Escucha el Portal de los Grandes Salseros en: Mambo-inn Radio


 

 

 

LA ETNOMUSICOLOGÍA Y EL SABOR

 


Por: Luis Delgado Aparicio-Porta
This e-mail address is being protected from spambots. You need JavaScript enabled to view it

 


El primer negro en América fue Pietro Alonso, piloto de la Carabela La Niña. Los colonizadores encontraron en Las Antillas indios Siboneyes en Cuba, Guanahatabeyes en la antigua Hispaniola, actualmente República Dominicana y Tainos en Saint Xoan, hoy San Juan de Puerto Rico. El impacto con los foráneos fue de una gran magnitud en todo orden de cosas, trastocándose la vida comunitaria tal como lo relata el presbítero Fray Bartolomé de las Casas. Para suplir la mano de obra se oficializó el tráfico de esclavos provenientes del África.

 

Fray Bartolomé de las Casas

 

En el Nuevo Mundo los esclavos fueron sometidos a un trabajo inmisericorde. En el traslado habían traído como único equipaje su religión y su música. Así para mitigar sus penas, cantaban mientras cumplían las faenas, lo que las convertían en diálogos comunitarios que los mayorales no podían entender. Esta capilaridad social traspasaba de uno a otro la suficiente energía "como para no morirse".

 

Su religión consistía en antropomorfizar a sus deidades en ceremonias que eran dirigidas por los santeros, paleros o mayomberos, morúas y santeros ararás, rezándole a sus dioses y santos como Changó, Yemayá, Babalú-Ayé, Oshún, Obatalá, etc, en lo que se conoce como sincretismo religioso con el rito Católico. También ofrecían sacrificios de animales en sus ceremonias rituales. Es menester señalar los trascendentales ritos adivinatorios con los caracoles, el "dilogún" de los cocos, el ecuele o collar de Orulá, y el sacrosanto Tablero de Ifá.

 

El tercer elemento: El Baile

 

Sus instrumentos musicales eran en los Lucumís los sagrados tambores Batás, representados por el Iyá (mayor), Itotelé (medio) y Okonkoló (menor). En los Congos se denominaban Makuta y eran el Cachimbo, la Caja y la Mula , expresados en cantos de fundamento o de palo. Los Abacuás tenían su Bonkó Echemiyá como su instrumento de mando y su batería percusiva estaba conformada por el Encomo Obiapá (salidor); Encomo Kuchi - eremá (repicador) y el Encomo Bincomé (contestador de un solo golpe), siendo el Ekué el que encarna al todopoderoso y habla con los Abanekues. Por último, los Ararás se expresan por intermedio del Hungá, Hunguede y Huncito, invocándose a su principal deidad "Dallún" a través del "Kututo" su canto antifonal, de acuerdo a Jorge e Isabel Castellanos en su " Cultura Afrocubana ". (Tomo 4, página 302, publicado por Editorial Universal, Miami, Florida – USA - 1994). Esta batería percusiva es magistralmente explicada en los cinco tomos de Los Instrumentos de la Música Afrocubana de Don Fernando Ortiz, publicados en la Editorial Música Mundana Maqueda S.L. Majadahonda, Madrid - España, 1996.

 

“Los Instrumentos de la Música Afrocubana ”

 

Los Melanodermos se distinguían en diferentes familias lingüísticas, llegando a tener 638 dialectos, tal como lo explica Julio García-Cortez en su libro " El Santo ( La Ochá ): Secretos de la Religión Lucumí " y en su muy famoso " Pataki: Leyendas y Misterios de los Orichas Africanos ". Junto a la religión y a la música, el tercer elemento es el baile, que de acuerdo a los africanólogos escandalizaban a los blancos hasta el horror, llegando el Virrey Pezuela a prohibirlos en la Hispaniola. Sus movimientos no eran uniformes y las expresiones variaban de acuerdo al golpe del tambor. El mismo tenía connotaciones de todo orden habiéndose afirmado que estos bailaban hasta cuando caminaban, lo que es una palmaria demostración de la importancia que se le daba al movimiento cadencioso. Algunos se han mofado de que danzaban para invocar a sus dioses, para llamar a la lluvia, la cosecha y la comida, así como la salud, no debiendo olvidarse que en otros cultos se hacen distintas manifestaciones para honrar a sus divinidades en ceremonias más sofisticadas.

 

Aparece el Bolero

 

Corría los finales del siglo XVI y aparecía el “Son de la Ma ' Teodora” . Dos negras libertas, Teodora y Micaela Ginés después de ser manumitidas se juntaron con músicos portugueses, españoles y negros para dar a conocer su peculiar sonido. Empieza a notarse en el sincretismo musical la sazón "afroide" que le ponían los músicos de color al interpretar las piezas. Así, en el siglo siguiente los minuets, poleas, rigodones, tiranas, seguidillas, tonadillas y contradanzas importadas de la península, tenían un aire distinto, "una inédita fisonomía local al ser modificados en su tempo y al enriquecerse con instrumentos y elementos de procedencia africana" (ibidem: La Cultura Afrocubana –Tomo 4). Para esto es fundamental consultar el libro de Don Natalio Galán " Cuba y sus Sones " cuando explica con brillantez académica lo que el llama: "El trueque sonoro" que es asimismo el intercambio de instrumentos en el corazón percutiente de la orquesta. Es curioso observar que el redoblante, la pandereta y la castañuela no llegan a hacerse tan indispensables como las maracas, la claves y las congas.

 

Partitura de “ La Matilde ”.


Así la contradanza de los siglos XVII y XVIII pasa a ser la Danza en 1836. Esta se transforma en La Habanera , gracias al músico Sebastián Yradier que en 1843 en su famosa " La Paloma " , junto con la Habanera "Tu" , de Eduardo Sánchez de Fuentes, se internacionalizan y son usadas en París para compensar la furia picante del Can-Can. Tiene mucha razón Don Natalio Galán cuando la llama con picaresca gracia "la mulatita musical" al haber recibido los dejos afrocubanoides de sus antepasados. En 1879 aparece el Danzón, el Bolero en 1885, la Plena a finales de siglo y la Bomba en 1918. Debemos mencionar que el Merengue, la Salve y el Carabiné, de la República Dominicana , también adquirían formas bailables y musicales a finales del siglo XIX. En Haití, el Vudú tiene idénticas procedencias en su manifestación musical de corte epiléptico en el trance a la posesión.

 

Esto nos lleva a lo que es la Etnomusicología , disciplina también llamada Antropología de la Música. Surge en el siglo XIX cuando se empieza a recopilar piezas, versiones e instrumentos no europeos que sirvieron de base para el desarrollo de los pueblos, especialmente en lo que denomino el triángulo del sabor: Cuba, Puerto Rico y La República Dominicana. Es en el siglo XIX cuando se comienza a investigar la música desde la función que desarrolla en una sociedad determinada. Las principales escuelas son la alemana, francesa y la norteamericana, concluyendo que la Etnomusicología es el estudio de los procesos musicales en la cultura de los pueblos. Sus cuatro métodos o teorías son: A.- El transcultural; B.- El descriptivo; C.- Semiótica musical y D.- El émico, entendiéndose este último cómo la gente percibe su mundo musical. Entonces, lo europeo se acriollaba, es decir, se amulataba. En el libro " Los Bailes del Teatro de los Negros en el Folclor de Cuba " de Don Fernando Ortiz, publicado en 1951, el prólogo está escrito por el reconocido humanista y literato mejicano Don Alfonso Reyes ilustrándonos con sabiduría el propósito del mismo y sugiriendo al lector que se imbuya en las páginas siguientes y pueda "paladear el sabor del gran pozo africano aclimatado en tierra de Cuba". Empieza así a reconocerse que el "gusto" de la instrumentación, los toques, cantos y bailes tenían ese ingrediente de mulatez que les daba "ese algo" que los distinguía palmariamente de otros géneros y que, termina hermanándolos con el Jazz, el Rythm and Blues y otros de la música norteamericana, ambos primos hermanos descendientes de una misma abuela: África.

 

“ La Africana de la Música Folklórica de Cuba”


Todo es Africano

 

Por estas vías se constituyen el polo Afroantillano en constante juego dialéctico con el polo Euroantillano y entre ambos comenzaba a brotar un medio original y propio, el criollo, que Don Fernando Ortiz investiga en su famoso Tratado de la " Africanía de la Música en Cuba ", publicado en 1950. Así de las musas blancas con las musas negras nace la danza y la música prieta, rica en expresión, sonido y movimiento, siendo la Terpsícore mulata (la “Isadora Duncan” de Tite Curet Alonso en la voz de la Reina Rumba ) la figura indiscutible del hoy universal movimiento. Lo que iba separando cada polo era la influencia rítmica de la música negra. En pleno siglo XIX, don Félix Tanco se lo expresó a su amigo el Profesor Domingo del Monte ( Academia de Historia de Cuba , Centón Epistolario, volúmen 7, página 86): "¿Quién no ve en los movimientos de nuestros mozos y muchachas cuando bailan la música llegada de la península, una imitación de la mímica de los negros en sus cabildos? ¿Quién no sabe que los bajos de los dancistas del país son los ecos del tambor de los tangos?....Todo es africano y los inocentes negros, sin pretenderlo, y sin otra fuerza que la que nace de la vida de relación en que ellos están con nosotros se vengan de nuestro cruel tratamiento (como sabemos, la abolición en el Caribe finalmente se dio en 1886), infisionándonos con los usos y maneras inocentes propias de los salvajes del Africa". Así, sin usar la palabra transculturación que todavía no había sido acuñada, Tanco ejemplifica el fenómeno con su aguda observación sobre las costumbres danzáreas y la enorme influencia del negro en la vida social de Las Antillas. "En ella se refleja la fusión de lo lúdico y lo místico que caracteriza el ceremonial afroantillano en ritos saturados de una honda y purísima alegría vital" (Castellanos & Castellanos: ibidem).

 

Fue Alejo Carpentier en su monumental obra " La Consagración de la Primavera " que cuenta cómo en París durante el transcurso de la segunda Guerra Mundial, una profesora de música se le acerca en un café del Quartier Latin donde un grupo de músicos cubanos interpretaba congas, rumbas y son montunos, para preguntarle que ella, al transcribir en su pentagrama lo que estaba escuchando, había un elemento tácito que no aparecía en las blancas ni en las negras. Este, con gran paciencia le explica que eso se llamaba "decallage"; esto es, según el novelista, lo que es el sabor que le ponen los instrumentistas y que no se puede transcribir al papel pauteado.

 


Reencuentro de Celia Cruz con la Sonora Matancera , 1982.


Él mismo en su famoso libro " La Música en Cuba " nos habla de la creciente preferencia que se tenía por las orquestas de color. "Ciertas contradanzas gustaban más cuando la tocaban los pardos. Blancos y negros ejecutaban las mismas composiciones, pero los negros les añadían un acento, una vitalidad, un algo no escrito, que levantaba". Tiempo después así lo escribió el músico Javier Vásquez cuando en "Feliz Encuentro" volvió a reunir en 1982, a la Sonora Matancera y a la señora Celia Cruz, y ésta con la fuerza moral que la caracteriza, categóricamente sentenció: "Es la herencia y el sabor que África nos inyectó".

 

Así, sabor / sabrosura / mofongo / gandinga / candonga, son las palmarias demostraciones que ofrece la burundanga. Esto aunado al estilo peculiar en el caminar del famoso "negro curro" a que nos refiere Don Fernando Ortiz, con su vestimenta emperifollada y su caminar escobillao de punta y taco, mientras que la negra de blusa y saya larga y con pañoleta en la cintura y su resaltante esteatopigia, demostraba la musicalidad en su andar con el voluptuoso movimiento de sus caderas. También se manifiesta la sabrosura en su comida.

 

El tasajo, el picadillo, la malanga y el sofrito alegran con el guarapo y el ron lo que se llamó cabildo de congos o merienda de negros, para hacer día a día, una cumbancha o changüí, zarabanda o jelengue, zafacoca y titingó; esto es fiesta. Es concluyente don Esteban Pichardo cuando en su muy famoso " Diccionario Provincial de voces y frases cubanas " publicado en La Habana en 1875, dice que los negros tocaban sus atabales, tambores y demás instrumentos, cantando y bailando en ceremonias, que a los mayorales y contramayorales no solamente les era confusa y ajena, sino, lascivia. Hoy se sabe que estaban celebrando sus ritos religiosos y con el tiempo, a inicios el siglo XIX, esas músicas y bailes derivan en ritmos populares anteriormente explicados. No olvidemos que "el arte de expresar con emoción los sentimientos sinceros del corazón" nos lo enseñó a decir Ray Barretto en su "Que Viva La Música " . Todo entonces se globaliza en lo Afrolatinocaribeñoamericano.

 

“ La Consagración de la Primavera ”


Hablo de la Sandunga

 

Para terminar debo afirmar que fue Emile Fauré en " Les Trois Gouttes de Sang " – París 1929 quien afirma: "que una sola gota de sangre de negro en un lago de sangre de blancos basta para darle el germen de las cadencias decisivas". Esto es lo que yo llamo la ¡¡¡Metáfora del Café con Leche!!! Hablo de la Sandunga , ese mágico componente que señalo permanentemente y que no es sino la blanca "sa" o salero de Andalucía, en España, mientras que "Ndungue" es la prieta pimienta africana, que viene del criollo mestizo, y que al mezclarse lo europeo con lo africano y lo antillano se impregna en lo que nos dice Cheo Feliciano: "Soy el único negro que suda miel por los poros".

 

Esto es la cosmogonía afroantillana en el célebre ontolegma del maestro Fernando Ortiz: "Cuba (el Trópico) es un ajiaco". Esta no cesa de bullir ya que la sazón afroide es lo que eleva el arte del sabor a una dimensión universal. Alude a los disímiles ingredientes que forman ese guiso vernáculo que simbolizan la diversidad cultural del Triángulo de las Bermudas. Es el saoco que adorna, engorda, resalta y da vida a esta amplia y generosa expresión musical. Por lo que concluimos con lo que el sabio cubano Don Fernando Ortiz nos explicaba en 1950, señalando que esta es "la vivísima excitación motora que la rítmica provoca en los seres humanos, especialmente cuando los tamboreros tañen sus instrumentos y que nos lleva a que el cuerpo entero se excite" al escuchar esta música. Según el maestro, la sangre llama, aludiendo generalmente a la estimulación de unos supuestos "glóbulos negros que, al percibir los ritos danzários, se precipitan en la circulación sanguínea y cosquillean los músculos hasta arrastrarlos al movimiento". Esto es el sabor reflejado en la:

 

Melaza, congrí, sofrito y ron,
salsa, bolero , rumba y son.

 

 

DERECHOS RESERVADOS

www.mambo-inn.com

 

 

MAS NOTICIAS EN:

Logo_de_Facebook

La Hora Faniática

APUNTA Y DISPARA

sorpresas