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La literatura en torno a la m√ļsica afrolatinacaribe√Īoamericana es frondosa y da cuenta a trav√©s de ensayos, art√≠culos, historias, biograf√≠as y hasta de libros de ficci√≥n, de la grandeza de esta expresi√≥n. Precisamente, esta producci√≥n ser√° protagonista de la actividad que presentar√° el doctor Luis Delgado-Aparicio en enero del 2009. El lugar ser√° el hall principal de la Biblioteca Nacional del Per√ļ, sede de San Borja. Desde el 21 de enero, all√≠ ser√°n expuestos libros que versan sobre la m√ļsica afrolatinacaribe√Īoamericana y que pertenecen a la biblioteca personal del doctor Delgado-Aparicio. Adem√°s, el mi√©rcoles 28 del mismo mes, el Doctor Sarav√° realizar√° en el auditorio Mario Vargas Llosa una conferencia sobre el tema central. Y, como si fuera poco, la jornada culminar√° con el concierto del que daremos detalles pr√≥ximamente.


LA M√öSICA EN LA LITERATURA AFROANTILLANA


Por: Luis Delgado-Aparicio Porta

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Las cr√≥nicas y los libros de la √©poca de la colonia han referido el car√°cter vulgar, inmoral y satanizante que, supuestamente, ten√≠an los bailes y ritmos de los negros. Desde entonces primaron los enfoques de este tipo, la mirada desde fuera y no una aproximaci√≥n desde su naturaleza misma. La similitud ocurri√≥ con otras disciplinas, como la literatura, que si no obedec√≠a y se ajustaba a la preceptiva europea, no era llamada as√≠. Hasta principios de la d√©cada del ochenta la m√ļsica afrolatinacaribe√Īamericana apreciada en los barrios populares, ten√≠a en nuestro medio la misma distorsionada observaci√≥n.

 

‚ÄúApocal√≠ptico e integrados‚ÄĚ de Umberto Eco.


El cantante cubano Miguelito Vald√©s cont√≥ en cierta ocasi√≥n que los negros percusionistas, por tener labios generosos y pelos hervidos, no pod√≠an tocar, a veces, de cara al p√ļblico. Ten√≠an que repicar sus cueros en ‚Äúsegunda fila‚ÄĚ y Mr. Babal√ļ se sent√≠a hu√©rfano de ruido. De la an√©cdota citada se plantea una paradoja, que quienes critican a esta m√ļsica en el fondo gustan de ella o no pueden sustraerse a su sandunga. Umberto Eco en su libro Apocal√≠pticos e integrados ante la cultura de masas sugiere una idea similar al referirse a la canci√≥n popular. Los versos de Pal√©s Matos son m√°s rotundos todav√≠a: ‚Äú¬°Ah√≠ vienen los tambores!/ Ten cuidado, hombre blanco, que a t√≠ llegan/ Para clavarte su aguij√≥n de m√ļsica/.../ Que si en la torva noche de Nigricia/ Te picara un tambor de danza o guerra,/ Su terrible ponzo√Īa/ correr√° para siempre por tus venas‚ÄĚ.

 

Quienes se sorprenden que figuras de la literatura de nuestro continente como Mario Vargas Llosa, Carlos Fuentes, Gabriel Garc√≠a M√°rquez, Luis Rafael S√°nchez y Carlos Monsivais se refieren a la m√ļsica afrolatinacaribe√Īamericana, no entienden que no s√≥lo se trata de sonidos esparcidos por todo el mundo y grabados en el subconsciente de varias generaciones, sino de una amplia producci√≥n cultural, cuya incidencia en la literatura, es el lei motiv de este art√≠culo. Por ello la etnograf√≠a primero y la etnomusicolog√≠a despu√©s, nos permitieron conocer el estudio de las razas y los pueblos y luego sus diferentes aspectos, en especial, la m√ļsica.

 

Tomando como eje central las publicaciones peri√≥dicas en Cuba desde 1812 a 1902, la m√ļsica colonial que ten√≠a las influencias de la contradanza espa√Īola, recibe el aporte del criollo, negro o mulato que le imprime a los ritmos ib√©ricos su aporte de instrumentos y ese ingrediente m√°gico que es el sabor, tan propio de las etnias que hab√≠an llegado con la esclavitud, y en cuyos cabildos de naci√≥n, dieron rienda suelta a su esparcimiento luego de las dur√≠simas faenas en ingenios azucareros y plantaciones de tabaco.

 

Ha sido do√Īa Zoila Lapique Becali en su excepcional libro La M√ļsica Colonial Cubana , la encargada de recopilar las publicaciones a lo largo del siglo XIX. Si los lugares de mayor auge fueron La Habana y Matanzas, la riqu√≠sima bibliograf√≠a data desde El Filarm√≥nico Mensual de 1812 hasta La Gaceta Musical , publicada en 1901. Por otro lado, es muy saludable recordar que en Madrid, don Sebasti√°n Iradier presenta ‚Äú La Paloma ‚ÄĚ como una contradanza y en 1856 la estrena en Cuba llam√°ndola ‚ÄúHabanera‚ÄĚ . Luego vendr√≠a el danz√≥n de Miguel de Failde, ‚ÄúLas Alturas de Simpson‚ÄĚ en 1879 y seis a√Īos despu√©s el tema ‚ÄúTristezas‚ÄĚ , el primer bolero escrito por Pepe S√°nchez quien lo modifica del aire espa√Īol de 3x4 y lo hace m√°s lento, en comp√°s binario de 2x4, hasta la actualidad. Los documentos de la √©poca son fundamentales para poder entender la complejidad de la misma y como el proceso de transculturaci√≥n sirvi√≥ para poder tener, hasta la actualidad, con el Son y la Rumba , el sentimiento negro metido en el alma.

 

‚ÄúAnag√≥: Vocabulario Lucum√≠‚ÄĚ
Lydia Cabrera


En Puerto Rico la copla virgen hisp√°nica fue llevada por los colonizadores y poco a poco se fue moldeando en boca de los campesinos de la Isla , hasta como bien se√Īala don Ces√°reo Rosa Nieves en su Voz Folkl√≥rica de Puerto Rico ‚Äúconseguir el color local, empap√°ndose de verde y de paisaje, de cielo azul, de luna y de emagajaguas‚ÄĚ. Del romance del siglo XVIII, que se fue prosificando se conserva un breve legado de la f√°bula, ‚Äúy alg√ļn raqu√≠tico fragmento metrificado en el octos√≠labo tradicional‚ÄĚ (Walter Starkie, 2 de Julio de i967, en Los √Āngeles, California).

 

Cultivaron ellos una forma de poes√≠a que denominaron ‚Äúare√≠to‚ÄĚ, compuesta en lengua Ta√≠na, cantados es sus bateyes y plazoletas seg√ļn Salvador Brau en su Historia de Puerto Rico en 1904. Luego lleg√≥ el ‚Äúcanto triste o d√©cimas y aguinaldos‚ÄĚ, para derivar en La Copla , Rimas, Cantares y La Bomba , esa manifestaci√≥n recogido de la tradici√≥n oral caracter√≠stico de Punta de Santiago y Humacao, que luego derivan en el Corrillo, que consta de una serie de versos ‚Äúcasi siempre en cuartetos de octos√≠labos con un estribillo muy vulgar‚ÄĚ. Luego la D√©cima y la Decimilla , quien seg√ļn Ces√°reo Rosa Nieves ‚Äúno solamente la cultivaron los j√≠baros sino los poetas cultos como Pedro Carrasquillo, Juan Antonio Corretjer y Luis Llor√©ns Torres. Luego el Cuento Popular y La Plena , son seg√ļn Mar√≠a Cadilla de Mart√≠nez, en sus Ra√≠ces de la Tierra , publicada en Arecibo en 1941, que ‚Äúlogran en la pantalla encendida de la imaginaci√≥n del pueblo y en po√©tica caravana, distinguir las figuraciones l√≠ricas de profunda reminiscencias, que despiertan el recuerdo de un hermoso pasado‚ÄĚ (p√°ginas 241 a 242).

 

Una menci√≥n aparte merece el extraordinario trabajo de don Manuel √Ālvarez Nazario, Rector de la Universidad de Mayag√ľez, en Puerto Rico. En El Elemento Afronegroide en el Espa√Īol de Puerto Rico , su libro obedece a dejar para la posteridad la huella que ha dejado el esclavo de anta√Īo. Desde la procedencia de los negros ladinos y bozales, al hablar del horro, su l√©xico afro, la tierra, flora y fauna, junto a la comida, dulcer√≠a, las supersticiones, la m√ļsica y el baile, esta publicaci√≥n es un verdadero manjar para el conocimiento. El 18 de abril de 1991 el Premio Pr√≠ncipe de Asturias, bajo la presidencia de don Camilo Jos√© Cela, Premio N√≥bel de Literatura en 1989, se le entreg√≥ a Puerto Rico por renovar el castellano como su lengua. Recibieron el premio el Gobernador Hern√°ndez Col√≥n y el Presidente de la Academia de la Lengua , don Manuel √Ālvarez Nazario, prestigioso intelectual y cuyo aporte es invalorable.

 

El doctor Delgado-Aparicio y Willie Colón.


Es muy importante La Historia Cultural de Puerto Rico (1493 ‚Äď 1968) de don Eugenio Fern√°ndez M√©ndez. En su segundo viaje don Crist√≥bal Col√≥n descubri√≥ ‚Äúlas aguadas‚ÄĚ, donde hoy queda el pueblo de Aguada, que siendo el puerto por donde pasaba la correspondencia en el siglo XVIII hacia Venezuela, es la tierra de Ismael Miranda, nuestro dilecto amigo que acaba de estar en Lima. En nuestra larga conversaci√≥n en su Hotel con el Director de esta p√°gina, don Enrique Vigil Taboada examinamos toda su extensi√≥n, pasando de la m√ļsica a la comida, las costumbres y su aporte. En la mesa de al lado, Willie Col√≥n con toda su Orquesta nos recibi√≥ luego y para suerte nuestra, nos acompa√Īo su pianista, el maestro Lucho Cueto del Per√ļ.

 

Volviendo al tema que nos ocupa, cuando se escribi√≥ para esta web ‚ÄúEl Discurso Fenomenol√≥gico del Bolero‚ÄĚ tuvimos oportunidad de mencionar diversos trabajos. Sin embargo, hay que resaltar que en Colombia el se√Īor Jaime Rico Salazar en su monumental estudio sobre ‚Äúel Bolero‚ÄĚ y sus variantes, hace un fant√°stico aporte. Lo √ļltimo que se ha hecho sobre el tema es del autor cubano Tony √Čvora, nacido en La Habana en 1937 y qui√©n en El Libro del Bolero logra examinar ¬Ņqu√© es el bolero?, los pa√≠ses que lo cultivan, solistas, d√ļos, tr√≠os cuartetos, completado con una clasificaci√≥n sociol√≥gica sobre el significado de cada uno de ellos y como se incardinan en el romancero popular.

 

Por otro lado debemos referirnos las Antillas Mayores ya que, en los √ļltimos a√Īos, han aparecido diversos op√ļsculos que estudian la m√ļsica y sus concomitancias transversales. Una monumental obra de Louis A. P√©rez Identidad, Nacionalidad y Cultura en Cuba , es en sus 450 p√°ginas una investigaci√≥n con los or√≠genes en el desarrollo de las ciudades y del car√°cter de los cubanos. Tiene pasajes que son una delicia respecto al desenvolvimiento desde sus inicios, patrones, Independencia, conflictos culturales y otros.

 

En la Rep√ļblica Dominicana , cuyo basti√≥n lo estudiamos para esta web en ‚ÄúElocubraciones sobre el Merengue‚ÄĚ , hay que remontarnos a 1840 cuando Juan Bautista Alfonseca Baris lo incorpora en 1840. La expulsi√≥n de los Haitianos cuatro a√Īos despu√©s, reactiv√≥ la diversi√≥n mundana. Con la asunci√≥n del Presidente Buenaventura Baez tom√≥ gran auge, convirti√©ndose ‚Äúla m√ļsica en una especie de obsesi√≥n colectiva gracias a las mejoras econ√≥micas y la mayor apertura y tolerancia p√ļblica, devolviendo vigencia a la medialuna, galer√≥n, zapateo, punto y llanto, sarambo, guayubin y el baile de la culebra‚ÄĚ, seg√ļn Carlos Batista Matos en su Historia y Evoluci√≥n del Merengue , un magn√≠fico aporte de 347 p√°ginas que con gran lujo de detalles describe todo el inmenso aporte cultural.

 

‚ÄúMambo Kingdom: Latin music in New York‚ÄĚ
Max Salazar


Con el Teatro Independencia, inaugurado el 24 de diciembre de 1913, el Teatro Capitolio que abri√≥ el 9 de julio de 1925, el Teatro Encanto, cuyo propietario fue Alberto Perdomo y en formato tambi√©n de cine, abre sus puertas el 7 de julio de 1932. Luego seguir√≠an el Rialto, Julia, Olimpia hasta la Concha Ac√ļstica del Palacio, ubicada en la Avenida San Mart√≠n y esquina con Lope de Vega, en la carretera Duarte, los que servir√≠an para engrandecer el ambiente cultural y el nacimiento de las instituciones, tal como se detalla en Vida Musical , de Ar√≠stides Inch√°ustegui y Blanca Delgado Malagon, un estudio de 509 p√°ginas publicado por el Banco de Reservas de la Rep√ļblica Dominicana en Santo Domingo, 1998.

 

En las primeras d√©cadas del pasado siglo veinte el grupo ‚ÄúMinorista‚ÄĚ! propone en Cuba una revaloraci√≥n del negro. En la m√ļsica destacaron Alejandro Garc√≠a Caturla ( ‚ÄúLa rumba‚ÄĚ , movimiento sinf√≥nico con voz solista) y Amadeo Rold√°n (suite de ‚ÄúLa rebambaramba‚ÄĚ ) que elaboraron ‚Äúm√ļsica cl√°sica‚ÄĚ basada en el folclor afrocubano. Alejo Carpentier dedica a ambos un cap√≠tulo de su libro La m√ļsica en Cuba de 1946. Mientras tanto, en Puerto Rico, la m√ļsica arrabalera de los negritos del Combo de Cortijo penetra, desde 1954, en los selectos salones con la Bomba y la Plena y as√≠ queda demostrada la fuerza de este g√©nero musical.

 

Con la m√ļsica que examinamos en este trabajo ha ocurrido un fen√≥meno de transvaloraci√≥n que Fernando Ortiz (al citar a Marett y su obra ‚ÄúPsychology and folklore‚ÄĚ) se√Īala se da en dos direcciones, horizontal y vertical. En la primera, llamada metalepsis, lo que cambia es el sentido; en la segunda, conocida como met√°stasis, se da un cambio de posici√≥n o rango. Al referirnos al Dr. Ortiz, el sabio cubano ha dejado su trilog√≠a de libros sobre el negro y obras gloriosas como Los Instrumentos de la M√ļsica Cubana (en cinco tomos), y su famosos Contrapunto entre el Tabaco y el Az√ļcar , junto a una veintena de libros que, para nosotros, son sagrados ya que explican la cosmogon√≠a afro ‚Äď caribe√Īa en toda su extensi√≥n.

 

En su interesante ensayo Idolos populares y literatura en Am√©rica Latina ‚ÄĚ, Carlos Monsiv√°is se√Īala: ‚ÄúA lo largo del siglo se produce en Am√©rica Latina una importante operaci√≥n literaria, ideol√≥gica y social de la cual muchos de los l√≠mites y de las barreras impuestas por la as√≠ llamada ‚Äúalta cultura‚ÄĚ ‚Äďla representaci√≥n de lo mejor de Occidente- se derrumban, y una serie de factores considerados ‚Äúvulgares, de mal gusto, indignos del m√≠nimo aprecio‚ÄĚ, ocupan un sitio fundamental en las determinaciones culturales‚ÄĚ. En este proceso, los √≠dolos ‚Äďde Carlos Gardel a Jorge Negrete, de Agust√≠n Lara a Daniel Santos, de Celia Cruz a Rub√©n Blades, de Willie Col√≥n y H√©ctor Lavoe as√≠ como de Ismael Miranda y Larry Harlow, con la Sonora Ponce√Īa y el Gran Combo de Puerto Rico (...)- son elementos catalizadores de primer orden. Hay un replanteo del concepto de ‚Äúcultura‚ÄĚ y se cuestiona la acostumbrada divisi√≥n de ‚Äúalta cultura‚ÄĚ y ‚Äúcultura popular‚ÄĚ, a trav√©s del llamado post-modernismo.

 

‚ÄúTres Tristes Tigres‚ÄĚ
Guillermo Cabrera Infante


Recuerdo as√≠, que mi amigo Jes√ļs ‚ÄúChucho‚ÄĚ Vald√©s, director del grupo ‚ÄúIrakere‚ÄĚ, suele decir: ‚ÄúM√°s vale una pieza popular bien tocada que una sinfon√≠a de Beethoven mal ejecutada. La m√ļsica es buena o mala‚ÄĚ. Sin embargo, como lo se√Īal√© en nuestro ensayo ‚ÄúClave de sol/ son mayor‚ÄĚ , que aparece en esta p√°gina web, a nuestro modo de ver son dos las experiencias que m√°s influyen para que la m√ļsica afrolatinacaribe√Īamericana se haga pr√°ctica de literatos. Una es la l√≠rica urbana de Rub√©n Blades; la otra, la novela Tres Tristes Tigres de Guillermo Cabrera Infante. Ocurre tambi√©n que no siempre se da la atenci√≥n debida a las letras de esta m√ļsica y cuando se reconoce su calidad se sorprenden los escritores e intelectuales. Los boleros son un buen ejemplo y tienen relaci√≥n con el modernismo, como lo plante√°ramos en un art√≠culo anterior publicado en este sitio .


POES√ćA

 

Las figuras representativas son: el cubano Nicol√°s Guill√©n y el boricua Pal√©s Matos. Guill√©n es el Poeta Nacional de su pa√≠s y se baso en el Son, ritmo popular, para elaborar una poes√≠a de vanguardia que hall√≥ aliento en las herencias afrohispanicoamericanas. Se cri√≥ oyendo los sones de Ignacio Pi√Īeiro y Miguel Matamoros y sus libros m√°s importantes son los que incorporan la m√ļsica cubana a su √°mbito est√©tico con el que tiene fuerte relaci√≥n. Sus libros principales son Motivos de son (1930) y S√≥ngoro Cosongo (1931). En su poes√≠a el negro se mira a s√≠ mismo, sugiere su visi√≥n del mundo y da cuenta de sus bailes y su exuberancia verbal y ‚Äújitanj√°foras‚ÄĚ que Alfonso Reyes ha tratado debidamente y que est√°n presentes, igualmente, en diversas canciones como las que ejecutaba Ismael Rivera ‚ÄúEl sonero mayor‚ÄĚ.

 

Al respecto en su ensayo ‚ÄúTransculturaci√≥n y mestizaje en Nicol√°s Guill√©n‚ÄĚ, escribe Nancy Morej√≥n: ‚ÄúEn la misma tradici√≥n martiana, Nicol√°s Guill√©n se inserta en la historia literaria hisp√°nica con los mismos br√≠os fundadores del autor de Nuestra Am√©rica. Su apego a los cl√°sicos le√≠dos en el seno familiar por v√≠a paterna determina uno de los procesos m√°s leg√≠timos de ingenio y creaci√≥n en nuestra lengua‚ÄĚ. En su obra se da una transculturaci√≥n de la lengua espa√Īola que mediante el poema-son se hace aut√©nticamente cubana. Cabe agregar que Samuel Feij√≥o en su libro El son cubano: poes√≠a general , estudia la estructura literaria del son y su devenir desde el primigenio ‚ÄúSon de la m√° Teodora‚ÄĚ (siglo XVI) a Nicol√°s Guill√©n.

 

‚ÄúEl Libro de la Salsa : Cr√≥nicas del Caribe Urbano‚ÄĚ
César Miguel Rondón


Reconocido por su labor novel√≠stica y su afici√≥n a la m√ļsica, Alejo Carpentier escribi√≥ tambi√©n poema sobre esta m√ļsica, como Manita en el suelo y su gran trabajo La M√ļsica en Cuba . No podemos obviar los poemas Rumba de Jos√© Zacar√≠as Tallet y Bailarina de rumba de Ram√≥n Guirao. El otro poeta representativo es Luis Pal√©s Matos, autor de Tun t√ļn de pasa y grifer√≠a. Poemas anfroantillanos de 1937. El estudioso Guillermo de Torre le dedica un personal ensayo en su libro Tres conceptos de literatura hispanoamericana , donde se√Īala: ‚ÄúAl acertar a estilizar un mundo ambiental parecido, pero distinto al de su realidad criolla, lo mitific√≥, le dio una categor√≠a est√©tica superior y una proyecci√≥n rigurosamente personal‚ÄĚ. En el autor de Tambores , Mulata-Antillana y Preludio en boricua , la m√ļsica, los cueros, las liturgias negras y la plena, son presencias vivas.

 

De los testimonios coloniales, preferimos el de Mateo Rosas de Oquendo, que en su S√°tira a las cosas que pasan en el Pir√ļ 1598 que dio cuenta de variados ritmos de origen negro pero acriollados en estas tierras y que seduc√≠an a las lime√Īas. Dice Rosas con su vena desatada: ‚Äú...Pues pensar que no se alteran los hombres con estos bailes/ es pensar que son de piedra/ y que tienen muerta la carne‚ÄĚ. O sea, como dir√≠a Celia Cruz: ‚Äúnadie se salva de la rumba‚ÄĚ, en virtuosa colaboraci√≥n con Ray Barretto y Adalberto Santiago.

 

NARRATIVA


Es Rub√©n Blades con su salsa narrativa quien convoca, en forma decidida, a las otras artes, siendo desde Metiendo Mano , Siembra , Canci√≥n de los Aburridos y su Maestra Vida I y II , junto con Willie Col√≥n, as√≠ como sus posteriores c√©lebres trabajos que le han hecho merecedor de infinidad de premios, quien dio un giro de 180¬į grados con los conceptos de su l√≠rica, la que sale del barrio para invadir la urbe. Recordamos, precisamente, que en una entrevista televisada Mario Vargas Llosa nos manifest√≥ su sorpresa por el hecho de que un artista popular conociera tan bien la literatura latinoamericana. Incluso, Garc√≠a M√°rquez dijo que a √©l le hubiera gustado escribir la historia de ‚ÄúPedro Navaja‚ÄĚ .

 

Una serie de autores han hecho narrativa basados en este g√©nero musical. Alejo Carpentier, a pesar de su formaci√≥n cartesiana, refiere en sus obras situaciones de la m√ļsica cubana. Es notable lo que se√Īala en La Consagraci√≥n de la Primavera , al referirse a la profesora alemana que estudiaba pedagog√≠a musical y que, ante el problema de llevar a la partitura la m√ļsica cubana, lo cual le era ‚Äďlo confesaba- terriblemente dif√≠cil, le dijo al protagonista: ‚ÄúEs que entre lo que puede escribirse y lo que se oye hay un tercer elemento inapresable; un D√©calage, debido a la inventiva del ejecutante‚ÄĚ. Aqu√≠ reside su encanto que sumado al sabor que se le imprime y que no figura en el pentagrama es el secreto de este g√©nero.

 

‚ÄúRecordando a Tito Puente: El Rey del Timbal‚ÄĚ
Steven Loza


Sin embargo, la pr√°ctica narrativa como exploraci√≥n antropol√≥gica responde a que se est√° considerando que los fen√≥menos art√≠sticos de determinada especialidad no est√°n aislados, sino que guardan relaci√≥n unos con otros. Por ejemplo, el cubano Miguel Barnet, conocedor del folclor de su pa√≠s, public√≥ la novela-testimonio Biograf√≠a de un cimarr√≥n y Canci√≥n de Rachel . En esta √ļltima reconstruye la ‚ÄúBelle epoque‚ÄĚ habanera y los espect√°culos populares que en forma de revista musical presentaban lugares como el Alhambra, una de las m√°ximas expresiones del teatro bufo cubano.

 

Tambi√©n hay que resaltar Los Reyes del Mambo tocan canciones de Amor de Oscar Hijuelos, que fuera Premio Pulitzer. De la misma novela hay una pel√≠cula que ha ilustrado la historia de los hermanos Castillo en su llegada a Nueva York y la evoluci√≥n del g√©nero. Con las actuaciones de la se√Īora Celia Cruz, Tito Puente, Antonio Banderas y Armand Assante, la cinta tiene el inmenso valor de retratar una √©poca gloriosa y dejar para el futuro su aporte valioso. Sobre el tema ya se sabe que est√° por estrenarse La Ciudad Perdida , del actor cubano Andy Garc√≠a, con libretos de Guillermo Cabrera Infante (CA√ćN), que seguramente nos deslumbrar√°, ya que recoge fidedignamente lo que pas√≥ en La Habana entre las d√©cadas del cuarenta y cincuenta.

 

Es el narrador boricua Edgardo Rodr√≠guez Juli√° uno de los que m√°s ambiente y sentimiento le imprime a la m√ļsica popular con su novela-testimonio El entierro de Cortijo . En ella da cuenta de las emociones m√°s variadas, mon√≥logos y di√°logos de recuerdo y de dolor, llanto y consternaci√≥n que derivan casi paralelamente en un rumb√≥n de barrio pobre, con la radio y la televisi√≥n que dan cuenta de los funerales del tamborero que hizo el folclor j√≠baro un estandarte de identidad. Luego publica Una er√≥tica Boricua: Iris Chac√≥n . Ni que decir de Luis Rafael S√°nchez recordando primero a Daniel Santos y luego una reflexi√≥n sobre ‚ÄúDev√≥rame otra vez‚ÄĚ .

 

Otra novela importante es Bolero , del cubano Lisandro Otero. En el nombre de vaiv√©n del ritmo rom√°ntico, se presenta la vida y desventura del m√°s grande sonero que fue Benny Mor√©, aunque figure en el libro con otro nombre. Son notables, sobre todo, las p√°ginas que espec√≠ficamente se refieren a la pasi√≥n, la nocturnidad, las analog√≠as con el vaudeville y las bambalinas y su correcta descripci√≥n de los hechos que caracterizan a la m√ļsica afroantillana.

 

‚ÄúCuba and its Music: From the first drums to the Mambo‚ÄĚ
Ned Sublette


El colombiano Manuel Zapata Olivella es autor de una voluminosa novela titulada Chang√≥, el gran putas , ubicada m√°s en la exploraci√≥n antropol√≥gica y del mundo m√°gico de los cultos de origen lucum√≠ que en su transculturaci√≥n afroantillana, dando origen a la santer√≠a, que es el sincretismo m√≠stico africano con el catolicismo. Dos narradores de Cali han publicado tambi√©n novelas sobre la materia. El primero, Umberto Valverde, lleg√≥ a Lima hace unos a√Īos como relacionista p√ļblico de un equipo de f√ļtbol y en su libro de cuentos Bomba Camar√° presenta la vida y la m√ļsica en un barrio popular. Sin embargo, su libro consagratorio es Celia Cruz Reina Rumba y que en su edici√≥n mexicana trae una carta pr√≥logo de Cabrera Infante. El otro narrador cale√Īo fue Andr√©s Caicedo, que en los setentas public√≥ Qu√© viva la m√ļsica . Es la historia de los j√≥venes de Cali que de muy aficionados al rock se convierten en fervientes seguidores de la m√ļsica afroantillana. Desde Medell√≠n, Colombia, el soci√≥logo don Fabio Betancourt ha escrito Sin Clave y Bong√≥ no hay Son , un verdadero pionero en la b√ļsqueda de las ra√≠ces de la m√ļsica popular en el √°mbito del Caribe que realmente apasiona y encanta. Dividido en cinco partes, fue editado por la Universidad de Antioquia.

 

El libro que mejor da cuenta de los entretelones de la m√ļsica afrocubana, de su diario transcurrir, su atm√≥sfera y su espect√°culo es, sin dudas, Tres Tristes Tigres , escrito en cubano de Guillermo Cabrera Infante. Los cr√≠ticos y sus estudiosos han alabado su talento literario, pero pocos han reparado en la fuerza de las referencias musicales que est√°n muy presentes en esta novela. Una de las partes m√°s efectivas es la de la obesa cantante negra en ‚ÄúElla cantaba boleros‚ÄĚ . De las distintas etnias llegadas a Am√©rica, la m√°s importante es la lucum√≠ del pante√≥n Yoruba y cuyo Vocabulario Anag√≥ lo estudi√≥ con prolijidad do√Īa Lydia Cabrera. Ella escribi√≥ sobre la etnograf√≠a en Cuba una serie de tratados que abarcan desde Los Cuentos Negros , escrito en Par√≠s hasta su monumental obra El Monte y las que estudian las diferentes reglas o cultos afrocubanos como La Sociedad Secreta Abakua y Yemaya ( la Virgen de Regla) Och√ļn ( la Virgen de la Caridad del Cobre, patrona de Cuba), y cuyo aporte ha sido de un incalculable valor para conocer el devenir del √©bano, negro, mulato o melanodermo desde que llegaron al Nuevo Mundo. Como colof√≥n, en 1986 el premio N√≥bel de Literatura le fue otorgado, por primera vez a un escritor africano, el se√Īor Wole Soyinka, de Nigeria.

 

‚ÄúThe Latin Tinge: The Impact of Latin American Music of United States‚ÄĚ
John Storm Roberts


ENSAY√ćSTICA

 

Los cubanos suelen decir que despu√©s de Col√≥n, es el sabio Fernando Ortiz el otro descubridor. ‚ÄúEl gran Iyamba‚ÄĚ, como lo llama el Dr. Fernando Romero, es quien rebate el ‚Äúfalso are√≠to de Anacaona‚ÄĚ, sustentado como mito indio por Eduardo S√°nchez al decir de Zoila Lapique en su M√ļsica Colonial Cubana . Ortiz se da a la tarea de lograr el reconocimiento y el respeto y la importancia de los aportes del negro es la conformaci√≥n de la nacionalidad cubana. De su producci√≥n son Los Negros Brujos , La African√≠a de la m√ļsica folkl√≥rica de Cuba y el soberbio trabajo sobre Los bailes y el teatro de los negros en el folklore de Cuba , donde se establece la dicotom√≠a entre la m√ļsica patog√©nica, que es la brotada de las emociones y tiende a la motricidad, y la logog√©nica, que tiene a la audici√≥n reflexiva. Pero sin lugar a dudas su obra culminante son los cinco tomos dedicados a Los instrumentos de la m√ļsica afrocubana . Ortiz, doctorado en Derecho en Madrid y admirador de Lombroso, quien prologa uno de sus primeros libros y cuya escuela sigue inicialmente, es el investigador que rescata los valores del negro y el devenir de la di√°spora africana.

 

En Brasil, labor igualmente importante en el aporte de lo negro ha sido realizada por Jorge Amado, Mario de Andrade, Nina Rodr√≠guez y Arthur Ramos en su libro Las culturas negras en el nuevo mundo . En la Isla del Encanto, Manuel Alvarez Nazario publica El elemento Afro-Negroide en el espa√Īol de Puerto Rico , cuya obra obedece al deseo de definir y analizar la huella que ha dejado el esclavo africano de anta√Īo. Tambi√©n el doctor Marcelino Canino Salgado es autor del Cantar folkl√≥rico de Puerto Rico , que da cuenta de los contornos locales que adquiere el idioma espa√Īol en los ritmos de la isla borinque√Īa.

 

Otros libros importantes Cuba y sus sones , de Natalio Gal√°n (uno de los de mayor rigor musicol√≥gico); M√ļsica cubana: Del Areyto a la Nueva Trova , Cuando sal√≠ de Cuba y La Marcha de los J√≠baros de Crist√≥bal D√≠az Ayala, son testimonios de enorme valor. El personal√≠simo Cuarenta a√Īos de far√°ndula cubana: La √ļltima noche que pas√© contigo , de Bobby Collazo nos refresca cuatro d√©cadas gloriosas del espect√°culo, as√≠ como los cinco tomos de Rosendo Rossel, escritos con la enjundia que s√≥lo un personaje como √©l pudo describir. La jerarqu√≠a de este g√©nero musical se remarca con El toque latino de John Storm Roberts y el cap√≠tulo sobre la m√ļsica afrocubana de Marshall Stearn en su History of Jazz , editado por la Universidad de Oxford.

 

‚ÄúThe Perfect Combination / La Combinaci√≥n Perfecta : Latin Jazz‚ÄĚ
Ra√ļl Fern√°ndez


Hace veinte y ocho se edit√≥ en Venezuela: Cr√≥nica de la m√ļsica del Caribe urbano: El libro de la salsa de C√©sar Miguel Rond√≥n, que constituyo el ABC del naciente movimiento, esa atm√≥sfera que ha cautivado a cientos de millones. En el mismo se detalla minuciosamente lo or√≠genes de este apasionante ritmo, logrando reunir la mayor informaci√≥n al respecto. Tuvo el inmenso m√©rito de haber examinado con minuciosidad sus inicios, desarrollo, la forma como se acu√Īo el t√©rmino y otras inquietudes para el mel√≥mano. Fue esperada durante d√©cadas una reedici√≥n, siendo los originales vendidos en mercados mundiales de los coleccionistas hasta en $300.00 d√≥lares el ejemplar original.

 

Felizmente hace unos a√Īos se anim√≥ a reeditar en una edici√≥n de lujo lo que tiene que ser, sin menoscabo de su aporte, la ‚ÄúBiblia de la Salsa ‚ÄĚ. Agregando nuevos cap√≠tulos y fotos in√©ditas, constituye un ‚Äútomazo‚ÄĚ de sabidur√≠a y conocimiento al respecto. El Director de esta p√°gina web lo recibi√≥ de manos del autor, teniendo adem√°s una sincera dedicatoria de C√©sar Miguel Rond√≥n para el se√Īor Enrique Vigil Taboada, quiz√°s la √ļnica edici√≥n que hay en el Per√ļ.

 

En nuestro art√≠culo publicado en esta web: ‚ÄúEncuentro entre dos culturas‚ÄĚ , pudimos ilustrarlo con el muy significativo aporte del libro de Ra√ļl Fern√°ndez, quien bajo los auspicios del prestigioso Museo Smithsonian Institute editaron: The Perfect Combination/ La Combinaci√≥n Perfecta : LATIN JAZZ , una enriquecedora visi√≥n de lo que Machito y Mario Bauz√° llamaron ‚Äúel matrimonio perfecto‚ÄĚ, entre lo Afrocubano y el Jazz. En sus 143 p√°ginas biling√ľes esta reunida una valiosa informaci√≥n que acompa√Īado por las mejores fotograf√≠as, es un tesoro para una biblioteca que se considere.

 

Desde la otra orilla, Leonardo Acosta publica Un Siglo de Jazz en Cuba , en cuyos nueve (9) cap√≠tulos se desarrolla sistem√°ticamente toda la evoluci√≥n musicol√≥gica del g√©nero que hoy apasiona. Con pr√≥logo del poeta y escritor Colombiano, don Miguel Iriarte, es otro gran aporte del m√ļsico saxofonista, escritor e historiador cubano, aquel que nos deleitara con Elige tu que canto yo y su sabrosa Descarga Cubana . Desde 1998 forma parte del Comit√© Asesor del American Jazz Heritage, del Smithsonian Institution.

 

Un verdadero tesoro es Mambo Kingdom: Latin Music in New York (2002), del c√©lebre periodista e historiador Max Salazar. Desde 1973 a 1976 sus art√≠culos en la Revista Latin New York hicieron escuela y fueron matriz necesaria para envolver el germen musical que empezaba. Desde 1990 escribe para Latin Beat, la publicaci√≥n que se edita en Los √Āngeles, California por Rudy Mangual y donde tambi√©n contribuye nuestro compatriota Guido Herrera-Yance. En otra vertiente de su genio Max Salazar tuvo desde 1974 a 1990 un show de Radio en WCKR en Nueva York, habiendo tambi√©n contribuido con publicaciones en las conocidas Melody Maker, Mira, Clave, Latin Times y Village Voice.

 

‚ÄúFaces of salsa: A spoken history of the music‚ÄĚ
Leonardo Padura Fuentes


Su renombrado libro estudia en sus 300 p√°ginas los momentos estelares desde los inicios de la m√ļsica latina en Nueva York, y a personajes como Rafael Hern√°ndez, Noro Morales, Tito Rodr√≠guez, Tito Puente, Vicentico, Santos Col√≥n, Charlie Palmieri, Willie Rosario y los or√≠genes de la Salsa con Jerry Masucci, a H√©ctor Lavoe con Willie Col√≥n y dos templos del baile: el Palladium de Maxwell Hyman en Broadway en la d√©cada del cuarenta y El Corso, de Tony Raimone en el barrio italiano en la d√©cada del 70, entre otros cap√≠tulos que nos hacen retroceder en el glorioso tiempo del pasado.

 

Llegamos a una investigaci√≥n que es de m√°xima erudici√≥n; Cuban Fire: The Story of Salsa and Latin Jazz de Isabelle Leymarie (2002) el mismo que desde las ra√≠ces criollas, el surgir de los diversos ritmos, Cuba, Puerto Rico y Nueva York, empieza en 1920 y con una maestr√≠a admirable nos lleva de la mano hasta 1960 en todo el fant√°stico aporte que hoy se conoce. Luego nos describe lo sucedido hasta el d√≠a de hoy, basamento indispensable que nos permiti√≥ aprender sobre Machito y Bauza y publicar ‚ÄúSopa de Pich√≥n‚ÄĚ en esta web. La autora que es pianista y music√≥loga, ense√Īa en Universidades Europeas y Norteamericanas estos incandescentes ritmos que han africanizado al mundo.

 

En el 2003 apareci√≥ Faces of Salsa del escritor cubano Leonardo Padura Fuentes, ilustrando la publicaci√≥n en su car√°tula al maestro Willie C√≥l√≥n con su instrumento. Son una serie de conversaciones que el sostuvo con Mario Bauz√°, Willie Col√≥n, Johnny Pacheco, Cachao L√≥pez, Papo Lucca, Adalberto √Ālvarez, Juan Luis Guerra, hasta lograr encuadernar con la tangencia de la Salsa junto con Radam√©s Giro.

 

Siguen las producciones y en el 2004 un escritor y productor musical, Ned Sublette lanza exitosamente Cuba and its Music : *desde el primer tambor al mambo* como su primer tomo de 672 p√°ginas. Es laudable el trabajo de investigaci√≥n y an√°lisis que sorprenden por su rigor intelectual: Dividido en Siete (7) partes, son las mismas un delicioso ‚Äúpecado musical‚ÄĚ de un inmenso valor para comprender el aporte cubano al mundo.

 

Hasta que ten√≠a que llegar el momento cumbre esperado por quienes estudiamos su significado y pudimos visitar en dos distintos viajes el ‚ÄúPara√≠so bajo las Estrellas‚ÄĚ en La Habana , Cuba. Escrito por Rosa Lowenger con Ofelia Fox, la honorable viuda de Mart√≠n Fox, el due√Īo del cabaret, hacen de Tropicana Nights un viaje al pasado que nos recuerda cuando de ni√Īos le√≠amos la L√°mpara de Aladino o los cuentos de Julio Verne, sin embargo el libro a que nos referimos es la palmaria verdad de lo que sucedi√≥ entre desde 1933 en lo que se llamo ‚ÄúVilla Mina‚ÄĚ y luego desde 1944 el Tropicana. Sus p√°ginas encierran un relato que la autora consigue de la se√Īora Fox en una especie de psicoan√°lisis musical que uno no lo puede dejar. La cantidad de informaci√≥n es apasionante y en sus 440 p√°ginas hay arte, saoco y sandunga.

 

‚ÄúDesmitificaci√≥n de una diva: La verdad sobre La Lupe‚ÄĚ
Juan A. Moreno-Vel√°zquez.


Finalmente nos referiremos las √ļltimas publicaciones que retratan la vida de grandes int√©rpretes. En su libro Steven Loza, Recordando al Rey del Timbal hay una profusa informaci√≥n con otro libro Mambo King que se escribi√≥ al alim√≥n sobre ‚ÄúEl Rey‚ÄĚ bajo la autor√≠a de Jim Payne. Hay uno autobiogr√°fico de Celia Cruz que ella le dict√≥ a la periodista mejicana Ana Mar√≠a Raymond, con pr√≥logo de la gran escritora afroamericana, Maya Angelou. Otro sobre ‚Äú La Reina Rumba ‚ÄĚ, como escribiera sobre ella el gran periodista colombiana Humberto Valverde es la Biograf√≠a de Celia: Az√ļcar , de Eduardo Marceles y donde por primera vez aparece su Partida de Nacimiento.

 

Los dejamos con dos libros que son espinas, llanto y dolor. Uno describe ¬° La Desmitificaci√≥n de una Diva: La Lupe de Juan A. Moreno Vel√°squez, su carrera y su triste final. El otro ya est√° en su tercera edici√≥n y es: Cada Cabeza es un Mundo de Jaime Torres Torres. Del estudio riguroso de √°mbos libros obtuvimos mucha informaci√≥n para escribir en esta p√°gina web ‚ÄúDos √ćdolos / Dos Tragedias‚ÄĚ. Una fue ¬°¬°¬° La Y√≠ Y√≠ Y√≠!!! el otro ‚ÄúEl Cantante de los Cantantes‚ÄĚ, H√©ctor Lavoe, personajes de antolog√≠a y cuyas canciones son baluartes del barrio y el sentimiento en toda Am√©rica Latina .

 

Todos estos libros citados, tienen m√ļsica dentro y su lectura es para los interesados la fuente de donde se bebe el conocimiento de un g√©nero, lo afrolatinocarube√Īoamericano. Este sentimiento que tiene embelesada a la humanidad con su ritmo y su sabor y del que nos sentimos orgullosos de haberlo estudiado y coleccionado sus producciones, es un verdadero aporte del que se ha beneficiado la humanidad.

 

Sarav√° Familia.

 

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