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RICKY GONZÁLEZ


Un Oasis de Sabor


Por: Enrique Vigil Taboada
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Ricky González, arreglista, director y productor musical, virtuoso pianista de la escuela de Papo Lucca. Recorrió diferentes agrupaciones siendo en la del ‘Manos Duras' Ray Barretto su debut profesional. Hace unos años nos entregó su primera producción en solitario Oasis. Luego ha participado en varios trabajos como el disco Juega Billar con la súper banda “8 y Más” junto a Ángel Fernández, Bobby Allende, Rubén Rodríguez, Frankie Vásquez, Tito Nieves y Domingo Quiñones. Trabaja en su productora independiente y en paralelo arreglando temas para Willie Colón, Marc Anthony y José Alberto ‘El Canario'. Recordamos la entrevista que le realizamos hace algún tiempo y donde nos cuenta anécdotas muy interesantes. Con ustedes, Ricky González...!!!

 

Ricky González, una figura fundamental en la música actual.


Ricky, nuevamente en Perú. Cómo te sientes, cómo está tu trabajo?


Pues, muy bien. Agradecidos de regresar a Perú, y de reencontrarnos con nuestros buenos amigos. Estamos trabajando muy duro en la producción musical de artistas de diversos géneros. También colaborando con mis colegas en sus discos y viajando mucho con la orquesta de Marc Anthony.

 

Tu carrera musical la empezaste muy joven. Cuéntanos cómo nace toda esa historia?


Bueno, mi familia siempre fue muy artística. Mi madre estudió artes en la universidad, también canta muy bonito, aunque jamás lo hizo profesionalmente. Lo mismo mi tío que es un eximio clarinetista. Desde chico, con mi padre, nos juntábamos a escuchar música. En casa sonaban la Sonora Matancera, Willie Colón con Héctor Lavoe, Rafael Cortijo con Ismael Rivera, etc, etc. La pasábamos tan bien que terminábamos todos cantando y bailando. En casa había una batería y yo le entraba al instrumento. Así es como nace todo.

 

Pianista, en la categoría de los grandes.


Sin embargo, el piano era lo tuyo. Cómo ocurre ese encuentro?


Cuando tenía doce o trece años, quería empezar a componer y arreglar mis propias canciones. Solo la guitarra o el piano podían ayudarme a lograr ese objetivo. Así es que, lo pensé bien, y decidí vender mi batería para comprarme de ocasión un piano electrónico. Mucho tuvo que ver Papo Lucca, a quien considero mi ídolo, escuchando sus discos fue que aprendí el camino que debía seguir. Yo soy un músico autodidacta, es decir, yo mismo aprendí a tocar el piano. Luego, en la universidad, me hice un profesional de la música, estudiando armonía, musicalización, y realizando mis primeros arreglos musicales.

 

A propósito, que es un arreglo musical?


Dependiendo el género, dentro de la salsa, podemos decir que, un arreglista es la persona que prepara la envoltura musical, siguiendo ciertos patrones o indicaciones dadas por el compositor o el cantante. El arreglista decide qué formato orquestal utilizará. Esto es, cuántas trompetas o trombones o saxos van a incluirse en la orquesta y qué ritmos se aplicarán, una guaracha o un son montuno. El arreglista saca todo eso de su imaginación y la plasma en la partitura.

 

En la presentación de su disco. Cantando Frankie Vásquez
y en timbales Jimmy Delgado.


Tu primera experiencia profesional fue con el maestro Ray Barretto. Cómo llegas a integrar su orquesta?


A los quince o dieciséis años, cuando culminé mis estudios, me encuentro con Sergio George –a quien conocía desde la universidad-, y me cuenta que el maestro Ray Barretto estaba necesitando un pianista. Oscar Hernández, que hasta ese momento había sido el pianista titular de la orquesta, pasaba a integrar “Los Seis del Solar” de Rubén Blades. Entonces, Sergio George me pregunta, si quería integrar la orquesta de Barretto. “Pero, por supuesto”, le dije. Y así fue. Recogiendo los consejos y recomendaciones de algunos músicos amigos, como Ángel Fernández, logré desempeñarme muy bien en la orquesta.

 

Recuerdas alguna anécdota de aquella época?


Ray (Barretto) fue un tremendo músico, muy profesional y perfeccionista con su orquesta, por lo tanto, quería que sus músicos estuvieran a la altura de las circunstancias. Por eso no estaba muy convencido de que un muchacho con poca experiencia integrara su banda. Es gracias a Sergio (George), Ángel (Fernández) y a quien considero mi padre musical, porque fue quien me enseñó a escuchar los discos de Peruchín, Cachao y Arsenio Rodríguez, el señor Jimmy Sabater, que me quedé en la orquesta. Fue Jimmy quien le dijo a Barretto que me aceptara en su orquesta porque si no se las iba a arreglar con él. (Risas…) Quien lo diría que, al cabo de unos meses, estaría componiendo, arreglando y siendo, prácticamente, el director musical de la orquesta.

 

Con Ray Barretto, quien le dio la gran oportunidad de su vida.


Estuviste muchos años con Barretto, realizando excelentes producciones y desarrollando un sonido que identificó a la orquesta a partir de tu incorporación…


Efectivamente, estuve como unos nueve o diez años con Ray, desarrollando un nuevo sonido que identificara a la orquesta. Sin embargo, el mérito de lograr esa identidad fue de la orquesta en pleno, de gente como Carlos Soto, Ángel Fernández, Jimmy Delgado, Jimmy Bosch, cuyos aportes fueron valiosísimos en la realización de esos objetivos. El primer disco donde participé, ya como integrante de la orquesta, fue Todo se va a poder (1984), luego Aquí se puede (1987), después Ritmo en el Corazón (1988) grabado con Celia Cruz y que mereció el premio Grammy, posteriormente Irresistible (1992) y finalmente, cuando ya no pertenecía a la orquesta, Soy Dichoso (1992).

 

Por qué decidiste dejar la orquesta de Barretto?


La experiencia ganada en la orquesta de Ray fue muy grande, sin embargo, sabía que debía tomar otro rumbo. Mucho tuvo que ver mi participación en el show “Tributo al Piano Latino”, cuando aún pertenecía a la orquesta del ‘Manos duras'. En este show que se realizaba todos los años participaban pianistas de la talla de Hilton Ruiz, Michel Camilo, Eddie Palmieri, Jorge Dalto, Eddy Martínez, entre otros, y el hecho que me invitaran a participar con ellos significaba para mi un gran orgullo y la motivación de realizar otras cosas.

 

Su producción “Oasis”.


Y es en este período que empezó tu faceta como productor?


Efectivamente, en esa época salían al mercado muchos discos y yo me desempeñaba como productor a tiempo completo, aunque a veces también tenía algunos trabajitos como pianista “free lance” en algunas orquestas, como la de Ray Sepúlveda, Conjunto Clásico y Louis Ramírez, con quien logré una gran amistad. Louis fue un gran maestro, gran arreglista y productor, de quien aprendí mucho sobre la música caribeña y también de la música clásica y otros géneros. Como productor logré gran notoriedad en el ámbito artístico, desafortunadamente, el trabajo de productor requiere de mucho tiempo y descuidé mis proyectos personales.

 

Hecho que culminó con tu primera producción. Cómo surgió “Oasis”?


La idea de Oasis surge cuando tenía quince o dieciséis años, es algo que siempre quise hacer, realizar mi propia producción. El disco representa lo que soy musicalmente, todo lo que he aprendido en la música y lo que puedo aportar. Además, fue todo un reto que me tomó muchos años en cristalizar. Desde la selección del repertorio y la composición de los temas, cosa difícil para una persona inmiscuida tanto tiempo en los arreglos musicales, decidir los cantantes, en fin, lograr que todo se ajuste a lo proyectado. Sin embargo, el reto más importante de toda la producción fue participar como cantante en algunos temas, algo que jamás había desarrollado de manera profesional pero que ya, desde muy chico, realizaba en mi hogar.

 

En la actualidad, prepara su segunda producción personal.


El disco incluye, entre otros temas, uno cantado por Hermán Olivera y dedicado a Nueva York.


Exactamente, el tema se llamó “Es mi Nueva York” y fue el más difícil de componer. En la ciudad pasamos por un hecho terrible, emocional y espiritualmente, y no quería faltar el respeto a esa situación. Fue una manera de desahogarme con todo lo que pasó y también expresar el amor que le tengo a esa ciudad, que se sacudió, se levantó y sigue caminando, sigue pa'lante. Le propuse a Hermán Olivera para que participara y gustoso aceptó, sin cobrar nada, como lo hicieron todos mis amigos músicos, Johnny Pacheco, José Alberto ‘El Canario', Ray Viera, Dave Valentín, Ray Barretto, etc. El tema fue un homenaje para mi casa, mi barrio, Nueva York.

 

Y ahora qué viene?


Bueno, en estos días, me dedico más a la producción, me la paso mucho en el estudio haciendo arreglos para otros artistas. Acabo de terminar la producción del disco de José Alberto ‘El Canario', también he realizado unos arreglos para el próximo disco de Olga Tañón y en estos momentos estamos trabajando en los arreglos y producción del disco de Willie Colón. Además, he participado en la producción Juega Billar de la agrupación “8 y Más” junto a Ángel Fernández, Bobby Allende, Ozzie Meléndez, entre otros. Y finalmente, cuando se puede, tocando el piano para algunas orquestas como la de Marc Anthony…. Muy pronto tendrán noticias mías, cuando termine de realizar mi segunda producción personal.

 

 

Ricky, en corto:

 

Ray Barretto: Un padre.
Rubén Blades: Poeta.
Hermán Olivera: Sonero.
Jimmy Sabater: Maestro y guía.
La Salsa: Mi amor.
Nueva York: Mi casa.
Papo Lucca: Mi ídolo.

 

 

 

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