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El compositor puertorriqueño Tite Curet Alonso cumple hoy 10 años de fallecido, y en este tiempo varios artistas han regrabado algunas de sus canciones que fueron prohibidas tocar en la radio por 13 años por un pleito por derechos de autor. (05/08/13)



“El Mayor Compositor de Éxitos de Salsa”


TITE CURET ALONSO:

 

Un Periódico de Siempre


Por: Luis Delgado-Aparicio Porta



Por un curioso proceso de inversión, transformó desde su juventud el handicap de una niñez signada por la pobreza, triunfando airosamente en la composición popular al escribir los maravillosos temas que le conocemos. Mostró esa combustión intelectual propia de los genios al relatar en su musical mundo binario la verdad contra la mentira; la libertad contra la discriminación; el progreso contra la exclusión; la condena al racismo y el afianzamiento de sus principios éticos. Desenredó el nudo gordiano del suceder callejero casi en proporciones épicas, teniendo un volcánico comportamiento interno, cual mensaje cifrado sobre el devenir musical diario. Sus letras cual ráfaga encendida, galvanizó al movimiento “salsero” con la audacia de su pluma, recordando todos los hechos cotidianos que suceden en el Barrio.


 

A Catalino Curet Alonso, “el Tite”, tuve la fortuna de conocerlo, inicialmente, a través de sus emotivas canciones. Luego en Puerto Rico cultivamos una amistad que se mantuvo en la distancia gracias a Cheo Feliciano, donde descubrí al ser humano en su diario devenir. Recuerdo las muchas veces que llegaba al Hotel a buscarme, se tomaba una limonada en la terraza de la piscina donde nos encontrábamos y le decía a Pilar, mi mujer: “doña, me lo llevo a conocer San Juan”, a lo que ella asentía: “y yo me voy con Cocó Feliciano de compras”. Figura primordial de la composición salsera y baluarte de mi propuesta de música afrolatinacaribeñoamericana planteada en los programas de Radio -desde 1981 y luego en la Televisión (1983-1984)-, es el compositor más exitoso del género. En marzo del año 2003 nos concedió una última entrevista radial donde expresó su deseo de hacerle un CD a doña Susana Baca, que luego de grabar “Las Caras Lindas”, ganara un Premio Grammy. Cuando residía en Baltimore, USA, falleció de un infarto al miocardio el 5 de agosto de ese año.


Su producción sobrepasa las mil canciones, las cuales fueron grabadas por los personajes más importantes de la música del Caribe, como Tito Rodríguez, Celia Cruz, Cheo Feliciano, Rubén Blades, Ismael Miranda, La Lupe, Héctor Lavoe, Fania All Stars, Vitín Avilés, y por diversos artistas, como el grupo Menudo. Tuvo originalmente deseos de cantar, como me lo manifestó en varias oportunidades, habiendo hecho un disco con el maestro Jorge Millet, donde graba “Caonabo”, señalándolo como el enamorado de la preciosa india taína “Anacaona”, su indiscutible gran éxito. También recordó a la guanahatabeya “Salomé” y a la siboneya “Naborí”, las descendientes de los Arahuacos de América del Sur que poblaban el Caribe a la llegada de Cristóbal Colón. Es opinión generalizada que fue el compositor paradigmático del género, retratando en su prolífica obra el Barrio y sus concomitancias.


 

Nacido al sur de la Isla , en el caserío de cañaverales Hoyo Inglés, pueblo de Guayama, en Puerto Rico, un 26 de febrero de 1926, siendo un infante su familia se mudó a Barrio Obrero, en Santurce, donde vivía su abuela, circunferencia que le prodigó la infinita experiencia de la calle, lugar donde encuentra y define su vocación por la música; sus primeros “panas” fueron, coincidentemente, Daniel Santos, Ismael Rivera y Rafael Cortijo. Sus amigos de colegio recuerdan que se escapaba de algunas clases por asistir a los ensayos de los grupos de bomba y plena de su barrio. Las inclinaciones artísticas le vienen por su padre, quien era profesor universitario de español y músico aficionado. Pero no todo fue inquietud, sensibilidad, calle y carpeta, pues el joven Curet Alonso sigue cursos de teoría musical y solfeo.


Al terminar la escuela ingresó a la universidad a estudiar periodismo y sociología, trabajando hasta su jubilación en la Oficina Postal de Correos. Corría el año de 1965 cuando decidió mudarse a Nueva York, inicialmente para hacer una pasantía y terminó trabajando para el diario La Prensa de la gran manzana. Allí conoce a Joe Quijano, cantante y director de orquesta, quien a la fecha explicaba en su canto la diferencia entre la Pachanga y la Charanga, escribiendo “Efectivamente”, su primer gran éxito.


De vuelta a su querido San Juan, su estampa mulata coronada con un sombrero de paja era parte del paisaje imprescindible de la hermosa ciudad, especialmente en la Parada 15 donde se le podía ver tomando un heladito de coco y conversando con músicos, artistas, bohemios, artesanos y gente común y corriente en quienes se inspiró su frondosa obra. La misma tiene a la esquina del Barrio como centro de sus vivencias y a la vez como la “Rosa de los Vientos” de viejos corsarios y piratas que los llevaron a navegar “por esos mares de locura”. Fui testigo en tarde y noches de tertulia el escuchar, por ejemplo, por qué escribió “Galera Tres” y así describir las penosas condiciones del confinado (presos), por la falta de respeto a los derechos humanos. La Directora de los Centros de Confinamiento (Penales) fue despedida y mejoró, diametralmente, el trato a los internos. Su intérprete, mi amigo el señor Ismael Miranda la recuerda siempre, grabando una segunda parte que se titula “Salió de la Galera Tres”.


 

El mismo Tite ubica su devenir como compositor en 1968, cuando la vehemente Yolanda Guadalupe Flores Raymond, una cubana hecha de dinamita y fuego conocida como “La Lupe” le graba sus descarnados Boleros. En “La Tirana”, escrito originalmente para el gran Roberto Ledesma, aquel vocalista del Trío Martino en Cuba y que desde el sello Gema como solista nos ha dejado las canciones más tiernas, la composición causó un inusitado furor. El tema, dada su apabullante lírica, calzaba mejor con el desplante y la irreverencia de la cubana, convirtiendo el mismo en un clásico. Luego haría “Puro Teatro” y tiempo después un disco Un encuentro con La Lupe (Tico #1323) donde en la portada aparece retratada con ella (anteriormente con Cheo Feliciano en la producción Con la ayuda de mi amigo para el sello Vaya). Era muy renuente a tomarse fotos y siempre sostuvo que no le gustaba salir de noche, aprovechando el oscurecer del cielo para inspirarse y escribir sus bellas melodías.


Para Lupe Victoria Yoli Raymond (Santiago de Cuba 23/12/1939 – 29/2/1992 Nueva York) el maestro de la composición escribió canciones de alto voltaje emocional y ella, con el desgarro que la vida le provocaba las interpretó de manera sublime. En “La Tirana”, un Bolero que es el tema principal de la película “La Mala” con Lena Burke en España, alcanza niveles de angustia existencial: "Según tu punto de vista yo soy la mala, vampiresa en tu novela, la gran tirana. Cada cual en este mundo cuenta el cuento a su manera y lo hace ver de otro modo en la mente de cualquiera. Desencadenas en mi venenosos comentarios después de hacerme sufrir el peor de los calvarios……si dice la misma gente que el día en te deje fui yo quien salió ganando”. El éxito fue desbordante y luego siguió “Carcajada Final”, a manera de una saga apasionada y tormentosa.


El cartero mulato reconoce como su mentor a Pancho Cristal (su verdadero nombre era Morris Pelman), productor de Tico Records, quien le brinda las primeras oportunidades: "Fue mi puerta abierta, mi émbolo y empujón necesarios para yo emprender carrera dentro de un campo sumamente difícil por lo competitivo: la composición musical", ha dicho. La revista Latin Beat le dedicó su portada y el interesante artículo Primoroso Cantar , en el que Elmer González señala: "el periodismo me gusta más que la música", ha dicho el autor de “Tiemblas” y “Temes”. Constantemente repite que le gusta escribir con pocos o ningún adjetivo, característica del periodismo noticioso.

 



Sin lugar a dudas, Curet Alonso muestra su alma de narrador en sus canciones. Sus textos utilizan palabras comunes y sencillas. Establece y desarrolla su temática en pocas palabras, abordando lo esencial sin rodeos. Es sucinto, averiguando cosas y luego contando historias, por lo que algunos le llaman "el cronista del amor". No utiliza un estilo poético. Prefiere, como hacía su compositor favorito Pedro Flores, usar lenguaje sencillo sin recurrir a lo que denomina como "ser intelectualista a la hora de componer". Es cierto, su obra tiene el aliento de la noticia, hechos y circunstancias y donde pasar del Verso al Montuno es una delicia para el sonero. Es como un periódico mural –cual Daz i Bao (Chino)-, cantado a través del cual nos enteramos del modo de ver el mundo en esta parte del continente. Sostuvo enfáticamente que las parejas en Latinoamérica “se enamoraron al compás de un Bolero”.


Junto a Rubén Blades conformará la dupla por excelencia de la llamada "Salsa narrativa" y "Salsa conciencia". El éxito de Tite Curet se debe también a su capacidad de psicólogo empírico; ese don de haber sabido escoger con exacta propiedad a los intérpretes de sus canciones que en los setentas, en pleno boom salsero, lo convierten en el compositor principal del sello Fania. Nadie imagina sino a Héctor Lavoe con su peculiar estilo y genial inspiración cantando “Periódico de Ayer” o “Juanito Alimaña”, a Celia Cruz en “Isadora” (me dijo en una reunión realizada en junio en 1983, en el departamento de la compositora Gloria González, que nunca se imaginó que un negrito de pueblo estuviera sentado en El Olimpia en Paris, escuchando a Celia Cruz hacer su canción), al guarachero Pete "El Conde" Rodríguez en “La Esencia del Guaguancó”, a Ismael ‘Maelo' Rivera en "La Perla", el barrio más sabroso, cantándole a “Las caras lindas”, que Roberto Roena hiciera su “Marejada Feliz” y le cantara en “Chotorro” al chismoso, a Cheo Feliciano en “Anacaona”, “Los Entierros” o “Juan Albañil”, canciones que el imaginario popular conoce y canta de arriba a bajo.

 


César Miguel Rondón en su libro Crónica de la música del Caribe urbano: El libro de la salsa divide la producción de Curet Alonso en tres temáticas: la festiva, la social y la amorosa. En la primera están “Tú loco loco y yo tranquilo” por Roberto Roena y “La esencia del guaguancó” por El Conde Rodríguez. Lo interesante en el segundo apartado es que al inicio hay referentes de la esclavitud como “Babaila”, “Un toque pa' Yambaó” y canciones propiamente sociales, como “Los entierros”, “Plantación adentro”, “Juan Albañil” y “Pueblo Latino”. En “Cómo lo Canto Yo” (“Tu me dijiste camará que en mi no cabe la manera cadenciosa de entonar, pero tu lo sabes bien que soy la llave y que no canto simplemente por cantar. Y yo supe que anteanoche en una rumba te invitaron de momento a guarachar, y que por poco te conducen a la tumba los rumberos que te fueron a escuchar; ya lo dice aquel refrán *quien sabe, sabe* y no tiene que decir ta' bueno ya, aquí doy pa' que la rumba no se acabe, la alegría poderosa en mi cantar”) siendo la primera vez que una autoridad proclama que cualquier improvisado no puede subir a la tarima a cantar de verdad, ya que entonces le aventarán fruta, un recordatorio a esa grey de improvisados maquillados “salseros mongos”, incapaces de sonear como es norma del canto duro. Primero lo hizo Justo Betancourt y luego Rubén Blades con la Orquesta Hispana del Harlem (Premio Grammy 2005), destacando el significado de pararse a inspirar e imponerse con sus glosas.


En el rubro de lo amoroso su obra se divide en dos. Por un lado tenemos al bolerista y aquí su presencia adquiere importancia mayúscula. “Temes”, “Tiemblas” y “Mi triste Problema” son tres piezas de los nuevos bríos que coge el bolero gracias a Curet y a cantantes de la salsa. La segunda división de lo amoroso tiene que ver con innumerables melodías guaracheras que retratan el sentimiento universal desde el punto de vista del barrio, sin la atmósfera rosa de la balada. Nos referimos a “Marejada Feliz” por Roberto Roena, hoy vuelta a grabar en el tributo que Saxomanía de Venezuela le hace al ‘Campanero Rumbero' y éste le devuelve las gracias a ‘Tite' por su talento. En “Vale más un Guanguancó” con Ray Barretto y Rubén Blades, “Trizas” con Cheo Feliciano y “Piraña” y “Barrunto” interpretadas por Héctor Lavoe y Willie Colón, se siente el esplendor de la calle en contrapunto con sus historias, siempre dolidas y motivadas por hechos que dejan cicatrices.


Además del toque caribeño, Curet Alonso era un apasionado de la música del Brasil y lector diario de Jorge Amado. Por eso quiso aprender a la perfección el portugués y lo consiguió, habiendo logrado traducir las versiones en español de varios artistas brasileros, como Nelson Ned, que gracias a él pudo incursionar en el mercado hispano. Es más, entre sus adaptaciones brasileñas a la salsa figuran “Usted abusó" y "La paz de tu Sonrisa”, y creaciones como “La palabra Adiós” que grabó Rubén Blades con pasajes de samba acompañado de Fania All Stars. Declaró que le hubiera gustado hacer un álbum junto a Rubén para poder contar y describir las historias de los diversos barrios en Latinoamérica.


 

A mi modo de ver, aún está por medirse el enorme aporte de Tite Curet. Pero ya hay algunos atisbos desde el lado académico. Por ejemplo, el sociólogo puertorriqueño Angel Quintero Rivera escribe en su libro ¡Salsa, sabor y control! Sociología de la música tropical (Premio Casa de las Américas de 1998): "a finales de la década de 1970, cuando todos hubieran pensado que la gran bailarina de ballet de comienzos de siglo, Isadora Duncan había sido totalmente olvidada en el mundo popular del Caribe, el más importante compositor de la salsa, que no es un músico profesional, sino un mulato empleado de correos -Catalino «Tite» Curet Alonso- le dedicó una canción, que muy pronto llegó a los más altos escalafones del hit parade. A través de este homenaje salsero, a esa revolucionaria bailarina de ballet, Curet Alonso le afirma el carácter amplio, humano-universal, de algunos de los más profundos valores de la cultura alternativa -contrahegemónica- que su música de salsa representa..." Ni más ni menos.


Todo eso afirma y confirma la generosidad, apertura, universalidad y amplitud del género musical llamado Salsa. Recuerdo emocionadamente cuando preparó en su departamento dos casettes que me entregara una madrugada en el viejo aeropuerto de Isla Verde en 1984 y decirme: “esto lo he preparado para ti como un documento narrado de mi carrera musical y te los entrego como señal de nuestra fraterna amistad. Hace unos años se lo obsequié al señor Guido Herrera-Yance, un peruano que salió sin nada y hoy es un gran empresario y venerable amigo a quienes los músicos de la más alta graduación lo consideran un filántropo. Conduce además el programa Alma del Barrio en KXLU 88.9 FM en Los Angeles, California y las referidas cintas hoy están en su bóveda del Banco, cuidadas y veneradas como oro en polvo.


Tite ha tenido muchas deferencias con mi persona, hecho que guardo en lo más profundo de mi corazón. Pasamos muchísimas veladas conversando, intercambiando pareceres, recordando las pasadas décadas, el aporte musical de los grandes y sobre todo, rindiendo homenaje con una copa de aguardiente a esa población negra que fue arrancada del África. Me siento orgulloso que una y otra vez el me tarareara aquella pintura musical de su autoría y que el “sonero mayor” don Ismael Rivera dejara para la posteridad: "Por eso vivo orgulloso de su colorido somos betún amable de clara poesía tienen su ritmo, tienen melodía las caras lindas de mi gente negra" (“Las Caras Lindas”), insuperable himno a la raza de ébano.


 

Sostengo enfáticamente que sus canciones tienen las características de un culto, pues sus inspiraciones siguen sonando en solares, patios y callejones. Tuvo la necesidad compulsiva de hacer canciones y de buscar otros caminos. Por eso preparó vallenatos y números en onda de música nativista, o sea la que fusiona el folclor caribeño (incluyendo el anglófono) con un toque más contemporáneo y juvenil. Se la pasaba frente al mar Caribe reflexionando sobre el diario acontecer y en la famosa Parada 15, cual Sócrates Antillano, dialogaba hasta el cansancio con músicos, poetas y aficionados, no haciendo con nadie distingo alguno.


En 1993 publicó el libro La Vida Misma, un compendio de artículos sobre artistas, situaciones vividas y estampas sobre diferentes lugares de su país que hemos tenido la oportunidad de exhibirlo hace unos días en la Biblioteca Nacional del Perú.


Conferencista en universidades, productor de radio y de espectáculos, ha obtenido muchos premios por sus canciones. Si bien su fuente de inspiración es su isla, sin embargo sus canciones son muy latinoamericanas e incluso se han dejado escuchar en algunas películas de éxito mundial, como Mujer al borde de un ataque de nervios de Pedro Almodóvar y El padrino II de Francis Ford Coppola. Puede ser descriptivo como analítico en cada una de sus obras y por eso se le considera junto con Pedro Flores, Rafael Hernández y Bobby Capó, la trilogía boricua de mayor productividad, el banderado de la canción popular.


Un hecho anecdótico sucedió en 1987. Un músico argentino, don Ángel Bagni, conocido en el Perú como Freddy Roland, me pidió que llamara a Tite Curet para que lo recibiera en San Juan y quería conocerlo. Tuvieron un encuentro memorable y me regalaron una preciosa fotografía donde están abrazados. Freddy, que también descansa en paz, usó el sombrero que “el maestro” además le prestara para la oportunidad señalándome: “ese ha sido, luego de ser el saxofonista del ‘Rey del mambo', Dámaso Pérez Prado, un sueño realizado”.


 

Durante años la ACEMLA de Puerto Rico, entidad fundada para cautelar los derechos de autor le tuvo congelada la autorización para la difusión de sus canciones. Hace unos años ha levantado el embargo de su música por un tema de regalías, pudiendo difundirse en todas las emisoras de “La Isla del Encanto”. El Banco Popular le ha dedicado recientemente un hermoso especial titulado Sonó Sonó...Tite Curet y donde con un grupo de importantes artistas versiona en diferentes ritmos su gran obra musical. Desde el Perú y a través de Mambo-inn Radio para el mundo le rendiremos nuestro Homenaje por su gigantesco aporte cultural y musical a las bellas artes.

 


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