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El cantante cubano Justo Betancourt es una de los intérpretes fundamentales de la buena salsa. Su timbre de voz característico, su infinidad de recursos al momento de enfrentar el soneo así como su carisma, lo han convertido en un favorito de los amantes de la música afro caribeña

 


Justo Betancourt



BRAVO DE SIEMPRE



Por: Rigoberto Villalta Zapata
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La presentación de Justo Betancourt fue una de las más esperadas en la reciente edición del Festival Chim Pum Callao 2008. Y es que sin dejar de reconocer la sobrada importancia de talentos como Yolanda Rivera, Luigi Texidor o el Conjunto Clásico, la presencia del matancero permitió a los salseros de corazón revivir la que quizá haya sido la mejor época en la historia de la salsa así como disfrutar de uno de los mejores vocalistas de la expresión.

 

Justo no las trajo todas consigo pues problemas que ahora son parte de la anécdota estuvieron por impedir su performance en la tarima del Yahuar Huaca. No obstante, el cubano se impuso sobre sus cuitas y cumplió con su público deleitándonos con tres temas: “Soy Profesional” , el bolero “Psicología” y su emblemático “Pa´Bravo Yo” (que le compusiera nada menos que Ismael Miranda), bajo la impecable dirección musical de Tito Rivera y el sabroso piano de nuestro compatriota Lucho Cueto.

 


Justo Betancourt en el Festival del Callao

 

EL QUE SABE SABE

 

Según sus biógrafos, Justo Betancourt se inició a los 11 años en su Cuba natal cantando con un pequeño grupo llamado Cabeza de Perro, llamado así por la marca de cerveza Guinness que los auspiciaba. En 1956 pasó al grupo Guaguancó Matancero y dos años después grabó con el Conjunto Club el 45 rpm “Para Gozar Cubita” para el sello cubano Fama.

 

En 1964 tuvo que salir de Cuba llegando nada menos que a Grecia donde estuvo viviendo cerca de ocho meses antes de trasladarse a Nueva York. Ya establecido en la ciudad de los rascacielos alternó su trabajo tanto con la banda del timbalero Orlando Marín como con la mítica Sonora Matancera en la cual hacía coros. Atestiguan este periodo el álbum Está En Algo (1966) grabado con Marín y el disco La Niña de Guatemala en Ritmo de Guantanamera (1967), el único que grabara como solista con el conjunto de don Rogelio Martínez.

 

Durante esta época Justo Betancourt entró en contacto con Johnny Pacheco quien lo invitó a ser parte de la compañía Fania que acababa de fundar con Jerry Masucci. De esta manera Betancourt se convirtió en el primero de los cantantes de Fania en ser contratado como solista. Así, en 1968 publicó su álbum El Explosivo en el cual destacan “De cara a tu vida” y una peculiar versión del tango “Yira Yira” . Sus discos posteriores como El que Sabe, Sabe (1970), Los Dinámicos (1971, con Johnny Pacheco) y Pa´Bravo Yo (1972) son un buen ejemplo de los nuevos giros estilísticos en esos primeros años de la década del setenta cuando el barrio era el norte en función del cual se trabajaba el son que nutriría la mejor salsa del famoso Boom que comandaría la Fania.

 


Rigoberto Villalta, Justo Betancourt y Tito Rivera.

 

Esta tendencia la cultivó Betancourt en sus propios discos como solista: Justo Betancourt (1974) y Lo Sabemos (1975) así como los temas que interpretó con la Orchestra Harlow en el álbum Live in Quad (1974) o con Fania All-Stars en diversos long plays.

 

Pero los más significativo de estas producciones es el propio trabajo vocal de Justo que a pesar de ser un cantante cubano criado en el complejo del son, se adaptó con extrema facilidad a la circunstancia nuevayorquina, asimilando la propuesta de cantantes jóvenes (como Héctor Lavoe e Ismael Miranda) y enfrentando el canto desde una óptica cubana.

 

No hay que olvidar la sobrada solvencia de Betancourt para enfrentar el bolero, soporte siempre efectivo para demostrar sus dotes de verdadero cantante que no se limita a los predios del son y la guaracha.

 

Todos estos detalles hicieron de Betancourt el cantante idóneo para, ya en pleno Boom, grabar en 1976 el álbum Ubané con el tumbador Mongo Santamaría. Este disco, como bien señaló César Miguel Rondón en El Libro de la Salsa , fue un intento de poner a Cuba en Nueva York, es decir, hacer una especie de “salsa al revés” puesto que en ese momento era evidente la “cubanización” del son trabajado en la Gran Manzana, por lo que sonaba coherente hacer el camino al revés.

 

Y en este punto es bueno anotar que la citada “cubanización”, saludable en cuanto perfilar al son como el soporte ideal para la salsa con los evidentes condicionamientos históricos y socio-políticos, también fue nociva en circunscribir la mayoría del repertorio a lo que ya se había hecho en la Perla de las Antillas en las décadas del cuarenta y cincuenta.

 


Justo Betancourt cantando “Psicología”

 

Pero volviendo a Justo Betancourt, el embarcarse en un proyecto como el de Ubané evidenció sus inquietudes musicales que, en el caso concreto de este disco, lamentablemente no contó con el apoyo del público en cuanto a ventas. Este hecho, además de no contar con una orquesta propia así como el estar sometido al vértigo de la producción en serie que Fania impuso a sus artistas, determinó que Betancourt se mudara a Puerto Rico embarcándose en el proyecto de la orquesta propia, la cual se llamó Borincuba.

 

QUE NADIE ME DISCUTA MI PRESENCIA

 

Con Borincuba, Justo grabó dos discos: Distinto y Diferente (1977) y ¡Presencia! (1978). El primero, si bien en los créditos se menciona que es la Orquesta Borincuba, le debió mucho al sonido que Fania imponía a todas sus producciones lo que, sin embargo, no enervó la calidad de este trabajo. “Distinto y Diferente” , “Belén” , “Soy Profesional” y “No Estás En Nada” , son temas que a pesar del tiempo transcurrido aún permanecen entre lo mejor que se haya grabado en la salsa, con un Betancourt arrollador, soneando a sus anchas y derrochando inusitada calidad.

 

Más bien el álbum ¡Presencia! si es una muestra genuina de lo que en verdad era Borincuba. Con un sonido más cercano a la vanguardia puertorriqueña, Betancourt si desarrolló su proyecto comercial con mayor libertad, destacando el tema que dio título al disco, compuesto por el recordado Tite Curet Alonso. Este disco también destacó otro tema de Tite, “Ella está en otra rumba” , así como los sones “La tapa al pomo” y “Camarón” (donde destaca como invitado el pianista Papo Lucca). Mención aparte merecen los temas “La ilusión de la vida” , arreglado por nuestro compatriota Carlos “Peluzza” del Carpio, y el bolero “Psicología” , en una nueva versión más extendida a la que fuera grabado por el mismo Justo en su álbum Pa´Bravo Yo , la cual incluye una soberbia fuga en montuno.

 


¡Arriba Perú... Arriba Justo...!

 

Pero el trabajo de Borincuba no se limitó a lo que hizo con Betancourt. Hay un par de álbumes en los cuales el sonero cubano únicamente interviene en los coros, dejando el peso de la parte vocal al joven cantante boricua Tito Rojas quien en 1980 se apartó de Borincuba formando el Conjunto Borincano realizando algunos discos para Rana Records.

 

LA MADUREZ NADA TIENE QUE VER CON LA VEJEZ

 

Para nadie es un secreto que a partir de 1982 la compañía Fania entró en una severa crisis ante el agotamiento del Boom que ella inaugurara con el filme Our Latin Thing . Esta crisis se tradujo en el alejamiento de algunos cantantes de los estudios de grabación entre los cuales estuvo Justo Betancourt. En efecto luego de publicar Justo Betancourt (1979), Sonora Matancera con Justo Betancourt (1981) y Leguleya No (1982) la voz de Justo únicamente se escuchó en el tercer Homenaje a Beny Moré (1985) hecho por la orquesta del maestro Tito Puente donde interpretó magistralmente el son “Tú, sólo tú” que fuera popularizado en clave de mambo por el Bárbaro del Ritmo en la década del cincuenta.

 

Ya en la segunda mitad de los años ochenta, desatada la nueva moda de la salsa sensual o balada en salsa, fueron escasas las oportunidades de disfrutar el talento del sonero cubano, aparte de una esporádica aparición en el álbum La Verdad de su compatriota Israel Sardinas Kantor.

 

“Soy de lo mejor, soy profesional, soy de lo más
bravo que ha llegado aquí al solar”

 

En la década del noventa Betancourt editó tres producciones como solista: Regresar (1990), El Bravo de Siempre (1992) y Mató (1998). Estos discos revisten singular interés tanto por la calidad de los arreglistas, como Erick Figueroa o Tito Rivera, como por la entrega y calidad evidenciada por Justo a pesar del paso del tiempo. A esta década también pertenecen sus colaboraciones con el proyecto de Frank Ferrer, Descarga Boricua que, hoy por hoy, es una de las pocas propuestas honestas que lucha por mantener en alto el estandarte de la buena música. Finalmente, el año 2002 grabó el tema “En cada beso” , en el álbum Festival de Boleros producido por Papo Lucca.

 

TU PUEBLO NO TE OLVIDA, POR ESO MI CANTO ES PARA TI

 

Como anotáramos líneas arriba, la visita de Betancourt a nuestro país estuvo plagada de algunos inconvenientes. Un problema en migraciones al embarcarse rumbo a Lima, retrasó su vuelo por lo que el cantante recién arribó a nuestro país la mañana del viernes 22 de agosto. Luego, el agravamiento de una vieja dolencia que requirió atención médica, casi nos privó de ver a Justo. Sin embargo, el sonero necesitaba cantar y afirmar ante su público porque es uno de los mejores.

 

Con una hidalguía a toda prueba y plenamente conciente de sus limitaciones, Justo se disculpaba a cada momento. Pero los que esperamos toda una vida para escucharlo en nuestro país no teníamos nada que reprocharle sino, por el contrario, agradecerle por regalarnos un poco de magia, un poco de esa buena salsa que cada día vive más en los recuerdos y en esos discos que ponemos infatigablemente, sin ninguna pretensión proustiana, buscando el tiempo perdido.

 


A pesar de su estado delicado de salud bailó y
disfrutó de su público chalaco.

 

Cierto es que sólo nos regaló tres temas, como ya apuntáramos. También puede ser cierto que ya no está en la mejor de sus condiciones vocales pero el escenario chalaco fue testigo de que si bien para cantar es necesario tener voz es mucho más importante saber cantar. Ese saber que no se enseña sino que nace con la persona. Y Justo Betancourt pertenece a esa selecta pléyade de artistas elegidos y premiados con ese don.

 

Y la fría noche chalaca se encendió cuando don Justo Betancourt Querol pregonó, como sólo él sabe hacerlo: “Soy de lo mejor, soy profesional, soy de lo más bravo que ha llegado aquí al solar”. Por ello nos consuela saber que el maestro no prometiera regresar, sino que nos dijera enfáticamente, contemplando el cielo gris limeño: “¡Tengo que regresar!”. Confiemos que así sea.

 

 

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