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FRANKIE DANTE


El Sedicioso de la Salsa


Por: Wilder Yllahuam√°n Chipana

 

 

‚ÄúAll√≠, all√≠, all√≠, a la sombra de un flamboy√°n entre mil ramos de flores rojas llenas de aroma primaveral‚Ķ‚ÄĚ S√≠, all√≠, apoyado en su cicl√≥peo flamboy√°n, mas no a su sombra como versa el tema de Leavitt, sino de cara al sol, brillando con su luz peculiar√≠sima, con sus gestos burlones y rebeldes. Frankie Dante, el cantante de los mil rostros, de la mirada perdida, de la pose delincuencial; el hombre de las portadas camale√≥nicas, la sonrisa mafiosa y los lentes oscuros a lo gangster ‚Äėcoppoliano‚Äô; el sonero de la mueca c√≠nica, la respiraci√≥n inconforme y la carcajada marxiana hasta las orejas y aqu√≠ no me refiero al viejo rojo y comunitario de El Capital, sino al bigot√≥n del puro de chimenea de barco, el chistoso americano: Mr. Groucho Marx.

 

Su primera prducción para el sello Cotique en 1968.


Lenin Francisco Domingo Cerda, nació en un histórico día: 15 de setiembre de 1945 en Quisqueya. Lo bautizaron con el nombre del líder de la revolución rusa. No fue político pero si revoltoso y contestatario. Optó por la vía de la protesta musical e inició la "gran marcha" de Santo Domingo a Nueva York con su sombrero de vaquero y sus tacones de acero a luchar por la justicia social y afincó en 'La Gran Manzana' con el alias que lo haría mundialmente famoso: Frankie Dante, sí, así como lo lee, Dante, como el iluminado escritor de La Divina Comedia.

 

Frankie Dante, extravagante de la salsa, incomprendido y querido, vilipendiado y adorado. Su timbre borrach√≥n (versi√≥n ebria de Ismael Quintana), sus arrebatos juveniles y la humilde disquera en que grab√≥ lo condenaron a las catacumbas del comercio musical, elev√°ndolo, sin embargo, a la categor√≠a de ‚Äėunderground‚Äô y esto se traduce: m√ļsico de una √©lite ¬ŅDe qui√©n? De los elegidos de entre el s√≥tano: La plebe de la ‚Äėcloaca‚Äô. Con su combo de insurrectos desterrados al subterr√°neo inaugur√≥ su rumb√≥n con diferentes direcciones, sentando as√≠ desde un principio, lo diferente y refractario de su credo. Era 1968 y Dante puso el pecho, como el j√≠baro indomable que era, ante la cr√≠tica del ‚Äėstablishment‚Äô salsero de la √©poca para ¬°Ay felicidad! de la masa subversiva que lo acompa√Īaba.

 

El famoso disco con la colaboración de Larry Harlow.

 

La gran manzana es enorme y a la vez peque√Īa. En 1972 Dante se atrevi√≥ a trepar las escaleras, destapar la alcantarilla y conocer la otra cara de la selva de concreto. Cubierto con su tonel y su inseparable linterna ¬°Eureka!, encontr√≥ al Hombre... Se cruz√≥ con un jud√≠o peluc√≥n que le hac√≠a ascos a los racismos y que acariciaba las negras y las blancas sin dificultad alguna. Lo que emanaba de su piano era magia; el nombre de este formidable productor y ejecutante: Larry Harlow. ¬°Vaya suceso!. Inteligent√≠simo Dante, lo hizo su c√≥mplice y se fotografiaron para la posteridad en una placa que, cuenta la an√©cdota, Larry quiso obtenerla despu√©s de un coleccionista y fan√°tico suyo y, lo que recibi√≥ por respuesta fue una rotunda negativa. Para estas nuevas lides, Frankie, a√ļn sin renunciar a sus extravagancias, se luce con una gorrita a lo Baretta, el rostro pelado y la sonrisa conservadora, algo fingida tal vez, digna de pol√≠tico en campa√Īa. Aunque la apariencia fue distinta, el discurso se mantuvo similar y la protesta se troc√≥ en pretensi√≥n. Total, la ocasi√≥n lo ameritaba y era un digno recurso, fruto de su habilidad que de seguro remed√≥ de alg√ļn pol√≠tico avezado. Sabido es que Dante nunca ley√≥ a Maquiavelo, pero anhelaba la magistratura mayor en el orbe musical.

 

‚ÄúEn la mitad del camino de la vida me encontr√© en una selva oscura, por haberme apartado del camino recto‚Ķ‚ÄĚ As√≠ da inicio Alighieri a su famosa epopeya, catalogada despu√©s como Divina por otro genio de la ficci√≥n: El amo del erotismo, Giovanni Boccaccio. El insurgente de Santo Domingo tambi√©n se top√≥ en la madurez de su vida con la pantera, el le√≥n y la loba (la codicia, la soberbia, la lujuria y vaya usted a saber que vicios m√°s), y temerario se intern√≥ en las entra√Īas del purgatorio, sin m√°s Beatrices que la inspiraci√≥n y el amor hacia su pueblo y la indocilidad que le corr√≠a por las venas. Neg√°ndose a permanecer en las rec√≥nditas esquinas del olvido infernal, camin√≥ pisando fuerte y en un alto del camino hall√≥ a Virgilio ¬ŅC√≥mo?...Markolino Dimond, diamante negro de las teclas, prestidigitador barroco cuyo curr√≠culum consignaba un pasado de conservatorio, el mismo acad√©mico palmieriano que antes se hab√≠a codeado con otro ‚Äúdelincuente‚ÄĚ del Bronx: El se√Īor Willie Col√≥n y su ad√ļ, un tal H√©ctor Lavoe. Dante, amante de los pianos generosos y de las notas extrovertidas lo invit√≥ inmediatamente a un op√≠paro Convite, le prometi√≥ principiar una Vita Nuova e inmediatamente lo hizo su compinche. As√≠, y a√ļn sin renunciar del todo a su ‚Äėdolce vita‚Äô, iniciaron juntos el ascenso al para√≠so, enfundados en trajes estilo Luis XVI, con sendas y versallescas pelucas virreynales se trajeron abajo ‚Äúel muro de Berl√≠n‚ÄĚ, aquel que separaba lo logog√©nico y patog√©nico de la m√ļsica. De esta manera procrearon una maravilla titulada Beethoven‚Äôs V, emblema de la m√ļsica universal, donde convergen luminarias como: Pete El Conde‚Äô Rodr√≠guez, Ismael Miranda, y Yayo ‚ÄėEl Indio‚Äô en los coros; las exquisiteces de los vientos son brindadas por Lewis Khan, Reinaldo Jorge, Barry Rogers, Randy Brecker y Lou Soloff, nada menos; el sensacional Nicky Marrero en los timbales y, no pod√≠a ser de otra manera, Marty Sheller colabora en el arreglo de ‚ÄúYo no tengo amigo‚ÄĚ. En esta reuni√≥n de ‚Äėextraterrestres‚Äô no pod√≠a faltar el mulato dorado de la composici√≥n, Catalino Curet Alonso en el tema ‚ÄúPor qu√© ador√©‚ÄĚ; canci√≥n que interpreta el otrora mentor de Bobby Cruz, el sabros√≥n, Chivirico D√°vila. Markolino pone el pan y el vino y Dante le da el toque divino; juntos hacen el uno-dos (one-two), pared que le llaman en el f√ļtbol, coloc√°ndose en la vanguardia del g√©nero y gan√°ndose de esta manera un lugar en la historia de la m√ļsica universal.

 

Frankie Dante y su Orquesta en Central Park, New York, 1972.

 

En 1977 la NASA lanz√≥ al espacio la sonda Voyager I, conteniendo lo mejor de la creaci√≥n humana. La finalidad: Si existieran otras formas de vida en el espacio, deber√≠an conocer nuestra cultura. En dicha sonda se incluy√≥ la novena sinfon√≠a de Ludwig, el divino sordo de Bonn, como testimonio de la perfecci√≥n del arte musical terr√≠cola. Pues bien y sin pecar de exagerado, aqu√≠ tambi√©n se pudo y se debi√≥ incluir una copia de la extravagante creaci√≥n de Markolino y Frankie para que los marcianos y dem√°s sepan y rumbeen con las extasiantes y contagiosas notas de lo ‚Äėafrolatinocaribe√Īoamericano‚Äô.

 

Aunque Dante vol√≥ hasta los cielos de la fama y se pos√≥ en el firmamento musical como un sol humano, sus rayos, valgan verdades, no iluminaron todos los solares de la tierra ¬ŅLa causa? La de siempre: Los traficantes de la m√ļsica, pulpos de mirada verde cuyos tent√°culos solo difund√≠an lo comercial, ocultando la verdadera calidad, segregando su l√≠quido negro y discriminante. De seguro arrinconaron los discos de El Insurrecto Dominicano en el ba√ļl de los recuerdos, conden√°ndolo impunemente al m√°s vil de los olvidos, negando as√≠ a generaciones enteras el derecho natural que les correspond√≠a de conocerlo y disfrutarlo. Igual, el Dal√≠ de la salsa continu√≥ produciendo y dando pelea. Unas veces trajeado de gala con la barbita rala, la mirada de orate que es sin√≥nimo de genial y, la chistera de mago de la que cuando le daba la gana extra√≠a conejos de armon√≠a y palomas de sabor. Otras veces aparec√≠a con su gorrita de pintor dispuesto a regalarnos las brillantes pinceladas de su glotis facciosa y desenfadada para exponernos un colorido cuadro neorrealista cargado de mensajes y reclamos. M√°s tarde vendr√≠a la cara pulcra, la sonrisa impecable y el peinado hippie; sin abandonar a la sin hueso exponencial y sandunguera, se embarc√≥ en un crucero experimental e incursion√≥ en el Be-Bop, titilando al lado de la constelaci√≥n Fania y sus camaradas de Flamboy√°n, cuyo romance, anta√Īo tan arraigado, ya iba llegando a su capitulo final.

 

Considerado el mejor disco de su carrera con Mark Dimond en 1975.


En 1979 fiel a su estilo indomable y controvertido va a la busca de nuevos secuaces, iguales o m√°s ind√≥mitos que √©l, nacen as√≠ Los Rebeldes, capitaneados por √©l y teniendo por lugartenientes a los brav√≠simos Jos√© Mangual, Ray Maldonado y Milton Cardona. Para esta ocasi√≥n Dante se adorn√≥ con un saco, corbata michi y con ir√≥nica pinta, a lo Jerry Lewis, continu√≥ con su √°cida cr√≠tica pol√≠tica en ‚ÄúLos Congresistas‚ÄĚ y su mensaje de armon√≠a y de fe en ‚ÄúPaz Espiritual‚ÄĚ. No en vano este indisciplinado sonero es considerado el precursor de la salsa consciente y pacifista, el pionero de la doctrina pol√≠tica y contestataria que a√Īos m√°s tarde alcanzar√≠a su culmen con otro dem√≥crata e igualitario del g√©nero: Su majestad, Rub√©n Blades.

 

El rufi√°n de la barrriada, el cabecilla de la banda, permaneci√≥ con los discos en el ba√ļl de los patriarcas de las emisoras que no s√≥lo no lo quer√≠an, sino que no lo entend√≠an. Tener orejas no significa tener o√≠dos; es por ello que sus tremendos temas se perd√≠an en el anonimato, regode√°ndose √ļnicamente entre la √©lite marginal que lo reverenciaba y que le otorgaba desinteresadamente su ‚Äúvoto‚ÄĚ en alg√ļn rumb√≥n ‚Äúcaleta‚ÄĚ de los suburbios del mundo.

 

Lo √ļltimo que nos dej√≥ y que suena mejor que antes.

 

Dante, no el florentino de La Comedia, sino el humanista de la divina melod√≠a, el ‚Äėoutsider‚Äô siempre presto a fustigar a los pol√≠ticos y a preconizar la paz entre los hombres. Ese loco cuerdo que nunca traicion√≥ a su pueblo, el subversivo, el revoltoso, el palomilla, el l√≠der, el int√©rprete reacio de la tremenda deuda (¬°Tama√Īa injusticia!) con las radios y sus programadores arribistas, el genio de la mirada extraviada, el candidato del lumpen, el socialista de siempre, el justiciero de todos, se nos fue un primero de marzo de 1993, cansado tal vez de la falta de oportunidades, de la indiferencia de los medios, de sus vanos amotinamientos; se dej√≥ morir en los arrabales newyorkinos donde hab√≠a intentado el despegue, ah√≠ donde capt√≥ sus mayores correligionarios y desde donde ya no alcanzar√≠a a ver su triunfo final en las urnas de la galaxia. Porque este brav√≠o sonero le debe estar poniendo la voz al piano de Beethoven en el Voyager I, eso ni dudarlo (en el realismo m√°gico todo es posible). Aqu√≠ sus pros√©litos claman con la garganta roja de la esperanza: ‚ÄúSe siente ,se siente, Dante Presidente‚ÄĚ... Mientras desde una tarima improvisada en una nube, veo al hombre ponerse serio por primera vez y lanzar el siguiente discurso: ‚ÄúAy qu√© felicidad pues se acab√≥ la guerra, lleg√≥ la paz y festejan los rumberos mientras yo me voy pa‚Äô Pinar del R√≠o con alguna coquetona, pues lo que quiero es gozar; por eso t√ļ tambi√©n vive la vida hoy, chico, por que para ma√Īana es tarde. Les habl√≥ el Presidente Dante, un anarquista del demonio que los ama y los insta a permanecer siempre unidos y solidarios por que s√≥lo juntos, √ļnicamente juntos : ¬°Venceremos!‚ÄĚ.

 

 

DISCOGRAF√ćA DE FRANKIE DANTE:

 

- Different Directions - Cotique, 1968
- Los Coquetones - Cotique, 1969
- Se Viste de Gala - Cotique, 1970
- Frankie Dante y Orquesta Flamboyan con Larry Harlow - Cotique, 1972
- Beethoven’s V - Markolino Dimond - Cotique, 1975.
- Los Salseros de Acero - Cotique, 1976
- The Flamboyan All Stars Band - Cotique, 1977
- Best Foot Forward - Cotique, 1978 (recopilación)
- Los Rebeldes - Cotique, 1979


 

 

 

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