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Julio “La Masacre” Castro sigue vigente. No obstante haber grabado poco, es un personaje necesario para mirar, con la perspectiva de los años, la evolución del negocio de la salsa con todos los sinsabores que supone.


 

JULIO CASTRO


Masacre Musical

 

Por: Rigoberto Villalta Zapata

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En la salsa hay artistas que no obstante su importancia son poco conocidos por el público, incluso por los más acuciosos seguidores del movimiento. Sin embargo, esta aparente indiferencia no se condice con el respeto y consideración que les profesan sus colegas músicos, como es el caso del conguero y flautista Julio Castro, sobre todo cuando se le relaciona con La Masacre, proyecto que fundara en 1979. En todo caso, el sueño de la orquesta propia se tradujo, en el caso de Castro, como la culminación natural de las múltiples experiencias en el ambiente de la salsa, las cuales lo llevaron a liderar una de las bandas más interesantes de finales de los años setenta.

 

En sus inicios en Puerto Rico encontramos a Julio Castro como integrante de la orquesta del pianista Fernando Ojeda, agrupación cuya parte vocal estaba a cargo de Sammy Marrero, mucho antes de que este cantante fuera parte de La Selecta de Raphy Leavitt.

 

Julio Castro & La Masacre

 

Posteriormente, en los inicios del boom de la salsa en la ciudad de los rascacielos, estuvo una corta temporada con la Orquesta La Unica, conociendo a Junior Córdova quien luego sería el vocalista de La Compañía del saxofonista Bobby Rodríguez. Como dato curioso es menester precisar que años después Córdova escribiría "Dolor, esquina, miseria", uno de los primeros éxitos de Julio Castro en plan de solista con su grupo La Masacre.

 

Al año siguiente, en 1972, fue convocado por el bajista Roberto Barrios, director de Roberto y su Nuevo Montuno. Esta modesta agrupación supuso para Castro un trampolín para codearse con diversos cantantes del sello Fania, casa en la que precisamente grababa el grupo de este bajista. Así, cuando en 1974 la Fania lanzó a Pete 'El Conde' Rodríguez en plan de solista, luego de haber estado casi diez años como cantante principal del conjunto de Johnny Pacheco, el recordado sonero ponceño formó su propio grupo recurriendo a los buenos músicos que pululaban en el ambiente, entre los que se encontraba Julio Castro.

 

Posteriormente fue parte de la orquesta de Héctor Lavoe en lo que respecta a las presentaciones que realizaba el 'Cantante de los Cantantes'. Castro estuvo hasta 1978 con Héctor, dejando la posta como conguero del grupo a Eddie Montalvo.

 

El aporte de Julio Castro también se aprecia en las colaboraciones con José Mangual Jr., mereciendo especial atención el excelente álbum Tribute to Chano Pozo (1977) en el que conjuntamente con los hermanos Mangual, José y Luis, así como Milton Cardona y Jimmy Sabater, compartió el peso de la percusión.

 

LA MASACRE

 

En 1979 el sello New Generation lanzó el primer álbum de Julio Castro y Orquesta La Masacre (NG 812). Esta casa discográfica apostaba por talentos deseosos de hacer conocer su propuesta musical al margen del monopolio que, en esos años, ejercía férreamente la compañía Fania. Basta recodar que Luis 'Perico' Ortiz, una de las indiscutibles estrellas del sello nuevayorquino, había preferido lanzar su carrera en solitario en New Generation, precisamente para evitar las limitaciones creativas que, en no pocas ocasiones, Jerry Masucci imponía a sus artistas.

 

Entonces, el debut de Castro no pudo ser más auspicioso. Con la producción de Ramón Rodríguez, este disco reunió a parte de la mejor vanguardia puertorriqueña de finales de los años setenta, como Luis Quevedo, Polito Huertas, Eddie Fey Joo y el gran Mario Ortiz, quien aparte de encargarse de la primera trompeta también colaboró en los arreglos conjuntamente con Erick Figueroa (en ese momento pianista de 'Perico' Ortiz) y Luis García.

 

En el caso de García, el impecable trabajo efectuado en esta producción, al que se sumaba la labor previa con Cheo Feliciano (en el álbum Mi tierra y yo, editado por Vaya en 1977) y lo hecho con su orquesta Latin Tempo, fue determinante para que en los años 80 fuera lanzado en plan estelar como arreglista y director musical de las Estrellas de Fania.

 

 

Volviendo a La Masacre, su primer disco nos trajo ocho temas, los cuales aún son recordados por los seguidores de la expresión. Letras con contenido vivencial, no exento carga social, calaron en el gran público. Por señalar dos ejemplos, hay que mencionar “Las Amistades” y, sobre todo, “Dolor, esquina, miseria”, compuesto por Junior Córdova, que como indicáramos era compañero de Julio Castro desde los días de la Orquesta La Unica.

 

A los factores descritos es necesario destacar la participación de Humberto 'Tito' Nieves en la parte vocal. Tito, que venía de grabar con Johnny Ortiz y Taiborí (Fania 546), se perfilaba en ese momento como un cantante que trabajaba en los registros altos, tendencia ciertamente innovadora que se perfilaba en el sendero que habían abierto vocalistas de la talla de Lalo Rodríguez y Néstor Sánchez.

 

Sin embargo, la estancia de Nieves con La Masacre fue breve. A los pocos meses pasó a ser parte integrante del Conjunto Clásico, un proyecto que Ramón Rodríguez venía cavilando desde los días en que era corista del Tumbao de Johnny Pacheco. Rodríguez, quien antes que corista es un destacado compositor, unió fuerzas con Raymond Castro para crear este conjunto en el que la parte vocal de Tito Nieves fue su sello distintivo.

 

No obstante, siendo parte del Clásico, Tito siguió siendo conocido como “El Pregonero”, en alusión al primer hit que impusiera con La Masacre.

 

La Masacre supuso un concepto musical que en el formato del conjunto o sonora ampliada, reunió a diversos músicos con inquietudes estético-musicales en común. Esta idea, liderada por Julio Castro, testimonió el compromiso del artista con su música y su pueblo.

 

LAS LIGAS MAYORES

 

Dado el impacto de su primera producción, Castro es contratado, paradójicamente, por Fania Records, grabando dos discos: Mamey (Fania 572) y Julio Castro y La Masacre (Fania 617) publicados en 1980 y 1984, respectivamente.

 

Con la colaboración de talentos del nivel de Juancito Torres, Charlie Sepúlveda y Carlos Santos, Mamey es un disco que lamentablemente se perdió en el grueso de la producción en serie que caracterizaba a la Fania en esos años (La Fania y sus sellos subsidiarios Vaya, Inca, Tico, Alegre, Cotique, Nuestra y Barbaro, editaron, en 1980, más de cincuenta producciones, casi un promedio de un disco por semana). Y esto aconteció a pesar que permanecieron en el grupo buena parte de los músicos que destacaron en el primer álbum, como José Colón, Eddie Fey Joo, Polito Huertas y Wilfredo Rodríguez.

 

Julio Castro Y La Masacre

 

A pesar de ello, destacaron los temas "Rumba sin invitados", "Celoso", "Tambores de guerra", "Sabor añejo de rumba", "Jibarita" y "Son de los mameyes", vocalizados por Enrique “Kiko” Rosendo.

 

Julio Castro y La Masacre fue producido por Oscar Hernández, el gran pianista y arreglista, aunque su crédito fue ignorado en la funda del disco. Este disco fue completado y editado con un retraso de algunos años pues Castro tuvo problemas con la justicia.

 

Así como en su momento la voz de Tito Nieves fue determinante, en este disco del año 1984 no pudo haber mejor elección que la de Néstor Sánchez para encargarse de la parte vocal. 'El Albino Divino', quien fue cantante de la Orquesta Harlow entre 1977 y 1982, ya era un veterano en el ambiente de la salsa. Desde los días de Ray Rodríguez, a finales de los años 1960, pasando por La Protesta de Tony Pabón y el Conjunto Candela, Sánchez se hizo de un estilo único y fácilmente reconocible entre los entendidos. Y a pesar que Néstor nos dejara hace siete años, cada día aumenta su legión de admiradores lo que evidencia la calidad de este gran cantante.

 

Julio Castro y La Masacre, con la parte vocal de Néstor Sánchez, fue uno de los mejores discos publicados por la Fania en 1984. Este dato es importante teniendo en cuenta que el álbum fue editado cuando la decadencia del boom de la salsa ya estaba plenamente instalada en Nueva York.

 

Temas como "Colonización" y "Casita solar", de la autoría de Johnny Ortiz, e "Incertidumbre", escrito por el propio Julio Castro son, hasta ahora, disfrutados por los melómanos y coleccionistas. Mención especial merece "Seré triunfador", que abre el disco, composición de Jimmy Sánchez, que representó en su momento una suerte de declaración de principios de Castro ante los problemas personales que tuvo que afrontar pero de los cuales salió airoso.

 

Hoy en día Julio Castro sigue en lo suyo, repicando los cueros con la determinación que brinda el saber lo que se hace y el compromiso con una música que tiene como destino el pueblo que se identifica con lo verdaderamente auténtico. En este sentido, La Masacre es su testimonio musical.

 

 

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