una vez, el bailable y el show. Era increíble, todos los días escapado de mi casa. Me pagaban 50 soles diarios por el bailable, y 60 soles diarios por el show. Total 110 soles diarios. Yo estaba en el colegio.

 

Reciente producción “ Toca mi Timbal ”.


El boogaloo era un ritmo muy pegajoso y muy popular, fácil de bailar, como el reggaeton de ahora. Empezó la enfermedad del boogaloo que muchos querían imitar, pero eran pocos lo que lograban entrar, quizás porque había que darle diferente a este nuevo estilo que iba agarrando buen público. Cuando llamaban a los músicos para tocar boogaloo, le pagaban un poco más por ciertos toques que tenía sobre todo la trompeta y el saxo, con unas figuraciones un poco cambiadas, por tener muchos glisses y curvas en el brass.

 

Clubes, orquestas

 

A casi todos los ritmos se le llamaba tropical, pero se les identificaba también por su nombre cuando había que tocar. Por ejemplo, el ritmo del cha cha chá era el nombre que se le daba. Se tocaba en ritmo a 4 muy marcado en la campana, casi como un son montuno, el toque del piano era diferente y las figuraciones del bajo eran muy marcadas sin salirse del ritmo... El ritmo guaracha era un poco más rápido que el chá, más movido, con la percusión tocando siempre un golpe fuerte en el cuarto tiempo, el baqueteo del timbal, para llegar al mambo con una campana más rítmica, pero marcada a un solo golpe. También se tocaba el son montuno, el merengue, el bolero, la cumbia, y todos los ritmos de moda en ese momento. Pero a todos en conjunto se le llamaba Ritmo Tropical...

 

Existían clubes de bailes y clubes de shows. Empezamos en el Olímpico, luego seguía El Copacabana de la avenida Abancay donde tocaba Checo Checo y su orquesta. El Embassy era un súper club de la plaza San Martin. Ahí la música bailable la tocaba el pianista chileno Choche Merida y su Sonora, el trompeta era Marambio, el baterista Melcochita, y el cantante Paco Amayo. La orquesta de show era del cubano Charles Rodríguez y ahí tocaba yo la batería, el saxo de Wence Gutiérrez, las congas de Navarrito, y las trompetas de Bereche y Querevalú. En el club del hotel Continental, a media cuadra del Embassy, tocaba Koki Palacios y su orquesta. Luego del Embassy, salíamos a hacer dos shows muy tardes al famoso Pigalle de Lince, con bailarinas y todo. El Sky Room del Hotel Crillón presentaba a la orquesta del trompetista chileno Víctor Durand y su hermano en el saxo, el piano de Otto de Rojas, la batería del gordo Adolfo Bonariva, la bailable tenía en el piano al negro Charles Palomares, y en los intermedios Los Violines de Lima dirigidos por Julio Santos, era un club muy grande...

 

El Grill Bolívar tenía a Chano Scotty y el Combo Latino y a Nilo Espinoza y su cuarteto de Jazz. El Canal 13 Panamericana TV a la orquesta de Charles Rodríguez y tocábamos los shows de El hit de la una en vivo, todos los días de lunes a viernes. Llegaban cantantes de Cuba, como Rolando La Serie y Fellove. De España venían los ballets que bailaban música latina. En el privado del Club de la Unión tocaba la Sonora de Lucho Macedo. En el Canal 2 de la avenida Tacna estaba la orquesta de Ñico Estrada dirigida por Tony De Cuba (papá de Aníbal López). Eran famosos los bailes con la orquesta de Freddy Roland y su cantante César González. También estaba la Sonora Sensación de Mario Cavagnaro, con el gran Kiko Goyzueta en el timbal. En Canal 4 estaba la orquesta del maestro y pianista Enrique Lynch. Era increíble la cantidad de orquestas en vivo. Por eso abundaba el trabajo.

 

“Peluzza” del Carpio en Panamericana TV.


El don de los músicos peruanos

 

Sí había contacto entre los tropicales, los rockeros y los que tocaban otros estilos de música. Porque todos eran músicos y se llamaban, sobre todo, para los reemplazos. Aunque también hay que mencionar que los grupos rockeros estaban aparte de todo y tenían su propia gente, pero nunca había problema. Por el contrario, cuando alguien necesitaba se ayudaban, sobre todo cuando se necesitaba a alguien a último momento. No puedo olvidarme de los músicos del jazz, que eran muchos ya... y estaban muy de moda.

 

Los músicos peruanos nacimos con un don especial de tocar la música tropical como si fueran nuestras propias raíces. Yo empecé a tocar casi sin ensayo, sin tener experiencia. Cuando llegó el Gran Fellove a Panamericana TV, y tocamos su música, fue como si nos comiéramos un pan francés. Por el gran grito !! ño!! que se mandó Fellove sabíamos que su música estaba sonando como a él le gusta tocarla en Cuba. Creo que sin saber mucho abarcamos también mucho. Porque los músicos peruanos empezaron a sonar y dejar huella a donde quieran que fueran en otros mundos. Eso nos dio mucha fuerza para seguir y prepararnos mejor.

 

Eran numerosas las tiendas de discos para comprar o intercambiar. Estaban las tiendas de Héctor Roca muy famosas, con varias sucursales. Odeón tenía tiendas en el centro, asimismo, Sono Radio. En barrios, como La Victoria, también encontrabas tiendas. Siempre hubo piratería, aunque no tanto, pero principalmente en los barrios bajos. Uno podía comprar en Lima los discos de La Sonora Matancera, Rolando La Serie, Los Rufino, Los Rivero, Albertico Pérez. Yo era un comprador compulsivo de discos. En el Callao había una gran tienda de música tropical. También las disqueras tenían sus tiendas y sus piratas propios.

 

Las orquestas tocaban arreglos que traían los mismos artistas. Recuerdo a un tipo que sacaba arreglos originales y los copiaba para todas las orquestas. Los vendía baratos, a 10 soles cada uno. Todos tenían el mismo arreglo, el mismo tono. Era lo fácil. Las copias eran bien pequeñas. Había que tener buena lupa para leerlos, pero los buenos músicos leían hasta las moscas.

 

Algunos músicos, según Peluzza:

 

LUCHO MACEDO . Muy conocido en la música tropical. Ahí cantaban Paco Amayo y Manolo Castro. En la batería Mario Allison. Lina Panchano era la cantante, una mujer muy hermosa. Las trompetas de Ubillus, Olivita y el cojo Salas.

 

ALFREDO LINARES . Ingresó con la orquesta de Charles Rodríguez sin saber leer música y aprendió en el camino. Bárbaro Alfredito, un toque muy especial.

 

ÑICO ESTRADA . El único que tocaba el timbal como la timbaleta de la Sonora Matancera, repicando muy rítmicamente, con un estilo diferente. Nadie pudo imitarlo.

 

CESAR GONZALES . Tremenda voz y sabor único. Cuando estuvimos en Puerto Rico fue escogido por el país como el cantante representante del turismo de la isla. Le grabaron un video cantando Lamento Borincano , un regalo fabuloso.

 

PEDRO MIGUEL Y SUS MARACAIBOS . Mucho sabor tropical. Nadie se podía quedar sentado al oír su música.

 

EL COMBO DE PEPE . Tocaba en todos los bailes. Era infaltable. Muy popular.

 

 

COCO LAGOS . Hacía un dueto con Allison, inigualable. Eran los inventores de los golpes en la percusión para las llamadas de los mambos. De ahí aprendimos todos a llamar con la batería para entrar a los solos y los mambos de las canciones. Dejaron una huella muy grande. Mario impresionó a Pérez Prado justamente en el llamado que hacía en los timbales para ir al mambo. Mario inventó todos esos cortes de percusión.

 

COMPAY QUINTO . Muy correcto en sus ritmos, un repicado muy personal, lo querían mucho.

 

ANDRES DE COLBERT Y ORQUESTA . Mucha gente bailó con su orquesta. Varios músicos de nombre pasaron por ahí. Un gran músico, muy ordenado, siempre estaba a tiempo. Su sonido muy fino y pastoso, para todos los gustos.

 

CHARLIE PALOMARES . Gran pianista. Casi todos lo querían en su orquesta. No leía mucho, pero tenía mucho sabor.

 

CARLOS MUÑOZ . Dejó una huella grande entre los profesionales. Era muy estricto. Dominaba mucho el órgano.

 

TITO CHICOMA . El trompeta más famoso y muy popular entre las chicas. Pitaba duro arriba, muy seguro en todas las orquestas. Estuvo mucho tiempo en América TV.

 

MARIO ALLISON . Aprendimos mucho de él. Dejó la gran huella de sus famosos llamados percusivos. Le decíamos El rey de los cortes. Había que practicar mucho para poder hacer lo mismo. Era genial en los drums. Una tremenda persona. Increíble. Tocó con Lucho Macedo y grabó con Freddy Roland y cada uno tenía su estilo.

 

BOSSA 70 . Se armó este grupo con músicos muy exquisitos para poder tocar su música, que era muy especial, muy moderna, y muy agradable al oído. Los arreglos eran hechos con mucho cuidado. No eran fáciles de tocar, modernos en aquella época.

 

 

 

RULLI RENDO

(Compositor, cantante, director de orquesta)

Los Limeños sabían diferenciar los ritmos

 

A inicios de los años sesenta, varias corrientes musicales dejaban sentir su presencia en Lima. La música criolla tenía un lugar realmente importante, tan es así que se llevan a cabo tres festivales auspiciados por Cerveza Cristal (Festival Cristal de la Canción Criolla, 1960, 61 y 62). A fines del 63 se realiza el cuarto de esta serie; pero, bajo los auspicios de Philips.

 

La Nueva Ola se sumó a la corriente norteamericana del rock y a través de la Argentina y sus intérpretes, empezó a sonar la música de la Nueva Ola acerca de la cual, en el Perú, hay muchas confusiones. Se mezclaron los conceptos y resultó que alcanzaron la popularidad discográfica Paul Anka y Neil Sedaka, sumados a Presley entre otros, como Modugno y Vianello.

 

Rulli Rendo, mediados de los años 60.


Latinoamérica se defendía con Billy Caffaro y los Teen Tops... En 1961 ya teníamos nuestros propios valores: Gustavo Hit Moreno y Joe Danova, este último a través de la TV.

 

En lo que a música tropical se refiere, seguían sonando La Sonora Matancera, Los Panchos y otros tríos. Se empezaba a escuchar a Tito Rodríguez y a Cortijo y su Combo, de la misma forma que se escuchaba a Tito Puente.

 

En 1961 se escuchó el merengue de Cugat, muy diferente al que se escucha hoy en día. Los tangos tenían y mantuvieron durante toda la década varios espacios radiales. La música difundida era variada.

 

En Lima siempre gustó lo tropical; pero, ante la arremetida de la Nueva Ola, desde Miriam Makeba y el “ Pata Pata” (1967), la guajira cubana se convirtió en boogaloo para muchos. La Nueva Ola vivía sus últimos días.

 

A diferencia de los días actuales, los limeños sabían diferenciar los ritmos tropicales, tan es así que se sabía bailar con mucha propiedad el mambo, el cha cha chá, o la guaracha. Pienso que el término “Salsa” confundió a muchos. Fue algo así como lo que sucede con la Cumbia. Desde hace algún tiempo, al cumbión lo llaman “cumbia”.

 

Los gustos separan a los oyentes

 

D urante los sesenta todos escuchábamos y bailábamos de todo. La “pituquería” no aceptaba abiertamente a Los Compadres, por ejemplo. Sin embargo, cuando éstos vinieron en 1971 al Festival de Agua Dulce como invitados, fueron clamorosamente aplaudidos. Los jóvenes apoyaban todo lo que venía de Cuba.

 

Quizás a partir del segundo lustro de los sesenta, los gustos empezaron a separar al oyente. Por ejemplo, estaban los que escuchaban canciones en inglés y no aceptaban ningún otro género musical. Los tropicales se empezaban a diferenciar. Fue por esos años que se empezó a emplear el término peyorativo “Chicha”, producto de la composición de Carlos Baquerizo “ La chichera” , mezcla de andino con ritmo tropical. Los primeros “salseros” se encargaron de demonizar las corrientes que fusionaban lo serrano con lo antillano-caribeño.

 

Aunque a fines de los sesenta yo había alcanzado la mayoría de edad, no era de salir mucho por la noches. El Neptuno era un buen refugio tropical en las noches limeñas. En el Callao estaba El Sabroso y a principios de la siguiente década, la Salsa se convertía en el género favorito de limeños y chalacos. Canal 4, bajo la producción de Mario Spector y la coordinación de Luis Carrizales, difundió en 1968 un programa exitosísimo: Martes Tropicales . Por aquel desfilaron desde Papo y su Combo, Freddy Roland, Los Destellos de Enrique Delgado y Pedro Miguel y sus Maracaibos, hasta Los Ribereños, pasando por Compay Quinto y otros.

 

 

Sectarismo e intolerancia a fines de los 60

 

Por los sesenta surgieron muchos grupos, como Los Astoria Twisters que integraron el pianista Miguel Reyna Farje y el baterista Cocho Arbe. Otto de Rojas cantaba a dúo con Enrique Ruiz (Kike Martino, autor de “ El llavero y mi corazón” ) y tocaban el piano a cuatro manos. Lucho Alba, saxofonista y arreglista, el productor de Natusha, Los piratas del Caribe y de otros en Venezuela en la década de los noventa, perteneció a Los Alfiles.

 

Hubo grandes grupos como La Sonora Sensación (se inició a fines de los cincuenta), dirigida por Mario Cavagnaro y con su arreglista estrella, Don Carlos Hayre. Tenía como cantantes al panameño Tito Contreras, a Carlitos Miranda y Rita Sáenz, desde hace algunos años, de Berscia. Por esos días estaba casada con Alberto Haro, autor del valse “ Hilda” , entre otros muchos éxitos. En la primera trompeta estuvieron Willy Marambio y otro chileno, Víctor Durand. Integraba la parte de los vientos el joven Tito Chicoma. En el piano El chato Alcázar, tío del Mono Altamirano.

 

l comienzo sí había contacto entre los tropicales, los rockeros y los que tocaban otros estilos de música . Todos trabajábamos juntos. Los espectáculos eran poli-musicales. A fines de los sesenta había comenzado el sectarismo y la intolerancia.

 

Rulli Rendo opina de los protagonistas musicales:

 

LUCHO MACEDO . La mejor sonora peruana. Gran pianista, en la línea de Lino Frías.

 

ALFREDO LINARES . El mejor arreglista tropical peruano. Poco conocido a nivel popular. Excelente pianista.

 

ÑICO ESTRADA . Gran percusionista. Muy popular en determinado momento. Vicky Zamora se impuso con él. ¡Era mi amuleto de la buena suerte! Mi primer arreglo tropical lo escribí para él: “ El diferente” –versión peruana- para la voz de Mario Castro, 1971.

 

CESAR GONZALES . Indiscutiblemente, el mejor bolerista peruano de todos los tiempos. Gran cantante.

 

PEDRO MIGUEL Y SUS MARACAIBOS . Juntamente con COMPAY QUINTO reimpusieron el sonido cubano, ante la aparición de la “Chicha” y los primeros sonidos “salseros”.

 

COCO LAGOS . Maestro de la percusión. Incluso gran ejecutante de la percusión sinfónica menor –accesorios.

 

 

ANDRES DE COLBERT Y ORQUESTA . Muy buen arreglista. Pero, en mi criterio, más técnico que inspirado. Reconocido internacionalmente.

 

CHARLIE PALOMARES . Pianista de lujo. Engalanó las noches del Sky Room del Crillón. En actividad con una de las dos agrupaciones peruanas La vieja trova.

 

CARLOS MUÑOZ . Tuvo como cantante al panameño Bobby Small. Al dejar el Virrey para pasar a MAG, dejó de ser original. No era arreglista precisamente; pero, sí muy buen productor.

 

TITO CHICOMA . Muy buen trompetista, quizás el mejor de una época. Mejor instrumentista que director o arreglista.

 

MARIO ALLISON . Sin palabras: ¡El Mejor!.

 

LOS GIRASOLES . Marcaron una época. Tuvo un gran cantor, Félix Martínez, quien había pertenecido a Los Destellos. Fue él quien interpretó y grabó “ Elsa” , de Tomás Revatta.

 

BOSSA 70 . El primer gran esfuerzo jazzístico de los sesenta. Grandes músicos tuvo. Marcó una época inolvidable.

 

 

 

ALEX ACUÑA

(Baterista, Percusionista, Director)


Mis hermanos mayores, Osvaldo, Germán, Moisés, Pedro, David, fueron los primeros que viajaron a Lima para buscar otro nivel de vida tanto académico - musical como económico. Varios de ellos se matricularon en el Conservatorio Nacional de Música porque querían desarrollarse como profesionales. Tomaron muy en serio sus estudios y a través de conexiones lograron integrarse a las grandes orquestas en Lima. Germán, Moisés, David, Pedro, lograron participar en muchas grabaciones en las disqueras El Virrey, Iempsa, Odeón, MAG y Sonoradio, con renombradas orquestas: Freddy Roland, Enrique Lynch, Eulogio Molina, Ñico Estrada, Los hermanos Durán, Tony de Cuba - también tocaban en muchos shows de las grandes boites, el Embassy, el Pigalle, el Grill Bolívar, el Continental, el Crillón. Los programas de televisión El hit de la una de Enrique Maluenda en canal 13. El programa de Rulito Pinasco en el canal 2, El canal 4 con Pumarejo, las radios Victoria, La Crónica con David Odría…etc.

 

Alex Acuña


Cuando ellos se encontraban dentro de las conexiones, me invitaron y me llamaron para que me viniera a Lima. Me comentaban siempre lo bien que estaban, progresando en sus relaciones y trabajos en la capital. Yo contaba con 15 años de edad.

 

Cuando llegué a la capital, mi primera impresión fue muy bonita con un aroma de triunfo y alegría. Casi enseguida encontré trabajo y la primera vez que trabajé en Lima fue con uno de los Macedo. Mis padres tuvieron que sacarme un permiso especial para poder trabajar en estas boites y clubes nocturnos.

 

Logré tocar con muchas de las orquestas mencionadas y traté de trabajar con personas que en mis evaluaciones mostraban integridad, no con músicos mediocres que eran negociantes del arte. Quizás por esta razón siempre me gustó el jazz. Solamente viví en Lima dos años y fueron bien intensos en cuanto a la demanda de trabajos que venían como nunca.

 

Me gustaba el Jazz

 

Acompañé a muchos artistas de renombre, como el trío Los Panchos, Neil Sedaka, Mario Murillo, Pedrito Rico, los Rufino, Leo Dan, Palito Ortega, Joe Danova, etc. Siempre aspiré a tocar lo mejor posible. Fui descubriendo muchos estilos de música: lo clásico, lo latino, lo popular, el jazz. Continuaba trabajando como uno de los mejores bateristas de la capital. Eramos quizás tres o cuatro los buenos bateristas, los que podíamos leer muy bien la música, y por eso los que más trabajábamos en las grabaciones, en los teatros, acompañando los shows de las boites y de la TV. Y también con los que no sabían leer música, aunque quizás tocaban bien, y eran otra gran cantidad.

 

En mis gustos personales siempre buscaba a los músicos que me atraían por su técnica y su sabor musicalmente hablando, porque les hacía muchas preguntas. No me estoy refiriendo únicamente de los bateristas y percusionistas, si no más bien de los saxofonistas, trompetistas, pianistas. Recuerdo muy bien que había un muchacho en Lima que tocaba muy bien, se llama Alfredo Linares. Con él hice muchas labores de grabaciones y bailes y TV. La razón por la cual me gustaba girar dentro de estos ambientes a pesar de mi juventud, era porque admiraba siempre el regalo musical de cada uno de estos músicos.

 

Siempre tuve la dicha de tocar en Lima y viajar por el Perú con buenas orquestas: Enrique Lynch y Eulogio Molina eran para los bailes y conciertos, Ñico Estrada y Pepe Hernández para los programas de televisión. También era baterista de planta de Iempsa y Odeón y baterista estable de dos canales de televisión. Trabajaba desde las 9 de la mañana hasta la medianoche. En esa época ya me vinculaba con los músicos de altas tallas, los que tocábamos en la TV, muchos eran extranjeros. Quizás por tener buena educación musical siempre estaban constantes en los mejores trabajos de Lima.

 

Ñico Estrada


Como siempre, en la radio se escuchaba la música latina - popular de Ñico Estrada, Nueva Ola, de los cantantes de México y Argentina, la Sonora Matancera. Pero mi gusto personal era diferente. Siempre me gustó el jazz y en esa época el jazz era muy apreciado por cierta gente, quizás un poco más selecta y se tocaba muy poco en los clubes. El jazz se apreciaba más en el Instituto Cultural Peruano Norteamericano y algunos lugares de Miraflores. Lo selectivo se notaba más en la adquisición de los discos. Teníamos que ordenarlos como pedidos en la casa de discos Héctor Roca, que quedaba en la esquina del Jirón de la Unión y la plaza San Martín.

 

Siempre admiré al buen músico

 

Por entonces yo escuchaba a Dizzy Gillespie, a la orquesta de Aldemaro Romero de Venezuela en un disco muy especial que hizo con Los 4, un grupo vocal muy moderno para entonces. Lo mismo escuchaba a Cannonbal Aderly, Miles Davis, Duke Ellington, Maynard Ferguson… pero como te contaba, cuando mis amigos me venían a visitar nos íbamos para el Callao a darnos unas chelitas y a escuchar lo nuevo en un bar que se llamaba El Sabroso. Allí fue la primera vez que escuché a Cortijo y su Combo, Tito Rodríguez, Machito… Resulta que muchos marineros del Caribe de Venezuela y de Panamá desembarcaban en el puerto y se hicieron amigos del dueño de El Sabroso y empezaron a intercambiar por cervezas los 45 que se tocaban en las radiolas. Así fue como penetró esa música en el Callao, la música verdadera del Caribe. Estamos hablando de los años 62 - 64, antes de la salsa. Quizás por esas razones el Callao es un puerto donde la identificación musical es la salsa.

 

En Lima existe mucho talento, crudo y neto, con elevadas aptitudes musicales. Pero en esa época, del 62 al 64, pude rodearme de grandes músicos. Siempre admiré al buen músico, a los que tenían también buena onda y buen gusto. Me alegraba mucho compartir con músicos sobre cómo tocar bien la música tropical y leer bien, sobre todo los que admirábamos el jazz. Me he dado cuenta que los buenos músicos son humildes, quizás porque reconocen que la verdadera estrella de todos es la misma música. Lima tenía buenos músicos: cubanos, argentinos, chilenos, panameños y, por supuesto, muchos genios peruanos: Alex Di Roma, Lucho Neves, Jaime Delgado Aparicio, Alfredito Linares, Adolfo Bonarriva, César Gonzales, los hermanos Lole, Manuel y Eulogio Molina, los hermanos Manolo y Lucho Avalos, Cocho Arbe, La familia Purizaga, Los hermanos Ubilluz, la familia Macedo. Todos estos eran músicos súper dotados y súper preparados, tanto en música clásica, popular y jazzísticamente. Estos músicos del Perú me inspiraron mucho por sus talentos y, sobre todo, por su amistad y buena onda.

 

 

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