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Corr√≠a el a√Īo de 1981 cuando volviendo de sus anuales conferencias en la OIT el avi√≥n de Lufthansa paraba en San Juan de Puerto Rico. Fue Maricarmen Montoya la persona que contact√≥ al doctor Luis Delgado-Aparicio con Cheo Feliciano, apoyada por el gran tresista Nelson Gonz√°lez. En este d√≠a tan triste por la partida del sonero boricua, recordamos esta cr√≥nica que relata su gran trayectoria musical, vivida, gozada y relatada por el autor de este art√≠culo. Sentimiento Tu...!!!

 

 

CHEO FELICIANO


El √ļnico negro que suda miel por los poros

 

Por: Luis Delgado-Aparicio Porta (*)

 

 

‚ÄúA la memoria de Pedro √Āngel Arroyo (Q.D.D.G.), nuestro querido DROAN

¬°Cuanta falta nos haces. Descansa en paz!"

 

Las abejas chupan el n√©ctar de las flores y mediante su estilete o boca, que viene a ser como una aguja de jeringa, depositan esta en los diferentes orificios de la colmena. A partir de all√≠ se forma la miel despu√©s de un proceso de destilaci√≥n. Sonar√° extra√Īo que iniciemos esta colaboraci√≥n para www.mambo-inn.com con un titular semejante, pero esta es la marca distintiva del exquisito gusto que despliega en su canto Jos√© Luis √Āngel ‚ÄúCheo‚ÄĚ Feliciano Vega (¬°gracias a ese √°ngel de la guardia se salv√≥!). Con setenta y seis a√Īos bien aprovechados, aunque una vez se fuera al infierno con pasaje de ida y vuelta, -ya lo veremos-, es una de las figuras encumbradas del g√©nero. Tiene, adem√°s, una frase peculiar que lo distingue y aunque parezca un galimat√≠as, no lo es. ‚ÄúFamilia, se soltaron los caballos‚ÄĚ, es m√°s que una expresi√≥n, una vociferante exclamaci√≥n que trasciende el campo metaf√≠sico de las emociones en clave de sol, siendo el eje central que nos conduce al momento culminante de la canci√≥n, una catarsis de alegr√≠a que invade la imaginaria pista por donde s√≥lo galopan los pura sangre, es decir, en nuestro campo, la quinta esencia del sabor. Adem√°s, no olvidemos que ¬°¬°¬°...Sentimiento tu...!!! es otra cari√Īosa forma de dirigirse a su p√ļblico.

 

 

Su canto se asemeja a un tren indolente, que enhebra a trav√©s de paisajes crepusculares de luz lunar nuestras candorosas emociones, orient√°ndonos hacia la letra de la canci√≥n, interpret√°ndola cada oyente de acuerdo a como sea en ese momento su estado de √°nimo. √Čl es, entonces, el encargado de hacernos disfrutar, bailar y gozar con su canto boricua, y, de otro lado, so√Īar, enamorarnos y ser felices con la otra vertiente que magistralmente domina, el bolero, esa vivencia que retrata al amor y aunque no sepamos quien lo haya escrito, asumimos es nuestro porque su letra nos delata, todo ello, imaginariamente, una catarata de cari√Īo, como √©l suele acotar.

 

Basta escucharlo y verlo para afirmar que es un artista completo, ya que cuando canta, encanta, siendo puro sentimiento y como ser humano, dulce como un caramelo. Cada una de sus canciones es como un traje a la medida para el oyente al sentirse c√≥modo con ella. As√≠, desde su participaci√≥n como vocalista del gran Sexteto de Joe Cuba hasta hoy, soberano solista, cada uno de sus temas es una transfusi√≥n generosa que nos hace, convirti√©ndose en nuestro preferido. Empero, caminar por las calles de San Juan con √©l es una experiencia notable, no habiendo persona que deje de saludarlo y √©l, presto, responde a todos con una palabra afable. Soy testigo de ello al pasear con Cheo en innumerables ocasiones por la famosa Parada 15; verlo tararear y bailar en la playa con quien se le acerque es un banquete audio visual y al hacerle referencia a sus √©xitos, √©l, sin alarde de su bien ganada fama, comparte un ‚Äúheladito de coco‚ÄĚ con todos. Cuando lleg√≥ a Lima en julio de 1984, para presentarse en la Feria del Hogar con Rub√©n Blades y Celia Cruz, me lo llev√© directamente a una cevicher√≠a, la de Carlos Loza Arellano en el Callao. Le dije a √©l: te tengo una sorpresa en el carro; ac√©rcate‚ÄĚ. Al salir, se encontr√≥ con Cheo, sali√©ndosele las l√°grimas al darle la mano y decirle con la voz entrecortada; ‚Äúeste era mi gran sue√Īo que hoy se hace realidad". Oriundo de Ponce, Puerto Rico, es Cheo Feliciano, una maravilloso ser humano, sabiendo s√≥lo Dios sabe por qu√© le di√≥ tant√≠simo talento y que √©l supo aprovechar.

 

LIMINAR

 

Su padre, Prudencio, fue carpintero, su se√Īora madre, do√Īa Crecensia, ¬†una amable y hermosa ama de casa, de pelo largo y saya blanca, t√≠pica de la mujer boricua. El barrio que marc√≥ su infancia en la Calla Guadalupe, calle Segunda en Ponce ten√≠a una notoria diferencia; a un lado de la vereda viv√≠an familias acomodadas y al frente las humildes, justo el lugar donde moraban los Feliciano. Su pasatiempo era cazar ratones, convirtiendo su vivienda en el centro de atenci√≥n, ya que el patio ten√≠a siete √°rboles de Quenepa (mam√≥n), cuya fruta es muy dulce, acostumbr√°ndose a pasarse con sus amigos de uno a otro. Dice Cheo: ‚Äúese era mi safari, aventura que continuaba con la caravana a la playa, siendo yo el que los guiaba‚ÄĚ. Otra actividad era que su padre acostumbraba ir al mercado y cocinaba los domingos, casi siempre carne y vegetales propias de la culinaria boricua, -quiz√°s con gandules-, lo que sab√≠a a banquete con mantel largo en casa pobre. Mientras prend√≠a el fog√≥n y alineaba la olla, sol√≠a cantar, haci√©ndole el contra canto su esposa, una alegr√≠a para Cheo quien cuenta que desde muy ni√Īo esperaba ese sagrado momento, quiz√°s el advenimiento de su futura carrera musical. Tambi√©n une al Barrio y la mulata en ‚ÄúEso es el Guaguanco‚ÄĚ al cantar: ‚ÄúPara mi el guaguanc√≥ es una alborada, es la tristeza que me hace sonre√≠r, cada ma√Īana, es lo que llega desde el Barrio al ¬†alma dentro, lo que se filtra por el mismo coraz√≥n, lo que en las venas se hacen loco sentimiento, lo que me hace palpitante de emoci√≥n, para mi todo eso es guaguanc√≥. Es m√°s que la mulata que menea, la cintura como una revoluci√≥n, va m√°s all√° del toque de un tambor, y hasta el amor me parece¬† un guaguanc√≥, para mi el guaguanco es una alborada, porque en el alma se prendi√≥ como una luz, es una fuerza penetrante de verdad es la cadencia que me da felicidad‚ÄĚ. Esta es una de sus grandes canciones que demuestran el inmenso talento que tiene el ¬°se√Īor sentimiento!.

 

Luis Delgado-Aparicio y Cheo Feliciano

 

Como sucede con frecuencia al tratarse de cultores de la m√ļsica popular, es ciertamente dif√≠cil encontrar datos concretos y ver√≠dicos sobre sus primeros a√Īos de vida. Esto es explicable porque reci√©n despiertan la curiosidad o inter√©s de la gente luego de sus haza√Īas realizadas, contrariamente a lo que generalmente pasa con otros durante la pujante juventud y a veces hasta en la madurez, siendo Mozart la gran excepci√≥n que confirma la regla. De lo indagado, Cheo, con ocho a√Īos form√≥ un grupo ‚ÄúLas Latas‚ÄĚ, donde predominaban las sartenes y utensilios de todos los tama√Īos, cantando aguinaldos de navidad y versos pleneros, recibiendo propinas, gustando tant√≠simo que el Combo se mantuvo unido un a√Īo, habiendo ganado muchos caramelos y juguetes.

 

Cuenta que su inter√©s musical se inicia escuchando al Tr√≠o Los Panchos y al bar√≠tono colombiano Carlos Ram√≠rez, siendo su pasatiempo tratar de imitarlo. Tom√≥ clases de canto en el colegio, siendo las mismas dictadas en los camarines del teatro La Perla, en Ponce, y quiso estudiar guitarra, pero siendo el n√ļmero de inscritos elevado y habiendo s√≥lo dos de ellas, se inclin√≥ por el tromb√≥n. Fue en 1952, a√Īo que su padre decide mudar el hogar a Nueva York, coincidiendo con el gran √©xodo migratorio boricua hacia la ‚ÄúGran Manzana‚ÄĚ. All√≠ fue al Seward High School, donde, junto con las chicas y chicos del barrio, empez√≥ a escuchar la m√ļsica afro antillana, en todas sus riqu√≠simas variantes. La noche de los viernes y s√°bados se juntaban en la esquina del famoso ‚ÄúPalladium‚ÄĚ para ver pasar rumbo a su trabajo a los m√ļsicos de Tito Puente, Machito, Tito Rodr√≠guez y Moncho Le√Īa. Siendo muy joven y sin un ‚Äúchavo‚ÄĚ (dinero), logr√≥ la forma de entrar al Club, consiguiendo ser el maletero que cargaba los instrumentos de los grandes. Eventualmente, hizo de percusionista, reconociendo que se hizo amigo de Machito, a quien reconoce como su mentor.

 

Porta equipajes de la orquesta de Tito Rodr√≠guez, tal como me lo cont√≥ en su casa de ‚ÄúCarolina‚ÄĚ durante nuestras largas conversaciones, un d√≠a lo presentaron y cant√≥ ‚ÄúChango ta veni‚ÄĚ, siendo la primera y √ļnica vez. Dec√≠a que el maestro era muy exigente con su orquesta, lo apodaban el ‚Äúpeque√Īo C√©sar‚ÄĚ, ya que caminaba con un l√°tigo en la mano, no solo para marcar el ritmo cual metr√≥nomo, sino como signo de autoridad. Como cuenta Tito Rodr√≠guez en su producci√≥n Esta es mi orquesta, los m√ļsicos lo llamaban ‚Äúel jefe y otras que no quiero decir‚ÄĚ, muestra de su perfeccionismo, humano y musical, habiendo sido hasta hoy el m√ļsico, comercialmente hablando, que el mundo conoce. Un d√≠a de improviso se le acerc√≥ y le dijo: ‚ÄúChe√≠to, te escuch√© cantar y tienes muchas condiciones para hacerlo profesionalmente. Se ha formado un grupo de piano, vibr√°fono y ritmo y me han pedido que los ayude a conseguir un cantante. Creo que encajar√≠as bien con ellos‚ÄĚ.

 

All√≠ comienza la historia de seis m√ļsicos del Harlem hispano que lograron con su estilo y su sonido, acaparar la atenci√≥n de multitudes. En una fiesta en la calle 115 del Barrio, conoce a Gilberto Miguel Calder√≥n, apodado ‚ÄúSonny‚ÄĚ, que luego cambiar√≠a su nombre y apellido a Joe Cuba y su grupo los ‚ÄúCha Cha Cha Boys‚ÄĚ, debutando en el club San Juan. Fue Catalino Rol√≥n, un empresrio que rondaba por el circuito ‚ÄúCuchifrito‚ÄĚ, el que lo motiva a cambiarse de nombre, adoptando el de Joe Cuba y su Sexteto. Inmediatamente fue a la b√ļsqueda de Tito Rodr√≠guez ¬†para un consejo, dici√©ndole este: ‚Äúolv√≠date de Willie Torres, que yo tengo uno muy bueno que trabaja conmigo en la orquesta. La oportunidad le lleg√≥, haci√©ndole las pruebas el timbalero y corista Jimmy Sabater. ‚ÄúEse fue mi inicio como cantante‚ÄĚ, cuenta Cheo orgullosamente.

 

 

Despu√©s del auspicioso debut, el sexteto se plant√≥ con gallard√≠a frente a orquestas con una poderos√≠sima cuerda o secci√≥n de vientos, siendo muy cotizados. Poco a poco inundaron la sala de fiesta o ‚Äúballroom‚ÄĚ, lleg√°ndoles el momento de ir a grabar. Inicialmente lo hicieron en el sello Seeco, cuyos LP‚Äôs Steppin‚Äô Out (#9248); Diggin‚Äô The Most (#9259) y Commin‚Äô at You (#9268), los pusieron en ventas y actuaciones a niveles nunca imaginados, como bien dicen ellos ‚Äúen la china‚ÄĚ. Luego se cambiaron al sello Tico donde grabaron¬† Vagabundeando (#1112); El Alma del Barrio (#1119); Bailadores (‚Äú1124)¬† y Estamos Haciendo Algo Bien (#1133), producciones que se escuchaban en las radios y especialmente en el Harlem hispano alternando con los dos Titos y Machito. Recuerdo que a mediados de los sesentas, cuando al tener que pasar por diversas operaciones, mi madre me regal√≥ un radio y escuchaba desde las 7 de la noche el programa de Dick ‚ÄúRicardo‚ÄĚ Sugar, contemporizando con otro grande, Symphony ‚ÄúSid‚ÄĚ Torrin, quien fue el que presenta a Fania All Stars en el Cheetah. Durante esa d√©cada, cuando pasaba por Nueva York iba al Palladium y sobre todo escuchaba Radio, la mejor escuela que he tenido para aprender los sucesos de este g√©nero. Antes, en los cincuentas, siendo menor de edad me paraba por las tardes frente al local para escuchar desde la calle los ensayos de mis √≠dolos. Todo ello lo cuento en lo que un d√≠a ser√°s, si Dios quiere, Ese sentimiento que llevo dentro.

 

Podr√≠amos se√Īalar que sus canciones comentaban lo que suced√≠a en el Barrio, viv√≠an all√≠ y las letras de sus canciones lo dec√≠an todo. El m√°s l√ļcido periodista latino de Nueva York, gozando de una muy respetada autoridad, Max Salazar, cuenta en su ep√≥nimo y versado libro Mambo Kingdom (Schirmer Trade Books ‚Äď NYC, Londres, Paris, Sidney, Madrid, Tokio Ber√≠n ‚Äď 309 p√°ginas, 202), que: ‚ÄúJoe Cuba escuch√≥ a Cheo en una prueba; lo hizo tocar la campana y cantar las mejores canciones de su mentor, contrat√°ndolo inmediatamente. Nunca olvid√≥ que su primera actuaci√≥n fue el 5 de octubre de 1957, el d√≠a que se cas√≥ con Socorro ‚ÄúCoco‚ÄĚ Prieto, cantando hasta las cinco de la madrugada para luego emprender la luna de miel. No dudo que la canci√≥n ‚ÄúComo r√≠en‚ÄĚ, elev√≥ a Cheo al grupo de elite con Lucho Gatica, Vicentico Vald√©s, Machito y Vit√≠n Aviles. Ahora el mundo latino ten√≠a, indiscutiblemente, otro¬† Frank Sinatra‚ÄĚ (SIC).

 

EN BUSCA DE UN ESTILO

 

‚ÄúTodo lo que aprend√≠a lo hice en mis diversas actuaciones‚ÄĚ, -un autodidacta, caso similar al de Benny Mor√© en Cuba, dice Cheo. El sonido flu√≠a de su garganta, pero como un diamante en bruto, deb√≠a ser pulido, dejando de imitar a sus favoritos, haci√©ndolo de la forma m√°s natural y donde √©l se sent√≠a c√≥modo, matizando los colores de su voz con expresiones aut√©nticas, lo que pronto le hizo un sitial e identific√≥ a su estilo. Cantaba y lo hac√≠a teniendo una campana en la mano para acompa√Īarse, al rev√©s de un par de maracas como es lo usual, indic√°ndole el instrumento cuando se hab√≠a cruzado la clave, lo que es imperdonable en este g√©nero. Curiosamente, otros grupos lo llamar√≠an como Cal Tjader y Mongo Santamar√≠a, pero √©l se mantuvo fiel al sexteto, tal como aparece en el libro Hablando de Salsa de Mary Kent (Una her√°ldica musical ‚Äď Altamonte Springs, Florida; publicado por Digital Domain, 415 p√°ginas, 2005).

 

 

Cada presentaci√≥n le serv√≠a para conocerse mejor, pidi√©ndole consejo a los otros m√ļsicos, que al mismo tiempo eran Nuyoricans y √©l, con diez y siete a√Īos, era el √ļnico que hablaba bien castellano. Esa era la √©poca en que se distingu√≠an los temas como mambo, rumba, guaguanc√≥, son montuno, cha cha cha y, por supuesto, el bolero. De esa √©poca es ‚ÄúEl Rat√≥n‚ÄĚ, habi√©ndolo grabado primero con Joe Cuba, una mezcla de guajira con cha cha cha, conteniendo una historia que luego lo identificar√≠a. Estuvo diez a√Īos con ellos, siendo su gran atracci√≥n, a√ļn cuando compet√≠an con las orquestas grandes. De esa fruct√≠fera uni√≥n nadie olvida: ‚ÄúA las seis", "Oriente", "Salsa y Bembe", "Rosal√≠a", "Que va", "Cachondea", "Callejero", "Ari√Īa√Īar√°", "La Lapa", "Guaracha y Bembe", "Ya no tengo amigo", "Tremendo coco", "Bailadores", "Mi lindo son", "La Palomilla", "Dichoso", "Barquillero", "Como r√≠en", "Yo vine pa¬īver" y decenas de √©xitos insuperables. Lo curioso es que siendo un grupo peque√Īo compart√≠an escenario con los insuperables, siendo su sonido el que identific√≥ a¬† toda una generaci√≥n.

 

Sin embargo en el Bolero es donde demostr√≥ la dualidad de su canto, especialidad que muy pocos logran alcanzar. Bien dice Helio Orovio (El Bolero Cubano ‚Äď Editorial Letras Cubanas, 117 p√°ginas, 1995): ‚ÄúA finales de la d√©cada del cuarenta, comienzan a dar a conocer sus canciones un grupo de creadores cubanos que conformar√≠an el¬† movimiento del feeling. Se re√ļnen, remedando a los viejos trovadores, en casas, parques y caf√©s, para lo que Rosendo Ruiz define: la melod√≠a abandona la quietud total, aborda las modulaciones y, arm√≥nicamente, se ampl√≠a el enlace de los acordes tonales y extratonales. En estas canciones la melod√≠a es consecuencia de la armon√≠a. A su vez la armon√≠a ampl√≠a la gama de recursos t√©cnicos y aborda el impresionismo ‚Äúdebussista‚ÄĚ, pasando por el filtro de la m√ļsica norteamericana‚ÄĚ (SIC). Por ello se regocija haciendo ‚ÄúLa Gloria eres Tu‚ÄĚ, "Delirio‚ÄĚ, ‚ÄúCosas del alma‚ÄĚ, ‚ÄúContigo a la Distancia‚ÄĚ, ‚ÄúObsesi√≥n‚ÄĚ, ‚ÄúDesahogo‚ÄĚ, ‚ÄúJuguete‚ÄĚ, ‚ÄúPensar en Ti‚ÄĚ, ‚ÄúPerd√≥n‚ÄĚ y en especial ‚ÄúOh Vida‚ÄĚ, en homenaje a Benny Mor√©, todos de dificil√≠sima factura y que en su mayor√≠a han sido interpretado por los grandes √≠conos rom√°nticos. Lo voc√°lico, t√≠mbrico, arm√≥nico y r√≠tmico forman esa conjunci√≥n que lo hace √ļnico.

 

Cheo hab√≠a entrado, vertiginosamente, a un mundo nuevo, lleno de halagos y tentaciones, alentado por sus amigos y la gente del Barrio que lo veneraba. Los aplausos del p√ļblico premiaron su talento y los halagos y muestras de cari√Īo de infinidad de muchachas (‚Äúpollitos para ellos‚ÄĚ), se rend√≠an ante su rom√°ntica personalidad. Todo ello, a√Īadido a su car√°cter independiente, lo hizo saborear el triunfo y las amistades de momento, siendo como todos los cantantes reconocen, la noche y el amanecer un verdadero peligro. Con la adrenalina al tope luego de haber cantado y bailado durante cinco horas es muy dif√≠cil irse derecho a casa a dormir, ya que los amigos siempre propondr√°n darse una vuelta por otro lugar para ‚Äútomarse el √ļltimo trago‚ÄĚ. Sin embargo, ten√≠a en su Socorro (Coco) Prieto, a la preferida, la luz de sus ojos y esa alma buena que hizo todo por cuidarlo. No me cabe duda que esta extraordinaria mujer, esposa, madre y abuela, ha sido, es y ser√°, la columna vertebral del hogar de Cheo, quien lo ayud√≥, comprendi√≥ y asisti√≥ siempre.

 

 

ATRAPADO POR EL VENENO

 

Ya casado con do√Īa Coco, habiendo constituido una familia y encontr√°ndose entre los grandes en la ‚ÄúGran Manzana‚ÄĚ, las drogas fuertes hicieron de √©l su carnada y lo atraparon, enred√°ndolo decididas a acabarlo como ha sucedido con tantas grandes figuras. Durante a√Īos experiment√≥ el dolor de la droga diaria y morirse hubiera sido lo m√°s f√°cil, como otros. Lo que le sucedi√≥ a Cheo pertenece al pasado, pero √©l, con esa fortaleza de los hombres grandes, recuerda en las escuelas, universidades y cuando se lo solicitan, el infierno que vivi√≥. Por ello soy muy respetuoso al tocar esta etapa tan triste, esos a√Īos oscuros en las que el cantante sufri√≥ tant√≠simo, siendo indulgente para entender lo que le pas√≥, pero sobre todo, felicitarlo de como lo super√≥. Sabemos que hay muchos ciudadanos, comunes y corrientes, que luego de depender de las drogas y el alcohol se curan y acuden a AA alej√°ndose del maligno entorno amical que los llev√≥ al borde del precipicio. Pero me pregunto: ‚Äú¬Ņc√≥mo pudo Cheo, rodeado de amigos (panas) m√ļsicos que se drogaban frente a √©l, estando diariamente en ese ambiente en raz√≥n a su trabajo y no sucumbir a la tentaci√≥n?, hecho que es doblemente meritorio. Por ello es un hombre respetable y respetado, no s√≥lo en la m√ļsica sino en todo Puerto Rico. Ello demuestra el inmenso valor que tuvo Cheo para curarse, rehabilitarse y no sucumbir, dejando el vicio. Hoy, con autoridad, ense√Īar que el veneno mata.

 

En el peri√≥dico la ‚ÄúEstrella de San Juan‚ÄĚ, el reportero John Ortiz lo entrevist√≥. Presten atenci√≥n a ese calvario por el cual pas√≥: ‚ÄúEmpec√© fumando marihuana los s√°bados y luego otros d√≠as de semana. Me acostumbre a ellas y empec√© a buscar droga m√°s fuertes, como esnifar coca√≠na, empero, el problema se agrav√≥ cuando empec√© a comprarla mezclada con hero√≠na. El paso siguiente fue inyectarme. Me aleje de casa en las horas libres para ‚Äúsubirme al caballo‚ÄĚ y luego de unas horas de sue√Īo me sent√≠a mal y sal√≠a a buscar m√°s droga (manteca). Luego de dejar el sexteto grab√© con Palmieri, me fui a Puerto Rico en 1969, siendo vocalista de ‚ÄúKako y su Orquesta‚ÄĚ.

 

Sigue Cheo narrando que ‚Äúcuando ellos volvieron a Nueva York, me qued√© solo en Puerto Rico, vagando por las calles, sin ba√Īarme, afeitarme y sin zapatos, no teniendo donde dormir, pidiendo unos pesos para poder conseguir droga, la misma que antes que cualquier alimento me la met√≠a en la venas. Me hab√≠a convertido en un vagabundo, perdido la verg√ľenza y era, textualmente, un estropajo andante. Fue en las navidades de 1969 que Tommy Olivencia me habl√≥ de los Hogares CREA, un centro de rehabilitaci√≥n para artistas ubicado en Trujillo Alto. Estuve tres a√Īos, amarrado a la cama, sintiendo s√≥lo dolor de la abstinencia, fiebre y n√°useas. Reci√©n en 1972 me sent√≠ recuperado, aceptando la propuesta de Jerry Masucci para grabar el √°lbum Cheo. "Los directivos de CREA pensaron que no volver√≠a, pero a la semana me present√© con mis maletas, dispuesto a cumplir con mis obligaciones. Luego de unos meses recib√≠ mi certificado, el mismo que se√Īalaba que hab√≠a completado mi tratamiento". Esas palabras deben hacer meditar a muchos.

 

Pedro Knight, Luis Delgado-Aparicio, Cocó Feliciano, Celia Cruz,

Belisario de las Casas y Cheo Feliciano.

 

Debemos hacer una atingencia para describir el horroroso estado al que llega el ser humano, tomada de explicaciones m√©dicas que nos hicieron llegar. ‚ÄúEl consumo de coca√≠na, potente psicoestimulante cerebral, no ha dejado de crecer desde los a√Īos 60 del siglo XX, causando un complejo problema de salud p√ļblica. Sin embargo, y a pesar de la gravedad de los efectos que el consumo de la coca√≠na causa en el organismo, especialmente en el cerebro, la dependencia a esta sustancia no siempre se trata m√©dicamente. En muchos casos, la falta de un tratamiento de coca√≠na efectivo tiene que ver con que en el pasado se consideraba que la abstinencia de coca√≠na no provocaba s√≠ntomas f√≠sicos muy evidentes como los que produce la adicci√≥n a la hero√≠na o el alcohol. Esto hac√≠a pensar que la coca√≠na no era adictiva y, que por tanto, su abuso no requer√≠a tratamiento. Lo cierto es que hoy en d√≠a las evidencias neurobiol√≥gicas revelan alteraciones fundamentales que la coca√≠na produce en el cerebro.

 

Imagen de recuperación la idea de supuesta levedad de los efectos de la cocaína, ha contribuido a que todavía hoy haya concepciones erróneas y arcaicas sobre lo que es la adicción, creencias que impiden que esta patología sea tratada como una enfermedad. Todavía para mucha gente la adicción es una cuestión de decisión personal, es decir, el adicto lo sería porque quiere consumir droga, o porque no tiene carácter suficiente para decir no, de modo que el no dejar de consumir drogas es porque no tiene fuerza de voluntad. Detrás de estas concepciones está la creencia de que abandonar la adicción a sustancias químicas está enteramente en las manos (en la voluntad) de la persona adicta.


Pero la realidad es que la adicci√≥n, m√°s all√° de la decisi√≥n y la voluntad, es una enfermedad que escapa, en gran medida, al control del adicto. Cuando una persona consume coca√≠na, su cerebro sufre modificaciones f√≠sicas inmediatas. Algunos de estos cambios desaparecen a corto plazo ‚Äďcomo la euforia, locuacidad, sensaci√≥n de fortaleza o excitaci√≥n-, mientras que otros se mantienen a largo plazo, provocando alteraciones que llevan a la persona adicta a perder el control de su vida.


La coca√≠na act√ļa irrumpiendo en el sistema de comunicaci√≥n del cerebro. Esta droga ataca, entre otras funciones cerebrales, el sistema de gratificaci√≥n, inundando este circuito con dopamina ‚Äďneurotransmisor que regula las sensaciones de placer, entre otras funciones-. Esto provoca, adem√°s de una sensaci√≥n de euforia, una notificaci√≥n cerebral que indica que algo realmente importante y satisfactorio est√° ocurriendo y que debe repetirse de nuevo, al igual que todas las actividades que reportan bienestar. Se crea as√≠ un nuevo canal de comunicaci√≥n cerebral que se har√° m√°s fuerte a medida que se consuma coca√≠na. Como consecuencia, para que el cerebro de una persona adicta a la coca√≠na tenga un funcionamiento normal, necesita activar constantemente el sistema de gratificaci√≥n, y el √ļnico modo que posee para lograrlo es repitiendo el consumo. Esto implica que el adicto dif√≠cilmente puede controlar ese deseo debido a los da√Īos cerebrales producidos por la coca√≠na, y lo que es m√°s grave, pierde la capacidad para autoevaluar los da√Īos que el consumo de coca√≠na le est√° provocando. Como resultado de todo ello, le resulta enormemente dif√≠cil redirigir su conducta hacia el abandono de la droga y hacia un estilo de vida m√°s saludable.

 

Evolución de la actividad cerebral: Antes y después del consumo de drogas.


Por tanto, la adicci√≥n es una enfermedad cerebral. Una enfermedad que se puede tratar y de la que hay recuperaci√≥n. Hoy en d√≠a, gracias a las investigaciones y las nuevas tecnolog√≠as sanitarias, cada vez se sabe m√°s acerca del funcionamiento de la coca√≠na en el cerebro y los efectos que produce, lo que permite desarrollar tratamientos de coca√≠na utilizando f√°rmacos adecuados para que el adicto recupere el control de su vida y para que se pueda curar la adicci√≥n a esta droga‚ÄĚ SIC . (Esta consulta cl√≠nica se nos refiri√≥ por un profesional, advirti√©ndonos, que en el caso de la hero√≠na, la dependencia es grav√≠sima, el tratamiento muy largo y nadie puede asegurar la reca√≠da. Por ello es que somos partidarios de NO legalizar las drogas, que¬† seg√ļn nuestro amigo, el Dr. Alejandro Vasilaqui, Director de CEDRO, ese ser√≠a un camino peligros√≠simo para nuestra poblaci√≥n).


CONVERSANDO CON √ČL SOBRE EL TEMA

 

Al ense√Īarme su brazo se nota en la uni√≥n de venas con el antebrazo un nudo azulado, lugar donde se inyect√≥ durante a√Īos, record√°ndome que lo hac√≠a, adem√°s, en diferentes partes del cuerpo. S√≥lo para graficarlo me dijo: ‚ÄúLucho, es como tomarte de frente¬† un vaso de agua caliente. Salir del caballo (la debilidad) donde est√°s montado por la manteca (la droga), es much√≠simo peor...‚ÄĚ. Alrededor de 1967 Cheo estaba muy enfermo por la droga. Me cuenta que dorm√≠a en los parques de La Perla y no com√≠a, casi limosneaba para comprar el veneno, cuando de vuelta en NYC, fue Eddie Palmieri el que lo convoca para hacer una de sus mejores interpretaciones: ‚ÄúBusca lo Tuyo‚ÄĚ, escrita por Marcelino Guerra del disco Champagne en 1968. (Catorce a√Īos despu√©s de esa producci√≥n, decide Eddie Palmieri desempolvar unos arreglos que ten√≠a del gran Ren√© "El l√°tigo"¬†Hern√°ndez, tal como me lo cont√≥ cuando vino a la Feria del Hogar¬†y vuelve a¬†convocar a Cheo Feliciano¬†para que le haga tres de ellos. "El d√≠a que me quieras", "Ritmo Alegre" y "P√°ginas de Mujer",¬†piezas de¬†inmejorable calidad musical y bien se puede decir que son una¬†verdadera¬†obra de arte, las que no¬†pasar√°n nunca de moda. Tambi√©n lo invit√≥ Monguito Santamar√≠a para grabar el elepe Hey Sister).

 

La noche anterior a la grabaci√≥n se qued√≥ a dormir en los estudios, grabando la canci√≥n ‚ÄúBusca lo tuyo‚ÄĚ a la primera toma, para admiraci√≥n de todos por el estado deplorable en que se encontraba. Luego de ello, como nos lo cont√≥ con lujo de detalles, adopta una decisi√≥n trascendental: se alej√≥ del venenoso vacil√≥n, intern√°ndose cuatro a√Īos en Los Hogares CREA, instituci√≥n para curar a drogadictos la misma que le salv√≥ la vida. Por supuesto, nunca faltan en esta vida aquellos envidiosos que comentaban en los diferentes c√≠rculos que Cheo estaba acabado, que nunca m√°s cantar√≠a y uno de lo que √©l cre√≠a era su amigo, se ufanaba en decir que Cheo nunca soportar√≠a el dur√≠simo tratamiento y que recaer√≠a al salir. Felizmente esa gentuza se equivoc√≥ de cabo a rabo y hace cuarenta a√Īos el gran Cheo Feliciano esta limpio, curado y orgulloso de superar una etapa, la que se ha llevado a muchos otros de esta tierra. Adem√°s, con 76 a√Īos sigue en la ¬°RUMBA y a todo color! Demostraci√≥n que es uno de los grandes. Ojal√° Dios le pueda dar muchos a√Īos de vida para alegr√≠a de su familia y de nosotros sus seguidores.

 

 

Comprender√°n que se han inventado cantidades de infundios al respecto, ya que cierta prensa, tambi√©n en Puerto Rico, vive del chisme y la soploner√≠a. Sufri√≥ todas las penalidades y abyecciones de los desheredados, un leproso social, recuper√°ndose a base de un esfuerzo sobrehumano junto a la ayuda de toda su familia. He sido testigo de la admiraci√≥n de los grandes cultores de este g√©nero¬† cuando hablan sobre Cheo y de autoridades que lo consideran un ciudadano ejemplar. Si bien en sus a√Īos dif√≠ciles, orillado por la necesidad hizo de todo, pero dentro de ello nada que lo descalifique ni deshonre con la Ley, es en La Isla del Encanto un ejemplo de vida. Para ello, hasta comerciales de Radio y Televisi√≥n ha hecho contando su historia, y como bien dec√≠a Manny Oquendo ‚Äúla droga es fatal‚ÄĚ.

 

Tal como lo dij√©ramos al inicio, debo hacer un necesario par√©ntesis para transcribir unos p√°rrafos del libro de Edgardo Rodr√≠guez Juli√° El entierro de Cortijo (Ediciones Hurac√°n, R√≠o Piedras, Puerto Rico, 1983), el mismo que grafica su nobleza y determinaci√≥n de hombre de bien. ‚ÄúSi el entierro es el fin de la vida, el velorio es el reino de la emociones conflictivas, el espacio donde el desordenado espacio interior no se decide entre acatar la muerte o negarla, ello por la enga√Īosa estad√≠a de ese difunto que a√ļn no se ha convertido en recuerdo‚Ķ‚Ķ.El caser√≠o Llorens Torres, esa tierra de nadie que se llama la calle Providencia‚Ķ..para tocar el cad√°ver del conguero-timbalero mayor, el gran Cortijo, hijo predilecto de la grey cangrejera lo visitan artistas y pueblo‚Ķ.Z-93 est√° trasmitiendo‚Ķ..con el Cheo respetado, quitao, alejado de las drogas y la jodedera, bien casao, tranquilo y hasta un poco patriarcal, respira ese sosiego s√≥lo dable a los hombres que se han ido al infierno con pasaje de regreso‚ÄĚ (SIC).

 

En Memorias de la Salsa, Tite Curet Alonso escribe para el libro de Lise Waxer Situating Salsa (Routledge Published in Great Britain, 335 p√°ginas, a√Īo 2002), unas palabras enternecedoras, diciendo el maestro compositor: ‚ÄúLo encontr√© en la calle 110 y me fue presentado por Nandy Sterlig, dici√©ndole a boca de jarro que al sonear a veces se apartaba del tema y deb√≠a corregirlo. De all√≠ surgi√≥ una maravillosa amistad. Ya rehabilitado, llegu√© a la oficina de Jerry Masucci en Fania con un folder bajo el brazo, el Proyecto Feliciano. All√≠ estaban "Anacaona", "Franqueza cruel", "Esto es el guaguanc√≥" y otros. Mientras, Cheo en Puerto Rico estaba dedicado a la vida familiar, plantando flores y vegetales y yo lo apod√© como el ‚Äúmejor jardinero negro de Santurce‚ÄĚ. Luego seguir√≠an ‚ÄúLos Entierros", "Estampa Marina", "Juan Alba√Īil", "Trizas" y su "Amada m√≠a", considera la pieza maestra del sentimiento. Ahora ya es abuelo y sigo consider√°ndolo como un tremendo amigo‚ÄĚ.

 

UNA NUEVA OPORTUNIDAD

 

Luego de esa gran producci√≥n, ilustrada con la foto de Cheo mirando el viejo Castillo de El Morro, que fue su primera producci√≥n luego de completado su tratamiento, en 1972, el sello VAYA le grab√≥ La voz sensual de Cheo. La presentaci√≥n se hizo en el famoso Carnegie Hall, tal como lo recuerda Max Salazar en su libro Mambo Kingdom- La m√ļsica Latina en Nueva York (Schirmer Publishers, Madrid, Paris, Berl√≠n, Sidney, Londres, Tokio, NYC. 309 p√°ginas ‚Äď 2002), a cargo de Izzy Sanabria, editor de Latin New York: ‚ÄúEl respaldo musical fue de Jorge Calandrelli y Cheo, con un smoking azulado recibi√≥ un sonoro aplauso de bienvenida a la m√ļsica, empezando su actuaci√≥n cantando ‚ÄúContigo en la Distancia‚ÄĚ, para luego como un t√≠pico newyorican, conversar con el p√ļblico en ingl√©s y espa√Īol. Siguieron ‚ÄúComo R√≠en", "Siempre en ti", "Nuestra Vida" y "Juguete‚ÄĚ, logrando una apoteosis hist√≥rica en tan prestigioso escenario. Luego Izzy logr√≥ que el publico se pusiera de pi√© y con la contundencia necesaria dijo: ‚Äúse nos acaba de ir el gran Tito Rodr√≠guez y estoy seguro que ustedes estar√°n de acuerdo en que Cheo debe tomar su lugar. La explosi√≥n de jubilo fue inmensa y atronadora, las l√°grimas flu√≠an de todos los rincones y la audiencia, un√°nimemente, lo coron√≥ como el "Rey del Bolero" (para nosotros hasta hoy y‚Ķlargamente).

 

 

Quien primero publica un apote√≥sico estudio El libro de la Salsa ‚Äď Cr√≥nicas del Caribe Urbano, fue C√©sar Miguel Rondon (Editorial Arte, Caracas, Venezuela, 343 p√°ginas, 1980). Consegu√≠ la primera edici√≥n gracias a mis amigos de Editorial Universal, en Miami, hoy una edici√≥n hist√≥rica. Buscada por los coleccionistas, a partir de la p√°gina 99 narra con lujo de detalles a ‚ÄúLas Estrellas de la Fania‚ÄĚ, sosteniendo con la mayor autoridad, que el boom de la Salsa es analizado reci√©n a partir de ellos. ‚ÄúDesde que fueron publicados los discos que recog√≠an los recitales del Cheetah el 26 de agosto de 1972, habi√©ndose con una lujosa edici√≥n los cuarenta a√Īos de este suceso, s√≥lo comparable al Festival de Woodstock, seg√ļn la revista Rolling Stone. El verdadero gancho lo constituy√≥ "El Rat√≥n", un viejo montuno de Cheo que luego caus√≥ un alboroto en el Coliseo Roberto Clemente en PR. Aparte del arreglo nuevo, estaba la interpretaci√≥n del propio Feliciano con una voz penetrante y agradable, y su estilo libre le permit√≠a jugar como un planeador por encima de la armon√≠a y del montuno. Empero, el gato de la canci√≥n no estaba ni en la droga ni en la pol√≠tica, sino en la cotidianeidad del amor. La moraleja del cuento est√° en el chisme, en ese comentario que corre por todo el vecindario descubriendo las acciones clandestinas del gato ad√ļltero.

 

Despu√©s de ello vino Fania All Stars, su exitosa etapa como solista, fundar el sello Coche, celebrar sus 25 a√Īos cantando, viajar, dar conciertos, recitales y seguir produciendo discos. Todo ello es historia conocida por ustedes y en Maestra Vida la hemos propagado hasta la saciedad. Empero, antes de terminar hacemos un breve apunte. El video de Youtube que recrea el presente art√≠culo, donde a d√ļo con Danny Rivera y en el piano Papo Lucca, es una apoteosis como: ‚ÄúCosas del alma‚ÄĚ, "La Gloria eres tu‚ÄĚ, ‚ÄúPoquita fe‚ÄĚ, ‚ÄúDelirio‚ÄĚ, ‚ÄúJuguete‚ÄĚ, son una interpretaci√≥n que hace historia y demuestra la maestr√≠a y el talento de estos bardos para hacer, a una y dos voces, un concierto celestial del Bolero. DISFR√öTENLA...!!!

 

La otra es la reciente aparici√≥n del CD Eba say aja (Ariel Rivas Music ‚Äď 2012), estrenado mundialmente en este portal web hace unas semanas gracias a las habilidades m√°gicas de nuestro Director, gracias al c√ļmulo de amigos en el exterior. Lo escuchamos, inicialmente, en Mambo-inn Radio ¬°¬°¬°...DONDE TEN√ćA QUE SER y m√°s Na...!!!, desconociendo como Enrique pudo conseguirla antes de su lanzamiento en el mercado que fue el pasado 29 de mayo. Lo pueden encargar a www.descarga.com y quiz√°s ya lo tenga don Guillermo Soplopuco en su tienda SonoCentro de Plaza San Miguel. Escuchar ‚ÄúNina", "Franqueza Cruel", "Manuela", "Juana Mayo", "Los Entierros", "Busca lo tuyo", "Sin tu cari√Īo‚ÄĚ y muchos m√°s, con las voces de ambos, es realmente una delicia. Hace ocho a√Īos, Roberto Blades nos cont√≥ del proyecto que ten√≠a Rub√©n y hoy es una realidad. Disfr√ļtenlo, que como dice Enrique Vigil Taboada: ‚Äúseguramente ser√°, sin duda, el disco del a√Īo‚ÄĚ. SARAV√Ā...!!!

 

(*) Abogado, Contador Mercantil, Musicólogo; Miembro de la Sociedad Peruana de Derecho Internacional.

 

 

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