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TONY MONSERRAT


Un Artesano del Piano


Alejandro Moreno Guevara
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Son las 3:40 de una primaveral tarde caraqueña en la altura del penthouse del edificio Tajamar y el maestro pasea sus largos dedos sobre un pequeño piano vertical. En la acción casi parece extasiarse haciendo acordes y marcándole el compás al grupo de niñas que sueñan con ser una Margot Fontaine o una Alicia Alonso. Mientras el maestro solo sueña con hacer música, solo sueña con fundirse con el piano en un acorde lejano y dulce que le recuerde que el piano es su vida.

 

Tony Monserrat es como uno de esos viejos marinos que se consiguen en algún puerto y que nos hablan del mar con una pasión que es contagiosa. Tony Monserrat pareciera estar hecho de una madera distinta. Con su estampa de quijote del Caribe (su padre oriundo de la isla de Trinidad y su madre maracucha) este hombre pareciera que cuando habla bailara un guaguancó con sus manos. Conversar con él es un festín, habla de todo y de mucho, con esa anarquía sabrosa propia de nuestra manera de ser caribeña, de hablar de varias cosas sin perder el hilo de ninguna. Su conversa es como su piano llena de acordes y contracantos que buscan siempre la belleza que se desprende del mundo, de lo que nos rodea y nos hace vibrar.


 

Maestro, háblenos de su infancia, ¿dónde nació?


Es que yo nací llorón. Mi mamá era muy celosa, signo aries, terrible. Papá: trinitario, buenote, un hombre muy sencillo. Mi mamá peleaba mucho con papá estando yo en la barriga, entonces yo nací llorón. A papá se le ocurrió comprar un piano para él. Eso fue lo que pasó. Entonces, un día estaba llorando y me arrimaron la cuna hacia el piano y toqué mi primera tecla, y ahí se acabó el llanto. El nombre mío, siempre echo ese cuento, fíjate tú, se debe sobre todo a que mi padre pensaba ponerme como el presidente de los Estados Unidos y entonces me iban a poner Franklin Delano Roosevelt y mis dos apellidos: Stuard Paredes, pero a papá le pareció muy largo, entonces lo que hizo fue ponerme Roosevelt Franklin Stuard Paredes. Mi papá era trinitario y mi mamá era maracucha. Nací el 6 de febrero del año 1938; soy signo acuario, la gente cree que es agua, no, es aire, ese signo parece que me cayó bien porque tiene que ver mucho con la filosofía, con la espiritualidad, tiene que ver mucho con la religión.

 

En la década del 70 Tony Monserrat ganó notoriedad como pianista salsero. Llegando incluso a grabar con el que, con el correr de los años, se convertiría en uno de los grandes: Oscar D'León. Sin embargo, en una decisión que a muchos habría de parecerle descabellada decide retirarse del mundo de la música, que era al fin y al cabo un mundo de bohemia y desenfreno que a todas luces chocaba con el otro mundo de Tony: la docencia. ¿Por qué se retira Tony Monserrat de la música?


Yo tocaba en los años 73, 74 y 75. Me retiré porque estaba hastiado y porque tenía un compromiso con la República , porque yo era docente. Tenía que salvaguardarme de que los alumnos que eran niños no me reconocieran. Fíjate tú que una vez yo estaba dando clases, estaba escribiendo en la pizarra y de repente oigo a un niñito: (hace un falsete como imitando la voz de un niño) “Tony Monserrat, Tony Monserrat, Pantera Rosa”, pero yo hago como si no escucho y sigo escribiendo pero el niñito continuaba: “Tony Monserrat” hasta que no tuve otro camino que voltearme y decirle: “Está bien yo soy Tony Monserrat, yo soy el que hace el personaje de la Pantera Rosa , de Popeye, pero me hacen el favor y se quedan tranquilos. Como si no hubiera pasado nada, porque ustedes tienen que aprender a representar los espacios, en este momento yo soy el docente y allá soy el personaje histriónico de la televisión, al que le dicen el loco Tony Monserrat”. Entonces ese tipo de situaciones contribuyeron a que yo me retirara. Pero bueno, son muchas cosas por las que un artista pasa en su vida. Una vez también una periodista, Yolanda Herrera, escribió que yo era un ridículo, que yo no respetaba el piano. Y eso lo dijo en una sección que tenía en Últimas Noticias llamada “La luz roja”. En el argot periodístico ese tipo de periodismo lo llaman palangrismo, palangre. Entonces yo leo aquello y hablo con una amiga que trabajaba en El Universal y le digo “yo quiero contestarle a esta señora”. Le dije a mi amiga que lo pusiera entre comillas: “No temo hacer el ridículo”. A las dos semanas: “Tony te llaman por teléfono, es Yolanda Herrera”, entonces ella me dice: “Hay mi amor, yo tengo un programa llamado La descarga, tú puedes venir para hacerte una entrevista”. Yo le digo “claro cómo no”. Llego al programa de radio y empezamos a hablar. Ella me dice: “Cómo estás tú” y yo le digo: “muy bien mi cielo, cómo estás”. Ella me pregunta: “Cuál es tu currículum” yo le digo: “Mi currículum es séptimo año de piano clásico, no pude terminar, porque mi padre quería que yo fuera doctor, soy profesor en el Pedagógico”, entonces ella dice: “Ayayai, Dios mío”. Al rato agrega: “Mi amor, tú no leíste mi artículo en donde yo te puse por el suelo”. Entonces yo: ¡tinnn!, confesó y me dice: “Tú no te pusiste bravo”. Y yo le digo: “No, porque tú no eres pianista”. Me dijo: “He aprendido a ser periodista, vamos a grabar, cuando salgamos al aire yo pido perdón en público, en vivo, por haberte ofendido”. A mí no me insultó ella, son cosas que cuando se conocen las causas, el efecto no resulta. Y sucede que cuando yo empiezo a hacer lo de los personajes histriónicos lo hago porque me mandaron, y que a competir contra Damirón y yo dije que no, porque yo era un niño cuando yo bailaba Damirón. Porque cuando yo tocaba piano a nosotros nos enseñaban no para tocar en festivales ni ser estrellas, nos decían toca Chopin, toca Beethoven y estudia bien la técnica y nos presentábamos en el teatro Baralt, en Maracaibo, donde yo nací. Y era el más aplaudido, por qué era el más aplaudido, bueno porque a pesar de que mi familia nunca me fue a ver porque ellos no estaban de acuerdo conmigo y entonces era el negrito que iba solo y tal y qué sé yo. Pero la diferencia era que yo practicaba más que todos ellos. Y me decían: “Es que tú tocas más piano que yo”, no, no es que yo toque más sino que yo estudio.

 

 

En el hermoso documental titulado: Son Anónimos Tony Monserrat, aparece junto a otros tres músicos venezolanos: Edgard “Dolor” Quijada (destacado sonero venezolano y vocalista de la super orquesta Bailatino), Prisco Oropeza (trompetista de Magia Caribeña y otras orquestas y quien falleciera lamentablemente en el año 2007) y Miguel “Miguito” Urbina (extraordinario percusionista venezolano, especialista en los tambores venezolanos). En este documental el maestro Tony Monserrat nos habla de las cosas hermosas de la música pero también de las vicisitudes por las que pasan los músicos populares en Venezuela. En este documental Tony Monserrat da una cátedra no solo de piano, sino de amor y respeto por la música. Llegando incluso a demostrar sus dotes de pianista magistral cuando interpreta al piano, junto a Edgard “Dolor”en la parte vocal, el bolero “Abre las puertas de mi corazón”, sin siquiera haberlo escuchado antes, quedando documentado audiovisualmente esta magistral interpretación para la posteridad. Allí Tony Monserrat nos habla de su idea de lo que es la música, de la importancia del lenguaje como gran ventana de la realidad del mundo y de la buena música que no escuchamos en la radio dizque porque no es comercial. En el documental vamos conociendo a Tony Monserrat a través de sus ideas pero sobre todo lo conocemos a través de sus interpretaciones al piano.


Entonces volviendo a lo que te dije con respecto al personaje cuando tú me viste, Alejandro, allá en la avenida Baralt, el sorprendido, el agradecido fui yo, yo venía de sacar una cédula que se me había perdido. Me recuperaste. Yo venía mal, mal por una situación que bueno no viene al caso mencionar, pero con mucha conciencia. Y tú me viste ahí en el documental en televisión. Lo que pasa es que ahora no está el personaje, ahora está el pianista. Que pasaba que la gente decía: “El tipo es más loco que el carrizo, pero el tipo toca piano”. Yo me quedé perplejo cuando tú me contaste que me habías visto en televisión y me dijiste: “Tony Monserrat”. Porque primera vez que me paran así en la calle. Otras veces los taxistas me han parado y me han dicho usted es Tony Monserrat, pero tú me dijiste: “Tú hiciste un show así y así y dijiste cosas así” y eso me sorprendió. Fíjate tú, yo tengo aquí (y se señala la mano) el beso del conguero de Barry White. Eso fue en la Cota 880, que era una discoteca que estaba en el Hotel Hilton, una vez que vino Barry White a presentarse y él y sus músicos estaban hospedados allí en el Hilton. Yo estabaahí en la Cota 880 y estaba interpretando el tema de amor de Barry White, con un arreglo que yo le había hecho y el conguero estaba escuchando pero yo no tenía ni idea de que aquel hombre era uno de los músicos de Barry y entonces cuando yo termino de tocar el hombre se me acerca y me agarra la mano y me la besa, entonces me dice que él nunca había visto una mano izquierda como esa, imagínate tú. Yo tengo nueve años preparando un personaje y me dijeron por qué no vuelves con la Pantera Rosa y yo dije no, eso se quedó allí.

 

Maestro, escucharlo a usted tocando piano en el documental Son Anónimo es una experiencia muy grata para cualquier melómano.


Fíjate tú que eso partió de que resulta que un español, que era pareja de la directora de la academia de ballet, me oyó tocando y me dijo: “oye yo te voy a filmar”. En un principio era para mí solo, el vino a grabar la primera vez, hay una escena en donde yo estoy tocando “El diablo suelto” y yo le estoy dando con el pie a un charco que había allí porque estaba lloviendo y sonaba como un címbalo. Entonces él me dice: “Oye, yo voy a ser algo mejor, ya no contigo solamente, voy a poner otros músicos” y yo le digo: “Dale”. Entonces se fue hilvanando el proyecto. Es cuando se hace la grabación con “Dolor”, estábamos allá en el Celarg y me dice el director: “cónchale, que lástima que los músicos no vinieron vamos a tener que hacer la grabación con “Dolor” mañana” y yo le digo: ”Por qué no probamos con el piano”. Ese bolero “Abre las puertas de mi corazón”. Y eso salió de arriba a abajo prácticamente. Yo me retiré hace nueve años y ahora sí estoy empezando a tocar piano. Tengo ya siete años a tiempo completo en el Instituto Superior de Danza, ha venido gente de Alemania, de Nueva York, y están observando que lo que hago yo no es jazz, que es otra cosa. Hay un tema mío que salió en un programa de Renny Ottolina. Eran programas especiales aquellos de Guayana, Margarita. Yo hice ese tema cuando venía de un crucero y pasamos un ciclón y yo venía impresionado, lo plasme en la música. Renny Ottolina me admiraba mucho. Entonces ahí descubrí que la mayoría de los que cantan vienen de problemas, el hombre más feliz no hace canciones. Un tema mío una vez lo toqué en un cumpleaños y una persona se me acercó y me comentó, ese tema, yo estuve en Canadá, lo tienen de fondo musical en las cataratas de Niágara. En una oportunidad, empecé a trabajar en el Hilton de noche y estaba tocando un calipso, y un señor me dijo usted toca calipso como si fuera trinitario y yo le digo es que mi papá es trinitario. En otra oportunidad estaba en Nueva York tocando en el Havana Inn “Un poquito de tu amor” porque me invitó el pianista cubano y me dice: “Tú sabes de quién es eso” “¿Maestro, eso es suyo?” le digo yo, “si eso es mío”. “Te sabes la canción también: en la vida hay amores que nunca...” resulta que aquel hombre era el compositor Julio Gutiérrez, qué te parece. Compositor del tema inolvidable. Entonces, cuando el pianista me dice te pongo la batería dice un cubano: “Le vas a poner la batería a ese hombre que tiene a todo el mundo bailando con la izquierda”. Entonces el quería que me careara con otro pianista, y yo le dije que no que en el arte no hay competencia eso es en el deporte. Me consigo en el Roxy a Orlando Santos Moreno. A mí me han considerado un pianista con una mano izquierda muy desarrollada. Sucede que a mí cuando pequeño mamá me amarraba la mano izquierda porque antes era malo comer la sopa con la mano izquierda. Entonces me hicieron ambidiestro.

 

 

¿Y cómo llegaron a su vida los personajes que interpretaba?


Empezó así, yo iba a cobrar en el canal 5, cuando el canal 5 estaba aquí arriba en San Agustín. Yo recuerdo que cuando yo llego al sello o sea a la compañía me encuentro con Víctor Mendoza que era uno de los productores que empezó con Oscar D'León y la Dimensión Latina. Yo fui el que grabó el tema Julia y en el primer long play yo me llamaba Eddy Fontana, me firmaron el contrato como Eddy Fontana. Iba a empezar como pianista. Aparecía yo con la tumusa, ese disco es del clan de Víctor. “Chuito” Narváez era el que iba a grabar, ellos estaban en La Distinción , pero “Chuito”, sin pedir permiso, se fue con Los Satélites para República Dominicana y los dejó entendiendo. Entonces ellos hablaron conmigo: oye Eddy para que nos hagas el favor y grabes tú esos temas”, yo en esa época era profesor, yo me acostaba como a las 4 de la madrugada y a las 6 tenía que pararme para ir a las escuelas. Lo que pasa es que yo estaba en forma. Entonces, como les estaba diciendo, yo quería cantar calipso (tararea un calipso). Y eso le gustó al productor. Y me dijo la próxima vas a cantar. Qué te quiero decir con esto. Cuando murió el director de la Sonora Matancera Rogelio Martínez, dijo alguien “se acabó la Sonora Matancera ”, dije yo: “No, cuando muera Lino Frías”, fíjate tú murió Lino Frías y se acabó la Sonora porque el era el swing, ese piano de Lino eso era una orquesta, para mí era un profesor, Lino Frías, “Noro” Morales, Oscar Peterson. Es más para mí Aldemaro era un fuera de serie, ese si no sé qué es lo que era, a él no le gustaba ser solista pero como acompañaba. Es más tengo una anécdota una vez estaba acompañando a un cantante (consuelo y paz) y de repente a veces al cantante a veces es natural se le baja la voz porque es algo natural, y nadie se dio cuenta porque él, que es lo más difícil leyendo, lo transportó, leyendo la melodía, único en la historia bajó el tono por ejemplo estaba en re mayor y lo puso en re bemol que era como do sostenido. Te tengo un comentario, una vez Aldemaro me dijo que el jazz era para flojos, es que en el jazz tú te equivocas y la gente cree que es un acorde moderno.

 

Tony Monserrat ha sido protagonista de la salsa en Venezuela, y a pesar de su temprano retiro de los escenarios, será mejor decir del receso que se tomó durante varios años, ha sido testigo de excepción del movimiento que se conoce como salsa venezolana. Maestro háblenos de la salsa en Venezuela.


“Moliendo café” es una guaracha cubana, aunque la haya escrito un venezolano (Hugo Blanco). Es más, la palabra salsa eso es embuste, eso es un condimento de cocina que el mismo Tito Puente lo oí yo por televisión le preguntaron que opina usted de la salsa y dijo: “Yo no soy cocinero”. Y Oscar D'León dijo: “Uff bueno pa los espaguetis”. Es más cuando Oscar D'León salió todavía no estaba eso de la salsa. Esa historia la conozco yo: cuando estaba Fidias Danilo Escalona en Radio Difusora de Venezuela, estaban haciendo la campaña de la salsa, está bien que lo hagan comercial pero aclaren. Entonces que pasó estaba de moda la salsa de tomate Pampero, y Fidias estaba buscando un patrocinante y habló con la Pampero entonces para congraciarse con la Pampero le puso al programa Salsa y bembé , que lo pasaban a las 2:00 de la tarde, y entonces él se fue para otra radio y como la emisora registraba los nombres le puso al programa: “La hora de la salsa”. Me parece que eso destruye a la música popular. Todo es salsa, no me entubes. Entonces, hay que mantener la esencia de los ritmos, yo mantengo la parte pianística, tócame un pasodoble, toco un pasodoble. Fíjate, yo acabo de comprar la colección de jazz que está sacando el diario El Nacional, buenísima. Escuche Joe Turner, entonces tú comparas a Joe Turner con Elvis Presley y tiene el mismo arreglo, no, que eso es rock and roll, no chico eso es jazz. Quieres que te diga algo, yo toqué el pajarillo y gustó mucho en Sao Paulo. Entonces un pianista me preguntó que de quien era esa obra, que si no la habíamos exportado que si estábamos locos. La riqueza no está en el billete, está aquí (señalándose la sien) en el cerebro, en el espíritu.

 

¿Maestro, y a qué edad se vino usted de Maracaibo para Caracas?


Para Caracas me vine a la edad de 23 años, yo nací en el barrio El Empedrado, a la orilla de la avenida El Milagro, y mi niñez la pasé en la Lago que era a un paso de Cerro Marín a Valle Frío. Pero cuando empecé a tocar también estaba entre el beisbol y el piano; yo iba a ser pelotero. Llegué hasta clase B. Te digo sinceramente, agarraba bastante, tan es así que una vez estaba tocando piano y estaba una mujer bailando y se le salió el zapato y salió volando y rebotó arriba del piano y yo lo agarré.

 

 

¿Y por qué el piano?


Como les decía como nací llorón a papá se le ocurrió comprar un piano para él. Eso fue lo que pasó. Entonces un día estaba llorando y me arrimaron la cuna hacia el piano y ahí toqué mi primera tecla, no pelaba una nota jajajaja. Aunque cuando iba creciendo me gustaba era la mecánica, tan así es que yo me siento en un carro y le digo al chofer: “Mira esto está fallando”. Mi papá, Edison Stuard, era un gran mecánico. Él fue el primero que reparó los carros Chevrolet en Maracaibo, era un hombre muy honesto, muy honrado.

 

¿Cómo llegó usted a la mal llamada salsa?


Yo nunca pensé que iba a tocar en un combo, en un conjunto. Aquí hay un problema de nombres, aquí dicen por ejemplo Orquesta Aragón y no es así, eso es una charanga. Por qué le dicen orquesta si ahí no hay violines ni cellos. Esas son bandas musicales. La denominación está mala. Fíjate tú los DJS quieren que los miren como músicos, no, tú eres técnico tú lo que haces es colocar la música poner los discos, tú no eres músico. Me preguntabas cómo llegué a la salsa, eso fue una circunstancia estaba allí y entonces Oscar D'León tenía un contrato con el portugués de la Distinción. Y todavía no estaba la salsa ni nada de eso. Tan así es que cuando Fidias Danilo Escalona hizo el long play, él tenía el programa “La hora de la salsa”. Entonces por ahí fue que se metió ese nombre y él fue quien le abrió las puertas a los puertorriqueños y entonces a la gente empezó a gustarle eso y empezaron a llamar gallego a Billos en contraposición con lo que empezaron a llamar salsa. Yo les voy a decir una cosa para mí la música no existe, los que existen son los músicos. Una vez leí una entrevista en donde un DJ quería que lo catalogaran como músico, no vale. Sabes lo que me dijo un músico bravo del Brasil. Allá fui y toqué un joropo, un pajarillo para ser más específico y el músico brasileño me pregunta: “¿Quién es el autor de ese pajarillo?”. Y yo le contesto “El Indio” Ignacio Figueredo. Él me dice: “No puede ser un Indio”.

 

 

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