El Sensacional Senén Suárez

Por: Rafael Bassi Labarrera
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Realmente sensacional fue la participación del legendario compositor cubano Senén Suárez en el Carnaval de las Artes 2008. En la mañana del sábado 19 de enero estuvimos conversando con el Maestro Senén Suárez en compañía del periodista samario Rafael Araujo Gámez y el escritor caleño Umberto Valverde. Fue una especie de preparación para el encuentro público que tendríamos en la velada de clausura el domingo 20 en el Teatro Amira de la Rosa. En ese sabroso palique hicimos un recorrido por la historia musical cubana guiados por el compositor de “ La Sopa en Botella” , “ La Esquina del Movimiento” , “Soy Campesino” y “Guaguancó Callejero” , entre otros temas.


Una leyenda viviente de la música cubana.

Senén Suárez nació en el pueblo Manguito, en la provincia de Matanzas, el 30 de julio de 1922. Desde niño comenzó sus andanzas musicales, contando con la complicidad de un tío. Hasta finales de los años 1930, hizo parte de diversos grupos de Matanzas. Orgullosamente recuerda sus años de infancia en la campiña cubana.

Mis padres eran campesinos. Mi papa me llevaba a la finca. Mi delirio era ir al campo a ver los pajaritos y juntarme con mis primos. En las noches escuchábamos al Sexteto Habanero en una vieja victrola.

El amor por el campo lo expresa musicalmente Senén Suárez en la famosa canción “ Soy Campesino” que grabó Beny Moré en 1959.

Soy Campesino es un número que en cierta forma narra la vida mía y casi la del Beny. El era guajiro de un pueblecito llamado Santa Isabel de las Lajas. Nos conocimos en el Bar 17. Yo vivía en el Reparto Dolores y él en La Cumbre. Vivíamos unas 6 ó 7 cuadras el uno del otro. Lo conocí tocando por las bodegas. Una vez me invitó a sentarme con él en el Bar 17. Nos hicimos amigos. En una ocasión le dije te tengo una canción. Me contestó pasa por el Conuco, asi le decía a su casa. Fui con mi guitarra y le canté la composición. Se la cante tres veces. Entonces me dijo, no lo estoy botando, pero ya lo tengo. Como al mes y medio me llamo y me dijo “compadre ya eso está”… Por la noche escuche en una victrola “Soy Campesino”. .. Salió como lo hice. Hay una cosa que no es mía que él se la pone, dice “ahora voy a improvisar…” eso se lo ocurrió a él. Pensé como este hombre hace eso. La música cubana es muy dictadora. Le salió redondito. .. salvaje.

En 1940 Senén Suárez viajó a La Habana a encontrar su destino como compositor. A finales de 1941 se unió como tresero al percusionista Luisito Plá y al cantante Gerardo Navarro, para conformar el trío de Luisito Plá y sus Guaracheros.

Me fui para La Habana en el año 1940. Ya trabajaba con mi papá en el central en la zafra. Mis hermanas estaban en La Habana , cuando llego la hora de la zafra mi papá me fue a buscar. Estaba guabineando buscando que hacer. Era mecánico dental, pero no se me daban las cosas. Mis hermanas se mudaron para un barrio que se llama Atares y para allá me fui de sapo, pegao.

Un día salí a pelarme. Veo una barbería el sillón, el barbero. Cuando me toco el turno. El barbero seguía hablando con un amigo y le dijo que estaba buscando un tresero. Cuando me termino de pelar le dije oye yo toco el tres. Me dijo ven en la noche a esta dirección. Luisito Plá era el barbero, muy musical, tocaba las congas y hacia una voz. Comenzamos a ensayar y cuadre todo. Eras los números de Matamoros que me los sabía todos. Tuve 3 años con Luisito Pla. Hicimos una gira y cuando regresamos tuvimos unos problemitas. Entonces decidí no seguir con el grupo. Me busque a Tony Tejeda y Gerardo Pedrozo hicimos el Trío Canoabo, en el 44 -45. Más tarde se presentó la oportunidad de hacer un grupo y busque al cantante Nelo Sosa y al pianista Carlos Faxas. Comenzamos a armar el grupito y para buscar el nombre cogimos un sombrero y metimos papelitos con el nombre y salio Conjunto Colonial. La mayoría de los integrantes provenían del Conjunto Casino. No sabía música cuando eso y Carlos Faxas hizo los arreglos. Grabamos y gustamos. Pero casi todos los músicos pertenecían a otras orquestas. Grabamos y se disperso el grupo



Profundo conocedor de la noche habanera de
los dorados años cuarenta y cincuenta.

Al salir del Conjunto Colonial, Senén Suárez continuó el Trío Canoabo en compañía de Tony Tejada y Orlando Vallejo. Fue cuando llegó Celso Vega de NY tratando de hacer un quinteto. Completaron el Quinteto de Celso Vega con el bajista Robertico Valdés. Pero Celso se regresó para NY. Entonces Ñico Saquito les dijo: ustedes no se van a romper. Eso si ya no son ni Celso Vega, ni Canoabo ahora serán Los Guaracheros de Oriente. Grabaron para la Víctor y estrenaron Alborada de Celia Romero, lo mismo que un montón de obras inéditas de Ñico Saquito. Volvió a trabajar con Luisito Plá y fue contactado por Ernesto Grenet para actuar en el celebérrimo night club Tropicana.

En el año 1948 junto con Bebo Valdés entramos al Tropicana. Yo con el Conjunto de Ernesto Grenet y él con la Orquesta de Armando Romeo.

En 1950 el Conjunto de Eliseo Grenet viajó a Maracaibo a los Carnavales donde coinciden con la Orquesta Femenina Anacaona y allí se conocen Celia Cruz y Senén Suárez.

Celia fue a Maracaibo con la Orquesta Anacaona que era una agrupación magnífica. Celia estaba empezando. Nos conocimos. Sabía que yo era el autor de Bumbane. Resulta que vivíamos muy cerca y nunca nos habíamos visto. Nos hicimos buenos amigos. Cuando la oí cantar quede impresionado. No seré buen músico, pero tengo una vista para ver quien sirve y quien no sirve. Entonces concebí Reina Rumba que grabó con la Sonora Matancera en 1951.

Después le lleve Columbia y Guaguanco, Ahí na'más, Vallan Vallende, El Pregón de San Cristóbal, Barracón…

Al referirse a la famosa “Sopa en Botella” que Celia Cruz grabó con la Sonora Matancera y en los años del boom salsero con Johnny Pacheco, señala que la concibió como contestación a un exitoso numero titulado EL VIVE BIEN .

En Cuba se ha usado de toda la vida, hacerle contestación a un número exitoso. Entonces hice la contestación al Vive Bien. Celia era muy rápida para captar las ideas, seguía las letras y después le ponía las inspiraciones pa comer y pa' llevar. Cuando salió “ La Sopa en Botella”…

Cuando regresaron de los Carnavales de Maracaibo, Ernesto Grenet se retiró y le dejó el conjunto a Senén Suárez que debutó en el Río Club que estaba en la margen del Río Almendares, allí lo fueron a buscar para regresara al Tropicana.

En febrero del 51 comencé en Tropicana con el conjunto. Había estado allí tres años como músico, con el Conjunto de Grenet. Seguí el mismo sistema de Grenet de bailar cantando. Eso no lo inventaron ahora, nosotros lo hacíamos en 1948. El conjunto estaba formado por tres trompetas, tres cantantes, Rubén González en el piano…. No llegábamos a diez.



Un libro abierto de experiencias y anécdotas.

Recordando los días del Tropicana, Senén Suárez afirma que su disciplina profesional, le ganó un sitial y le permitió grabar con su conjunto Tropicana Night Club, al preguntarle sobre el famoso “Guaguancó Callejero” risueño dice:

Hay una historia. Nosotros a ese número no le prestábamos atención. Teníamos una tanda de 45 minutos, entonces tocábamos 40 y los 5 minutos finales eran descargando a lo que saliera. Laito ponía un pedacito de Agustín Lara y comenzábamos a improvisar. Grabamos “Guaguancó Callejero” que no tenía arreglo, pura descarga, trompeta, Laito y yo. La trompeta es Alfonso Fleitas. Cuando se habla de trompetistas en La Habana tengo tres nombres: Julio Cuevas, Chappottín y Alfonso Fleitas.

Senén Suárez y Laito Sureda tuvieron una gran amistad musical, fueron socios sonoros en muchas ocasiones.

Estuvimos 35 años alternando entre me voy y me quedo. Laito tenía un carácter difícil, pero él y yo nos la llevábamos bien. La gente decía que Laito se desayunaba con un limón. Tenía un carácter especial. Pero era tremendo cantante. Un músico completo. Cuando la Sonora Matancera fue hacer el número mío Sandungueate en la película Una gallega en La Habana en la escena donde sale una pareja de baile. El que quintea es Laito y quintear no es fácil. El tocaba todos los instrumentos percutidos.

Hay un gran éxito de Senén Suárez que recorrió toda Latinoamérica en la voz del barranquillero Nelson Pinedo y sirvió para bautizar en los años cincuenta las esquinas más populares de nuestras ciudades latinoamericanas.

El centro de La Habana los jóvenes salían a caminar y pasear los sábado y domingo por Galeano, Neptuno y San Rafael. Había almacenes, cafetería. Las jovencitas salían a caminar por allí a ver que pasaba, hacer contactos. Yo vivía cerquita en Águila y Reina. Me iba a ver las muchachas, a piropear. Una tarde estando en mi cuartico. Vivía en una azotea. Dije que movimiento hay en esa esquina y se me ocurrió situar dos o tres esquinas para que adivinaran, pero para mi era Galeano y San Rafael o Neptuno y Galeano que es donde esta el Teatro América. Para ese tiempo tenia contacto diario con la Sonora Matancera. Le llevaba los números a Celia.. Un día me encontré con Nelson Pinedo jovencito como yo y le dije que tenía algo para él. Cuando terminó el ensayo de la Sonora le dije a Severino no te vayas que vamos a hacer una trascripción… Le cante a Nelson la composición. Me dijo eso es un palo. Eso es un hit

Otro suceso musical en que participó Senén Suárez fue en la irrupción volcánica de la fenomenal cantante Lupe Victoria Yoli Raymond en el año 1959 en el bar La Red.

Entre en La Red en el año 1959. Una vez me dijo el director va a venir una mulata. Llego La Lupe. La Red era un piano bar. Nosotros éramos cuatro músicos. Ensayamos dos o tres números con La Lupe. Ella comenzó y al segundo día no cabíamos allí. Esa mujer tenía los brazos muy largos, forma líos y se viraba. Entonces le dije Lupe trae un tumbador, ella llevo a Lacho, hijo de Facundo Rivera, que era una maravilla en las tumbas. Cuando terminaba de cantar, no podíamos ni entrar al bar. Salíamos para que ella descargara. Eso era tremendo show, dicen que le daba taconazos al pianista , no creo. Para entrar a La Red había que hacer cola.



Con el Conjunto Tropicana en 1951.

Senén Suárez una leyenda viviente de la música cubana, profundo conocedor de la noche habanera de los dorados años cincuenta, regresó feliz a Cuba por las expresiones de cariño que recibió de los barranquilleros. De pronto se anima y le escribe una composición al Carnaval de las Artes o al pueblo barranquillero.

 

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