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El Zorzal de Harlem, Marc Anthony


Travesía ficticia de un outsider musical


Por: Wilder Yllahuamán Chipana

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“Desde Héctor Lavoe no aparecía un cantante así, como Marc Anthony”.
Johnny Pacheco

 

Nueva York ciudad del mundo y de las razas. Centro financiero y cultural. Paraíso de montañas de concreto y acero que intentan desafiar los cielos. Océano de hombres y sueños donde Dios reinventó la música como preparando una ensalada: sal, pimienta, limón, mayonesa, ¿Qué más? ¡Ah! La sazón de sus artífices negros y el ingrediente divino que, por gozar de ese atributo, no se me está permitido revelar. ¿El nombre? ¡Jum! ...El mundo está saturado de palabras, por ende algunas tienen que reformularse o significar infinidad de cosas a la vez -Garcilaso escribe que “huaca” tiene más de 15 acepciones-. La llamaron “salsa” porque aunque no se comía, poseía color y ...sabor.

 

Marc Anthony, el zorzal de Harlem , regresa
al Perú con un Megaconcierto.


La más cosmopolita de todas las urbes se gestó en Manhattan, en esa isla bañada y dibujada por el Hudson, el Harlem y el East River. Ínsula que se pobló de sur a norte y que hoy es un gran ‘borough', albergando a más de 1'428,000 habitantes venidos de todas partes del orbe por culpa de aquel monstruo de incontables cabezas que los sociólogos llaman inmigración. En la serpentina que forma la orilla izquierda del Río del Este se halla nuestro hombre. Es un tipo enjuto de cabellera larga y ensortijada que lleva un álbum bajo el brazo. Achinando los ojos se alcanza a leer los diminutos signos de la placa cuya tinta azulada refulge: Rebel . Tal parece que va a dar inicio a una aventura chicana o va emprender un largo viaje a lo desconocido. Desistimos de esta última idea porque no apreciamos comitiva alguna que lo despida. Esperen ... Sí, ahí, en el claroscuro se divisa a alguien; un vigía de andar y vestir desgarbados que eleva la diestra en señal de adiós y buena suerte. Por toda respuesta nuestro aventurero susurra un:- “thank's you Little Vega”-, con la gratitud estampada en su marfileña sonrisa de gazapo y en sus desorbitados y dormilones ojos locos.

 

Su clavado es casi perfecto y, aunque el agua está frigidísima, sus braceadas son firmes y placenteras. Su morral repleto de sueños no ansía los lujos ni el dinero que abandonó en juveniles clubes nocturnos para cruzar este gran charco, persiguiendo el rastro del llamado de la sangre. Sus gafas de intelectual le permiten divisar a aquellos que realizan el viaje, pero en sentido inverso, con estilos esforzados y los iris estampados de verdes y fulgurantes billetes. Turbados por la sorpresa, los mojados lo saludan con asombro y respeto; rarísimo les parece que alguien haga el cruce desde el otro lado de la acuática serpiente. El flaco recibe las afables muecas y les sonríe con pasmosa serenidad, mientras se interna en las profundidades submarinas atraído por el brillo estelar de algo que parecen estrellas de mar y que no son más que las placas rutilantes de aquellos que atravesaron sus aguas en tiempos pretéritos y que el fondo marino conserva como un tesoro inmarcesible. Uno que reza “ Crossover Dreams ” llama poderosamente su atención y es feliz porque es la estrella del hombre y amigo que lo ha marcado musicalmente: El poeta de la salsa, Rubén Blades.

 


Marc Anthony y su Orquesta en Lima.
(Diciembre 2006)


Inmediatamente su recuerdo vuela hacia su madre, la señora Guillermina de Muñiz, que entre discos de vinilo y canturreos matutinos le presentó a Benny Moré, Mon Rivera y, “El Malo del Bronx”, don Willie Colón. Su mente lo transporta al 16 de septiembre del 69; ahí en el mismísimo barrio de Manhattan, observando su nacimiento y, ahora rodeado de sus siete hermanos que lo señalan burlonamente porque a su progenitora se le ha antojado ponerle nombre de un ranchero mexicano; su preferido: Marco Antonio Muñiz. Su padre, don Felipe ‘Trucutú' Muñiz, asiente socarronamente pues adora la música y anhela que el pequeño Marco, con el tiempo, se forje como cantante... El agua parece dibujar las facciones de su primer maestro de piano, allá en el East Harlem del 1976, Johnny Colón.

 

Los peces burbujean pero a él se le antoja que están tarareando “El último beso” , bolero salsoso-confesional que papá acaba de componer ¿o compuso en su infancia? y que le sirve de caballito de batalla para su atrevida incursión en los predios tropicales... Y ahora está todo flaquito y estentóreo, interpretando house music en discotecas subterráneas y obliteradas a los oídos del mapamundi musical. Sus oídos perciben letanías de rock, rhythm and blues y hasta Joe Cocker, Air Supply y José Feliciano se hacen uno en el contrapunto de sus sentidos. Continúa atravesando la línea, abandonado a la corriente y percibiendo otra nota; retumbantes sonidos de tambores batá le estremecen las raíces y la furibunda corriente del East River le activa el ardiente y cimbreante flujo latino que dormitaba en sus venas -como “flojo cognac” diría Vallejo-. Pero si fue hace apenas unos días cuando llamó desesperado a ese manager que ahora lo reclama constantemente. Iba manejando por la arteria principal de la isla cuando lo sobresaltó la radio de su auto: “No sabía de tristezas, ni de lágrimas, ni nada, que me hicieran llorar...” El rey midas y la piedra filosofal ¡Eureka! Cogió el auricular, marcó un número que sabía de memoria y se hizo escuchar con una certeza que no se le conocía hasta ese momento: -¿David?, Totalmente decidido. Grabaré en ritmos calientes; sobretodo “Hasta que te conocí” , una canción de Juan Gabriel que acabo de escuchar... ¡Chekerauuuuuuuu!.

 

Sus melodías contienen acordes arrobadores y
de improvisaciones extasiantes.


Casi termina de vadear el río. En la orilla norte lo aguarda un comerciante montado en un camello; es algo gordo y barbado con apariencia de alquimista pero su indumentaria lo revela como negociante. Su nombre es Ralphy Mercado y su incipiente obesidad hace juego con el matraz y el alambique de perfumista curtido que lleva entre las manos, ahora que se le ha antojado hacer combinaciones. Marc observa atónito semejante parafernalia y al grupo de especialistas que acompañan al empresario, gentes que sólo conocía por fotos de diarios y portadas de ‘Long Plays'. Personajes legendarios como Oscar d'León, Cheo Feliciano y Pete Rodríguez; la guardia nueva del género: Ray Sepúlveda, José Alberto ‘El Canario' y Johnny Rivera; sin embargo a él lo seduce un canto que parece provenir de Nueva Delhi: las melodías de Linda Viera Caballero, sencillamente La India. En el puerto ocasional se ha improvisado una enorme catapulta a la cual Marco se trepa sin protestar acompañado de la fémina. Es el principio de las cosas. Salecita por aquí, azuquitar por allá y... La Combinación Perfecta. El novato sonríe a placer apretando los párpados mientras realiza un auténtico viaje a la semilla. Su trance le muestra que el derrotero había sido casi borrado, pero nunca olvidado ni negado. La hembra lo toma del brazo haciéndolo volver intempestivamente. –¡Marc! Ya, despierta. Hay que vivir lo nuestro...

 

Y la catapulta lo elevó a los cielos, desde donde lo observó medio globo terráqueo porque una cosa es que te veneren en discotecas juveniles y otra muy distinta que te dance toda la raza latina. Y ese pelucón con lock de rockero y barbita desaliñada se hizo inquilino del Madison Square Garden las veces que le dio la gana; compartió tarimas con luminarias de la envergadura de Tito Puente y Gilberto Santa Rosa y, ha grabado en los géneros que se le ha antojado, dando muestras de un eclecticismo hasta hora no visto en un intérprete de salsa. Sus performances son espectaculares, haciéndose amo del escenario las horas que dure su concierto de notas y fraseos embriagantes. Su inspiración es innata y su espontaneidad deliciosa. Su sencillez le impide proclamarse sonero porque, según afirma, no se matriculó en la escuela del guapeo, por ende no sabe de teorías jíbaras, pero sí goza de técnicas innovadoras que lo convierten en un intérprete genuino y peculiar, único en su género.

 

Su verbo no imita más bien recrea.


Sus melodías contienen acordes arrobadores y de improvisaciones extasiantes, completando un círculo perfecto cuyo génesis fue Manhattan y su pináculo la cima de los cielos. Su versatilidad atípica se ha paseado por el house music, salsa, bolero, balada, pop y demás híbridos que él ha sabido trabajar y entregar a la horda de fanáticos que hambrientos aguardan cada nueva producción suya. El universo le pertenece de principio a fin como su trayectoria misma cuyo Puerto de Palos fue el barrio hispano de Harlem que, sin conocer de paradas definitivas, terminó haciendo escala en las raíces de la humanidad y de la música: África Negra. Su verbo no imita sino más bien recrea. A cada reinterpretación suya, el oyente termina preguntándose: ¡¿Qué quién suena mejor?! Si nuestro Marc Anthony o el cantante original. Y es que este prodigio ha refundado la salsa, sin ambiciones ni aires de conquistador, con sus exordios plagados de romanticismo y sus remates sandungueros y violentos a la vez. Quién puede dudar de su estirpe boricua. Ahí están para desmentirnos sus versiones de “Aguanilé” , “Trucutú” y “Jíbaro soy” ; si aún así continúan los escépticos, los enmudece con sus notas líricas y sus boleros cortavenas: “Hasta ayer” y “No me conoces” ; si a pesar de todo surge la crítica xenófoba e intolerante, el responde con un himno que declara su verdadera nacionalidad: “Preciosa” del maestro boricua Rafael Hernández.

 

Un buen día este newyorkino enjuto, de la voz amable, quiso que lo conociera el otro hemisferio y otra vez saltó la línea porque el prestigio es un imán invisible forrado de billetes cuya consecuencia es la fama, una alfombra voladora que nadie puede ver pero a la que todos quieren subirse. El resultado fue Marc Anthony, triunfal ingreso al mercado anglo con dedicatoria incluida a su adoración Arianna Muñiz: “My baby you” . Ahí mismo Dios creó y le mostró a la mujer: “Yo vivía algo hermoso, algo divino, lleno de felicidad...” La reina del orbe, antes miss borinquen, Dayanara Torres... Entre canciones y miradas nació el amor y dos vástagos que son su felicidad y motivación: Christian Anthony y Ryan, sin embargo el paraíso es un lugar al que se arriba sólo muerto y tras cuatro años, un mes y catorce días, un acta de divorcio irrumpió en su camino con insolencia. Ya los antonianos ojos se habían detenido a contemplar las pupilas, y algo más, de una amazona que debieron apellidar perfección, la exuberante Jennifer López, con quien ya había grabado “No me ames” ( On the six. 1999. Sony Music) y a la que condujo al altar apenas una semana después de haber oficializado su separación.

 

Cantando con su amazona, Jennifer López.


ste divo con inclinaciones de fotógrafo y pintor ha paseado su otro talento, el histriónico, por Broadway. Ahí están para atestiguarlo sus 68 presentaciones regulares en la obra The Capeman , al lado del no menos célebre, Paul Simon. En Hollywood se ha tuteado con Al Pacino, Jorge Porcel, Nicolas Cage, Salma Hayek, Denzel Washington y Dakota Fanning, entre tantos. Se ha subido al escenario para cantar y encantar con princesas como Thalía, Jessica Simpson, Olga Tañón, Ana Gabriel o Ednita Nazario. Le ha producido un disco a su flamante y despampanante esposa: Rebirth (2005); ha acariciado repetidas veces el premio Lo Nuestro y ha besado el Grammy gringo en 2 ocasiones. Un palmarés brillante que no hace otra cosa que refrendar su talento y su capacidad que aún no conoce de límites por que este hombre es un inventario abierto. Le ha rendido un tributo al más grande del género, conjuntamente con su señora esposa: la película El Cantante , inspirada en la azarosa vida del mítico “Flaco de Oro”, Héctor Lavoe. Y pensar que en Lima pasó como un desconocido en su primera visita y ahora una entrada para oírlo sobrepasa los cien dólares ¡Bah! La vida es una película en la que nadie elige su papel, pero algo podemos hacer para cambiar parte de nuestro guión... ¡Y qué lo diga Marc Anthony!

 

Discografia de Marc Anthony:


- Rebel. 1988. Bluedog
- When the night is over . 1991. Atlantic Records
- Otra nota. 1993. RMM 28280958
- Todo a su tiempo. 1995. RMM 28281582
- Contra la corriente . 1997. RMM 28282156
- Marc Anthony. 1999. Columbia 746469726
- Libre. 2001. Sony 376284617
- Mended . 2002. Sony 85300
- Amar sin mentiras. 2004. Sony 95194
- Valió la pena. 2004. Sony 95310

 

Antologías y recopilaciones:


- Desde un principio : From the beginning. 1999. Sony/RMM 376283580
- Just for you. 2002. EP.
- Headliners 2000. Peter Pan.
- Éxitos eternos. Latino universal 2004

Temas sueltos en diversas producciones:

-“Vivir lo nuestro” con La India en Combinación Perfecta . 1993. RMM Records.
- “Parece mentira” en Carlito's way . 1996. EMI Latin.
- “Así como hoy” en Voces unidas . 1996. EMI Latin.
- “Remembranzas” y “Perdón” (dúo con Ednita Nazario) en Al compás de un sentimiento.
La música de Pedro Flores.
1996. Banco Popular de Puerto Rico, Inc.
- “Aguanilé” en Yo soy del son a la salsa . 1997. RMM Records.
- “One shining moment” en That old feeling . 1997. MCA.
- “Time is an ocean” and “Satin summer night” en Songs from the capeman. 1998. WEA/
Warner Bros.
- “I want to spend my lifetime loving you” con Tina Arena en The mask of zorro. 1998. Sony
Music.
- “Preciosa”, Medley de “Inconsolable”, “Ese soy” y “Canta”; “Corazón no llores” con
Olga Tañón, “Lamento Borincano” en Romance del cumbanchero . La música de
Rafael
Hernández. 1999. Banco Popular Inc.
- “No me ames” a dúo con Jennifer López (en versiones salsa y pop) en On the six. 1999. Sony
Music.
- “Auld lang syne” en And so this is Christmas . 1999. Sony Music Entertainment Inc.
- “Madrigal” (Estando contigo) Con la música por dentro. Cien años de historia. 1999.
Banco popular de Puerto Rico, Inc.
- “No me ames” en Latin mix. USA 2 . 1999. Columbia Records /Sony Discos, Inc.
- “I need to know” en Grammy nominees 2000 . 2000. NARAS The RCA Records.
- “Muy dentro de mí” en Lo nuestro y lo mejor . 2000. Sony Discos, Inc.
- “Auld lang syne” en Another rosie Christmas. 2000. Sony /Columbia.
- “Dímelo” en MLB Caliente . 2000. Sony /Columbia.
- “Oye guitarra mía” en Guitarra mía. Un tributo a José Feliciano . 2000. Banco Popular de
Puerto Rico, Inc.
- “There you were" a dúo con Jessica Simpsom en Irresistible . 2001. Columbia Records.
- Music performer Wiclef Jean. Wiclef Jean's All Star Jam at Carnegie Hall . 2001.
- “The mexican 2002” a dúo con Thalía en Thalía. 2002. EMI Latin.
- “Escapémonos”, soundtrack de la película Shall we dance?. 2004.
- The concert from Madison Square Garden . DVD . 2004. Sony 54098.
- “Quiero vivir la vida amándote” a dúo con Ana Gabriel.

 

Nota.-


Además ha interpretado los éxitos “Trucutú” (de Tommy Olivencia) y “Jíbaro soy” (de La Selecta de Puerto Rico) en diversos conciertos sin llegar a grabarlos. El sello Peter Pan le ha editado un disco de entrevistas:


- Entrevistas en Unauthorized. 2000. Peter Pan.

 

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