Escucha a LOS MEJORES de la Salsa en: Mambo-inn Radio


 

Si hay algo que caracterizó a Al Santiago fue su compromiso incondicional con la música, poniendo a ésta siempre por delante del negocio. En su faceta de productor sacó adelante buena parte de la música latina gestada en Nueva York en la primera mitad de los años sesenta, período signado por dramáticos cambios sociales y políticos que fueron perfilando lo que luego se conocería como salsa.

 

 

AL SANTIAGO


Comprometido con la Música

 

Por: Rigoberto Villalta zapata

This e-mail address is being protected from spambots. You need JavaScript enabled to view it

 

 

A pesar que nos dejó hace unos años, Al Santiago sigue siendo un personaje polémico y controvertido en la historia de la música afro caribeña producida en la ciudad de los rascacielos. Y no nos referimos a la expresión comercial y acomodaticia sino a esos proyectos que, en su momento, ninguna compañía disquera quiso asumir pero que Al Santiago cobijó en su sello Alegre Records por amor a la música.

 

Como es sabido, a inicios de los años sesenta la industria de la música latina en Nueva York también se vio involucrada en el bloqueo decretado por los Estados Unidos contra Cuba, medida que no se limitaba al aspecto político y económico sino que trascendió a la música.

 

Al Santiago, fundador de la Alegre Records (Foto: Martin Cohen)

 

Sin el apoyo de las grandes compañías americanas, como la RCA o Columbia, que monopolizaban la industria musical latina, los artistas dedicados a esta expresión non tuvieron más remedio que refugiarse en los pequeños sellos que ya existían en Nueva York, como Tico, Mardi Gras o Remo, para grabar algo y mantenerse en el ambiente.

 

LA MUSICA ANTE TODO

 

Pero también eran otros tiempos y la música estaba cambiando pues se empezaba a perfilar la presencia del barrio con toda la carga sociopolítica que implicaba. César Miguel Rondón, en El Libro de la Salsa, nos describe con propiedad como se fue dando este proceso en el cual “la música ya no se determinaba en función de los lujosos salones de baile, sino en función de las esquinas y sus miserias, la música ya no pretendía llegar a los públicos mayoritarios, su único mundo era ahora el barrio”.

 

Esto lo entendió perfectamente Al Santiago que de gerenciar Casalegre, una tienda de discos, se lanzó a la aventura de crear un sello discográfico al cual bautizó como Alegre. La compañía, en sus inicios, solamente editaba 45 rpm´s hasta que en 1960 lanzan su primer long play: el histórico Pacheco Y Su Charanga (Alegre 801).

 

Este álbum fue responsable de la fiebre por la pachanga que arrasó a la Gran Manzana hasta 1963. Durante este período, aparte de Johnny Pacheco, la compañía se apoyó básicamente en las grabaciones de Charlie Palmieri, José Fajardo, Mon Rivera y Orlando Marín. Todos estos artistas trabajaron una propuesta que tuvo en común no descuidar el aspecto comercial que debe revestir todo disco a efectos de ser vendido.

 

No obstante, en este período Al Santiago también produjo a otros músicos que manejaban una propuesta osada y con poco perfil comercial. En primer lugar tenemos al percusionista Louis Sabú Martínez quien publicó Jazz Spagnole (Alegre 802), un disco de excelente factura pero un fracaso en ventas. El propio Al Santiago contaba que gran parte de lo que la compañía ganó con el primer disco de Pacheco se perdió con el álbum de Sabú Martínez, evidenciándose así lo que sería una constante en la trayectoria del productor, que de ventas fabulosas descendía a verdaderos desastres que lo llevaban al borde de la ruina.

 

 

Aparte de Sabú, Al Santiago fue el productor de los tres primeros discos de Eddie Palmieri publicados entre 1961 y 1963: Eddie Palmieri And His Conjunto La Perfecta (Alegre 817), El Molestoso (Alegre 824) y Lo Que Traigo Es Sabroso (Alegre 832). Al respecto, debemos recordar que Charlie Palmieri escribió las notas en la contra carátula del álbum debut de su hermano menor, diciendo que éste estaba loco al abandonar la seguridad que le representaba ser pianista del gran Tito Rodríguez para embarcarse en el proyecto de una orquesta con trombones y una flauta. Sin embargo, en el caso de Eddie, los discos si se vendieron bien. Pero Santiago seguía invirtiendo las ganancias de la compañía en proyectos no necesariamente comerciales.

 

ALEGRE ALL STARS

 

De esta manera, se produjo el aporte más importante de Al Santiago para la historia de la música afro caribeña: The Alegre All Stars, que fue responsable de las mejores grabaciones de descargas de todos los tiempos efectuadas dentro y fuera de Cuba. Bajo la dirección musical de Charlie Palmieri, el grupo reunió el talento del propio Pacheco, “Chombo” Silva, Kako, Dioris Valladares, Bobby Rodríguez y Barry Rogers.

 

Entre 1961 y 1966, bajo la producción de Al Santiago, se grabaron cuatro discos: The Alegre All Stars (Alegre 810), El Manicero (Alegre 834), Lost And Found (Alegre 843) y Way Out (Alegre 844). Estas producciones suponen varios aportes valiosos. Lo más importante, el aspecto musical en el que, en base a las famosas Cuban Jamm Sessions del sello Panart, de las que Al Santiago siempre se confesó fanático, se trabajó una propuesta que enriqueció notablemente la aproximación entre el jazz y la música afro caribeña, con el necesario toque marginal que los tiempos exigían.

 

A esto hay que sumar el carácter festivo de las sesiones de grabación en las que se procuraba “grabar en vivo” reduciendo al mínimo el trabajo de edición y mezcla, lo que tuvo como resultado que se preservara la espontaneidad y frescura en la interpretación. Contribuyó a esta perspectiva las carátulas que a partir del segundo volumen, fueron diseñadas por Izzy Sanabria en base a caricaturas impregnadas de humor.

 

Pero el indudable éxito artístico de Alegre All Stars solamente se limitó al disco. Debido a sus múltiples compromisos, los músicos nunca se presentaron públicamente (1). A mayor abundamiento, Johnny Pacheco no ocultó su malestar tanto por el rol protagónico que se le asignara a Charlie Palmieri como director musical como por el pésimo manejo comercial de Al Santiago.

 

 

Paradójicamente, estas circunstancias llevarían a Pacheco a abandonar Alegre a finales de 1963 para fundar Fania, pero esa es otra historia. Solamente queremos decir que en 1975 la compañía Fania compraría Alegre, junto con el sello Tico, y que Charlie Palmieri y Al Santiago pasarían a ser trabajadores del sello de Pacheco y Masucci.

 

EL PECADO DE NO SER COMERCIAL

 

Volviendo a los Alegre All Stars, la situación se fue volviendo insostenible. Pacheco, solo intervino en el primer volumen aunque siguió grabando para el sello con su Charanga. Al Santiago, por su parte, no administraba eficientemente las ganancias que representaron para Alegre Records los cinco discos que grabara el dominicano: Pacheco Y Su Charanga (Alegre 801), Pacheco Y Su Charanga Vol. 2 (Alegre 805), Que Suene La Flauta (Alegre 811), Suavito (Alegre 820) y Spotghat On Pacheco (Alegre 827).

 

Esta mala gestión de Santiago se hizo extensiva a Eddie Palmieri quien para 1964 abandonó Alegre y pasó a Tico. Otros artistas, como Richie Ray, Pete Rodríguez y Tony Pabon, también representaron sendas ganancias para Alegre con la moda del boogaloo. A pesar de todo, para 1966 Alegre Records estaba en la quiebra y Al Santiago tuvo que vender la compañía a Roulette Records, propietaria de Tico.

 

Como bien apunta Pablo Arroyo Delvalle en Arsenio Rodríguez: Del Son A La SalsaPara Al Santiago la música era su pasatiempo. Nunca se tomó nada tan en serio, más que el carácter emocional y sentimental aplicado a su obra, en contraste con las ganancias económicas que ésta le hubiese generado”.

 

Para remate, los problemas financieros agudizaron los rasgos maníaco depresivos que aquejaban a Santiago, a los cuales él no daba importancia. Incluso le gustaba que lo caricaturicen como Napoleón Bonaparte, con su sombrero característico y mano dentro del abrigo, en las carátulas de Alegre All Stars.

 

 

Lamentablemente las cosas se fueron saliendo de control, llegando a ser recluido en una institución mental. Una vez recuperado, Santiago trató de reconstruir su imperio. Junto a Charlie Palmieri y Joe Quijano trató de relanzar a Alegre All Stars ahora bajo el nombre Cesta All Stars, en base a grabaciones inconclusas y nuevo material que fue publicado en dos discos: The Cesta All Stars (Coco 110) y Salsa Festival (Coco 125), en 1974 y 1977, respectivamente. Por esos años también circuló, casi clandestinamente, The Salsa All Stars, otro proyecto inconcluso de Al Santiago que no vio la luz en su momento.

 

Pero para ese momento Fania ya había formado el primer y hasta ahora único gran monopolio de la música latina, conocida como salsa, y el impacto de estas producciones, con todo el interés y calidad que revisten, fue mínimo.

 

Como si fuera una broma del destino, Santiago fue contratado por la Fania como asesor de proyectos especiales pues la compañía, aprovechando el oxigeno del boom de la salsa, pensaba volver a editar algunas producciones de Tico y Alegre efectuadas en los años sesenta. Así, salen al mercado discos de Mon Rivera, Pupi Legarreta, Tito Puente, Mongo Santamaría, Johnny Pacheco, Orlando Marín y Eddie Palmieri, a los que se les había cambiado el título o la carátula, pero captando a un nuevo público que no escuchó esa música en su momento.

 

Del mismo modo, se preparó el relanzamiento de Alegre All Stars para lo cual se publicó en 1976 la excelente recopilación They Just Don´t Makim´Like Us Anymore (Alegre 6006), con el atractivo de incluir nuevos diálogos entre tema y tema, en la mejor tradición de este grupo. Infortunadamente, al año siguiente salió al mercado el esperado álbum de regreso de Alegre All Stars titulado Perdido (Alegre 6010). Un disco prescindible que intentaba vivir del nombre pues cualquier melómano puede comprobar fácilmente que se trataba solamente de una de las tantas producciones  que la Fania grababa en serie. Un disco que demostraba que la magia se había acabado.

 

A pesar de todo, Santiago era persistente. Fue parte de otras compañías, como Montuno y Mucho Records. En esta última etapa de su vida, por ejemplo, produjo Saxofobia Plus, trabajo del viejo timbalero Orando Marín, y The Montuno Sessions. Ambos discos, en realidad, son proyectos que demoraron un promedio de diez años en ser editados y recogen un esfuerzo colectivo en el que participaron Charlie Palmieri, Louie Ramirez, Kako, Mauricio Smith, Luis “Perico” Ortíz, Santos Colón, Yayo El Indio, Jimmy Sabater, Wayne Gorbea, Angelo Vaillant y Henry y Orlando Fiol.

 

 

El interés de estos trabajos, supervisados directamente por Al Santiago, fue preservar el espíritu de la música latina de los años sesenta, con la vitalidad que ella supuso, cuando aún no estaba contaminada por la gran industria. Total, esta fue siempre la motivación de Al Santiago. El 23 de febrero de 2012 Alberto Santiago Alvarez hubiera cumplido ochenta años de edad (2). Y de estar vivo estamos seguros que seguiría produciendo buena música, en algunos casos excelente, a pesar que el fracaso comercial estuviera a la vuelta de la esquina.

 

 

 

NOTAS:

 

(1) No obstante, en 1974 se publicó el álbum Tico Alegre All Stars Live At Carnegie Hall, Vol. 1 (Tico 1325), en el que se incluía el tema "La Cosa Alegre" interpretado por Alegre All Stars.

 

(2) Al Santiago murió en Nueva York el 9 de diciembre de 1996.


 

 

 

DERECHOS RESERVADOS

www.mambo-inn.com

 

 

MAS NOTICIAS EN:

Logo_de_Facebook

La Hora Faniática

APUNTA Y DISPARA

sorpresas