Escucha el Portal de los Grandes Salseros en: Mambo-inn Radio


 

 

Hay una relación muy natural entre la gente de nuestro país y la música del Caribe, entre nuestra música y el sabor de las Antillas. Ahí están las múltiples referencias literarias, históricas y musicales. Y en muchos casos son canciones que hemos asumido como propias, como en efecto también lo son. He ahí la clave del sabor peruano como lo devela el doctor Luis Delgado-Aparicio Porta con su habitual profundidad.

 

SON PRIMERO (Parte III)

 

Clave de Sol / Son Mayor


Por: Luis Delgado-Aparicio Porta

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III. TRAYECTORIA DE LA MÚSICA SABROSA EN NUESTRO MEDIO

 

La música caribeña siempre estuvo entre nosotros. Y aunque la primera delegación musical cubana con Eliseo Grenet (autor del conocidísimo tango-congo “Mamá Inés”) llega a Lima alrededor del decenio de mil novecientos veinte, su presencia cobra fuerza a partir de mil novecientos cuarenta. Con cierta frecuencia nos visitaban delegaciones y artistas de la talla de Armando Orefiche, Miguelito Valdez, Machito, Dámaso Pérez Prado, Rolando La’Serie, Olga Guillot, Xiomara Alfaro y la Sonora Matancera; sin embargo, fueron las bailarinas de mambo y rumba quienes por su especial virtuosismo artístico, las que pusieron el tono picante y abracadabrante, como decía Guido Monteverde, a la ciudad. Aparte de su público natural, ella era asumida solamente el fin de semana, para la fiesta familiar u ocasiones especiales. Los cabarets y clubes nocturnos, eran otra cosa.

 

Rumbera

El Mambo y las Rumberas fueron los grandes protagonistas de los años 50.

 

En la década de mil novecientos cincuenta, cuando las canciones de la Sonora Matancera comenzaban a instalarse definitivamente en la sensibilidad local, el mambo es el primer ritmo que promueve la euforia general. Lima vivía intensamente la noche; los ritmos criollos convivían con la sandunga caribeña. Había una serie de locales como “El Embassy”, “Las Brujas”, “El Olímpico”. En el Callao, se inaugura “El Sabroso” en 1956, templo de la calle Constitución, escenario de hechos inolvidables. Es posible establecer una cronología de la presencia de la música sabrosa en nuestro medio a partir de locales importantes: 1930 La Cabaña; 1940 La Laguna; 1950 El Embassy; 1960 El Neptuno; 1970 Los Mundialistas; 1980 Los Salsódromos; 1990 y en adelante Las Salsotecas.

 

Emisiones radiales como Libertad, La Crónica, Lima, Excelsior, Central y Victoria, han sido pioneras de la difusión de la música tropical. Los programas dedicados en su integridad a esta música comienzan en 1958 con don Manuel Traverso y su “Discomoda”; luego, en 1963, “Bailando con El Sabroso” de Lucho Muro en Radio Lima. Además, durante veinte años a las doce del día, Radio Libertad dedicó un espacio a la Sonora Matancera, con la conducción de Fernando Rubio. Destaca a mediados de la década del sesenta el programa a las 5 de la tarde de Lucho Ballesteros en Radio El Sol.  Aún así la aceptación de la música afrolatinocaribeñoamericana era limitada, había demasiado prejuicio en torno a su carácter popular. En la década de mil novecientos setenta destacan los nombres de Jorge Eduardo Bancayán y el desaparecido Ñico Estrada. Durante la década de los ochentas, Walter Rentería difunde exitosamente su Pueblo Latino; Hugo Ábele Maldonado nos transporta a la “selva de cemento en vivo” con su Sonido Latino y desde 1989 hasta hoy a través de la señal virtual de Mambo-inn Radio, Salsa Picante de Roy Rivasplata tiene una connotada audiencia y es escuchada semanalmente todos los sábados a partir de las 9PM, por los más exigentes melómanos. Asímismo, desde la amplitud modulada Manuel Paredes nos presenta con gran sintonía El Rincón Caliente. Y lo que resulta un esfuerzo enorme por difundir nuestra música, 24 horas de programación diaria y con sonido de alta definición, Mambo-inn Radio de Enrique Vigil Taboada.

 

El programa Salsa Picante

Durante la emisión de Salsa Picante con Roy Rivasplata y Kike Vigil

 

A pesar que la difusión de la música caribeña en nuestro medio, no tenía la dimensión de hoy; sin embargo, la revista Caretas afirmaba en 1977: “Tras una rápida encuesta realizada en diferentes discotecas limeñas, se ha comprobado que el 60% de la música que se vende es tropical. Por otro lado, la proliferación de conjuntos de salsa va en aumento”. (Caretas, # 522. “Mundo, demonio y salsa”. Julio 1977. Página 60) Su importancia, aún no reconocida en toda su magnitud, es registrada por la literatura peruana y canciones nuestras son puestas en clave de son. Con la inauguración de la Frecuencia Modulada de Radio Mar en 1982 un vital empuje se le proporciona a la Salsa, debiendo anotar que la misma emisora en Amplitud Modulada, empezó sus trasmisiones en 1969. Asímismo, con el cambio de programación de Radio Panamericana y sus auspicios a diferentes conciertos de salsa.

 

 

MÚSICA SABROSA EN LA LITERATURA

 

La revaloración de situaciones y sectores poblacionales a los cuales se atribuía la incapacidad de producir arte y cultura porque sus actitudes no coincidían con lo establecido, es uno de los motivos que genera, desde mediados del decenio de mil novecientos setenta, la producción de libros de historia, análisis y ficción referidos a la música afrolatinocaribeñoamericana. La literatura latinoamericana ha sostenido su vocación ecuménica a partir de la asunción de grandes temas de nuestra historia; sin embargo, hay un grupo de escritores que abordan otros aspectos no menos valiosos, como es el caso de la música que aquí trato. Hay antecedentes, pero a mi modo de ver son dos las experiencias determinantes: la novela Tres Tristes Tigres de Guillermo Cabrera Infante y el énfasis que Rubén Blades ha puesto en la relación que hay entre la literatura y la música popular.

 

Entrevista del doctor Luis Delgado-Aparicio a Rubén Blades

 

En la literatura y el periodismo peruano, la música del Caribe tiene antigua data.  La sátira a las cosas que pasan en el Pirú año de 1598 del andaluz Mateo Rosas de Oquendo da cuenta de ritmos que se bailaban en Lima: “La niña que nació aier.../ parece que en las caderas tienen un molino de aire. / Luego le mudan el son, / que son muertas por mudarse / y bailan en Puertorrico, / pobre del que lo tomare, / la zarabanda y balona, / la churumba y el taparque, / la chacona y el totarque / y otros semexantes, / nombres que el demonio a puesto / para que el hombre se enlaze / (...) / Pues pensar que no alternan / Los hombres con estos bailes / es pensar que son de piedra / y que tienen muerta la carne”. (Rosas de Oquendo, Mateo. Bulletin Hispanique. Faculté des Lettres Hispanique- Université de Bordeaux, 1906, Página 269). Según Alejo Carpentier, se trata de danzas que, con muy ligeras variantes, se conocen con veinte nombres, siendo las que hoy conocemos por rumbas.

 

En su tradición “La Conga”, escribe Ricardo Palma: “¡Vamos! Quien no vio bailar la conga no ha visto cosa buena y sabrosa...” y, más adelante, que fue: “el último chisporroteo del criollismo”. (Palma, Ricardo. Tradiciones Peruanas. Tomo III. Ediciones Peisa. Lima, 1969, Páginas 126-131). La conga, homónimo del ritmo caribeño (puede tener influencia de éste o aludir a la etnia africana de mayor presencia cuantitativa en el Perú) hizo de periódico oral en sus glosas cuando el Coronel Balta, que luchaba contra la administración del Coronel Mariano Ignacio Prado, llegó a Chiclayo en diciembre de 1867. Abelardo Gamarra “El Tunante” escribió en su artículo El Pianito Ambulante: “Nosotros hemos llegado a tal corrupción filarmónica popular, que hemos quedado reducidos a las tremendas e inaguantables cumbiangas, cantadas con voz nasal, en un mongongueo tan fastidioso y monótono...” y más adelante: “Allá por los años de 1868 o 70 comenzó para nosotros la importación inmensa de aires cubanos, las habaneras se repetirán con una profusión tremenda...” y lamenta que desaparezcan los aires criollos para dar lugar a “esos aires importados, cortados por la misma tijera”. (Gamarra, Abelardo. En la Ciudad de Pelagatos. Peisa, 2da Edición. Lima, s/año, Páginas 176-186). La expansión de la música del Caribe, como vemos, ha tenido siempre los visos de una epidemia irresistible.

 

 

En 1961, Oswaldo Reynoso publica Los Inocentes, (Lima en Rock (Los Inocentes). Populibros Peruanos, Lima s/año), conjunto de seis cuentos que dan cuenta sobre situaciones de adolescentes en un barrio popular. Es un libro realmente precursor en el tratamiento de este tema. La replana y la música tropical (léase: Sonora Matancera) son los elementos que, a mi juicio, dotan a Los Inocentes de una atmósfera parecida a la que producirá la salsa años después, teniendo como axioma fundamental, precisamente, el barrio popular. Como una muestra de amplitud, el importante escritor del mundo andino, José María Arguedas, reconoce que: “Sentíamos angustia ante la demora de la aparición de un hombre que interpretara en las artes este momento de transformación, de ebullición que es el Perú. (...) Mientras leía los originales de los cuentos de Oswaldo Reynoso creí comprender con júbilo sin límites, que esta Lima en que se encuentran se mezclan, luchan y fermentan todas las fuerzas que impulsan la marcha del Perú actual, había encontrado a uno de sus intérpretes”. (Arguedas, José María. Un Narrador para un Nuevo Mundo, en Suplemento El Dominical  de El Comercio, Lima 1 de octubre de 1961).

 

En el cuento De Color Modesto del libro Los Hombres y las Botellas (1964) de Ribeyro, el protagonista, Alfredo, no puede disfrutar las fiestas porque no sabe bailar y cuando pide un bolero le contestan: “-Nos gusta más el mambo- respondió la más osada de las muchachas-. El bolero está bien para los más viejos.”. Aunque el cuento presenta un caso de prejuicio racial, la anécdota que he citado da cuenta de cómo se disfruta la música afrolatinocaribeñoamericana en nuestro medio y lo que representan sus variantes. Remite a la guaracha aquella que cantaba Bienvenido Granda: “A Bonifacio no le gusta el mambo, porque no sabe guarachear, le gusta bailar bolero”….



 

Asimismo, en el cuento "Yo Soy el Rey" del libro Huerto Cerrado [1968. Obtuvo el Premio Casa de las Américas], (Bryce, Echenique, Alfredo. “Yo Soy el Rey” en, Vidal, Luis Fernando. Cuentos Limeños  1950-1980); (Antología y Estudio Preliminar. Ediciones Peisa. Lima, 1981,  Páginas 157-168)  presenta una situación marginal que tiene como telón de fondo al bolero y las canciones de la Sonora Matancera. Hace unos años Víctor Montero  ha publicado, en Ediciones Norma, un sesudo estudio sobre La Sonora Matancera. Una apostilla; del bolero ha dicho Bryce en una entrevista: “Por eso en mis libros los cito al mismo nivel que puedo citar un poema de Vallejo, o un verso de Sor Juana Inés de la Cruz o uno de Santa Teresa de Avila”. Con esta afirmación se da a la música caribeña el alto lugar que le corresponde.

 

Mario Vargas Llosa es un gran admirador del maestro Dámaso Pérez Prado. En el cuento Día Domingo (1958) y la novela La ciudad y los perros (1963) aparecen brevísimas referencias sobre el mambo. Sin embargo, en Los Cachorros describe la euforia que vivió Lima a la llegada del genio cubano. Debo señalar, que Vargas Llosa dedicó su programa “La Torre de Babel” - Del África a Nueva York pasando por Surquillo del 13 de agosto de 1981 (Panamericana Televisión) a “La Salsa Puertorriqueña” y dijo: “En los barrios prósperos o pobres, el mambo fue monarca absoluto. Una verdad ha permanecido en ese vértigo de ritmos, canciones y bailes que se sucedían en la preferencia del público: que la música popular es uno de los vínculos más sólidos que tienen los pueblos de América Latina. Un dominio en el que fraternizamos con facilidad y nos identificamos como miembros de una gran familia por encima de las diferencias geográficas y políticas”.

 


Programa "La Torre de Babel" de Mario Vargas Llosa.

 

También han abordado la música afrolatinocaribeñoamericana Omar Ames en su libro de cuentos, editado en 1978, Al Ritmo de Celia Cruz o Roberto Ledesma (1978), con prólogo del Dr. Cornejo Polar, y Ernesto Mora en Hola Soledad (Cuentos 1983). Mientras que escritores como Fernando Ampuero, Enrique Sánchez Hernani, Rodolfo Hinostroza, Oscar Málaga, Antonio Gálvez Ronceros, Jorge Colán, Martín Gómez, Carlos Loza Arellano recordado por su cargamento de primicias a fines de los 50s, el investigador Rigoberto Villalta y la joven promesa Segundo Alcalde nos han entregado trabajos periodísticos. Destacan Eloy Jáuregui, quién ha publicado “Usted es la Culpable” y un poemario, a presentarse en Méjico y Agustín "de Jesús" Pérez Aldave, editor independiente de Revistas, que está terminando un gran proyecto.

 


CANCIONES PERUANAS EN CLAVE DE SON

 

Nombro algunas de las experiencias más importantes:

 

La Flor de la Canela. LP “Dengues” de Pérez Prado IEMPSA-ELD-LD-1569 (1963). “Las Siete Potencias” - Rafael Cortijo. West Side 2035 (1974). José Alberto “El Canario”, con arreglos del Maestro Lucho Cueto- Ryko Latino RLCD, 1009, año 1999.

 

Limeña. Nelson Pinedo con la Orq. de Tito Rodríguez. CBS.

 

Bandida. LP “Happy Days” - El Gran Combo. EGC (1981) y Oscar De León.

 

Todos Vuelven. Celio Gonzales con la Sonora Alegre (1962). Virgilio Martí a fines de los 40. LP “Buscando América” - Rubén Blades y Seis del Solar. Elektra 60352 (1984).

 

El Plebeyo. LP “Mucho Corazón” - Leo Castañeda. Sello Modiner 236 (1959).

 

Emborráchame de Amor. LP “La Voz” - Héctor Lavoe. Sello Fania   (1975). Yo Perdí el Corazón, El Espejo de mi Vida, entre otras muchas.

 

 

EL SÍNDROME DE LA SALSA

 

La Salsa se extiende de sus predios habituales a la región que le es afín y que el Doctor Fernando Romero ha llamado “La Costa Zamba”; incluso a varias provincias andinas como dan cuenta las orquestas que hasta allí llegan. La explosión salsera se manifiesta en la década de mil novecientos ochenta y la hemos denominado “El Síndrome de la Salsa”.

 

Hay una acentuada búsqueda de lo tropical. Con la llegada de artistas extranjeros al Gran Estelar de la Feria del Hogar se acrecienta el interés de los aficionados. Se crean programas radiales especializados, con lo cual la actualización es rápida. Crece la demanda de música sabrosa y ya no se trata solamente de su público natural sino de otros sectores. Además, se inauguran salsódromos y se conforman orquestas. Figura en casi toda la amplitud modulada y con seis estaciones en la FM; (recuerdo la sorpresa con que me recibió la Frecuencia Modulada y la Televisión). Las orquestas han logrado un buen nivel y están grabando discos.

 

Héctor Lavoe en La Feria de Perú

Héctor Lavoe en La Feria del Hogar de Lima-Perú.

 

Hace unos años al referirse a Celia Cruz, señaló Roberto Miró Quesada: “y nos hace pensar en nuestras raíces comunes con los pueblos caribeños, sintiendo como nuestros, porque son nuestros, esos ritmos y esos textos que todos sabemos bien”. Hoy, se atiende al llamado de la raza. Un gran sector de nuestra población se identifica con la Salsa, siendo una palmaria demostración las caravanas salseras por los barrios de Lima y Callao desde enero de 1986 a abril de 1994 con notable y cariñosa  acogida.

 

CODA

 

Finalmente deseo resaltar la importantísima labor que hacen nuestros artistas, especialmente de la música criolla y afroperuana al presentar la misma con gala y elegancia por el mundo entero. El premio Grammy recibido por la señora Susana Baca  hace algunos años atrás, es un reconocimiento a su canto y su estilo que a todos nos prestigia y que abre las puertas a nuestra canción internacionalizándola. La señora Eva Ayllón con sus permanentes giras por los Estados Unidos y Europa. En Los Ángeles, California el señor Alex Acuña ha desarrollado una notable labor que es reconocida en los círculos musicales más exigentes y cuyas producciones no solamente han sido laureadas, sino su figura es reclamada para acompañar a artistas de talla mundial. En la otra costa, de Nueva York, Lucho Cueto se impone en los arreglos y dirección musical de su grupo Black Sugar Sextet, siendo reconocido como un notable pianista que forma parte, algunas veces, como “free lance” (libremente) de los mejores grupos musicales. Es para quien suscribe este artículo motivo de preciado orgullo el poder tener como un gran amigo y corresponsal musical en Los Ángeles, California al señor Guido Herrera-Yance quien conduce con gran éxito el programa Alma del Barrio en KXLU 88.9 FM.

 

Saravá Familia...!!!

 

 

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