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Hay aspectos que están más allá de la música, pero que, sin embargo, son fundamentales si se quiere que el proyecto camine. En especial en los tiempos actuales. De esto trata el libro de Pedro Conejo, con quien conversamos.

 


PEDRO CORNEJO GUINASSI:


Las verdades del negocio de la música


Por: Agustín Pérez Aldave
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El rock en su laberinto. Manual para no perderse es un libro del más importante crítico de rock del Perú. Necesario, ágil y ameno, que todo aquel interesado en la música, y no sólo en el rock, debe conocer. Pedro Cornejo intenta desentrañar el laberinto de procesos tecnológicos, artificios de producción, estrategias de marketing, negociaciones con los medios y vericuetos legales, entre otros asuntos, con los que tiene que lidiar una banda para salir adelante.

 

Autor también de Juegos sin fronteras (1994), Sobrecarga (1998) y Alta tensión: los cortocircuitos del rock peruano (2002), Cornejo Guinassi, filósofo de profesión, dice que su libro trata de “todo lo que no es tocar... de las ineludibles instancias y encrucijadas por la que debe atravesar una banda para que sus intenciones artísticas y la estética de sus formas musicales encuentren una vía de salida que les permita desarrollar una trayectoria consistente y duradera”.

 

Pedro Cornejo Guinasi
(Foto: Archivo Diario Expreso)

 

En efecto, la publicación aborda en ocho capítulos distribuidos en ciento setenta y dos páginas: Los primeros pasos, las grabaciones. Demos y discos, Los sellos discográficos, los productores, Los medios, Los conciertos, Los managers y Los derechos de autor.

 

¿Tu libro es para lo que se debe hacer o lo que no se debe hacer?


Este libro está concebido para poner en autos a los músicos de rock sobre cómo funciona el negocio de la música en general, en términos internacionales y, en particular, a nivel local. La idea del libro surge a partir de las frecuentes inquietudes que permanentemente plantean los músicos sobre qué es lo que tienen que hacer para sacar adelante una carrera musical. Es decir, qué tienen que hacer para grabar un disco y para promocionarlo, cómo llegar a la radio, cómo llegar a los medios de prensa, cómo conseguir un manager, cómo relacionarse con un productor. Son preguntas que siempre me han hecho los grupos. Desde los más noveles hasta los que tienen cierta experiencia tocando, pero que no han logrado establecer bases sólidas para su propia carrera musical. Es un libro que intenta darle a los músicos de rock puntos de referencia para que sepan cómo manejarse dentro de la industria musical y siendo conscientes, además, que esa industria musical en nuestro medio, en el Perú, es sui generis porque es virtualmente inexistente, sumamente precaria, que es completamente informalizada y “achichada”, como buena parte de las manifestaciones culturales, sociales y políticas del país.

 

¿Entonces el marco es el contexto peruano?


Claro, pero no se puede entender cómo funciona el negocio si no lo contextualizas dentro de lo que es el mercado internacional porque, al final de cuentas, el rock no es simplemente una forma de expresión musical sino una industria, y es una industria transnacional, planetaria. Entonces, no puedes hablar del rock aislándolo del panorama internacional, menos hoy en día que se habla de un mundo globalizado, no puedes hacerlo. La idea es mostrarle al lector cómo funciona el show business a nivel internacional y confrontar eso con la forma como funciona acá para que el lector tenga clara conciencia de las diferencias abismales que existen. La idea es desmitificar muchas cosas que la gente tiene metidas simplemente por ignorancia acerca del funcionamiento del negocio. Y cuando me refiero a la gente no hablo solamente del aficionado al rock que, por lo tanto, no tiene por qué saber cosas sobre la industria , sino me estoy refiriendo a los músicos e incluso a la gente que trabaja en medios. Hay quienes escriben sobre rock y podrán conocer mucho de grupos y de las tendencias musicales, pero de cómo funciona el negocio no saben nada. Porque, de lo contrario, no te explicas la ingenuidad con la que se habla sobre la internacionalización.

 

Aporta necesaria guía para los que
pretenden dedicarse a la música.


En ese sentido, ¿es un testimonio de parte?


Obviamente. Porque he trabajado dentro de la industria discográfica durante un tiempo, en El Virrey como A&R de Warner Music y, después, tuve mi propio sello. Yo sé cómo funciona eso. Por eso, me irrita cuando se habla de la internacionalización... Se dice: ¿por qué tales grupos no se internacionalizan?, como si internacionalizarse fuera cuestión de un acto de voluntad... Cuando las cosas son frías. Es simplemente cuestión de cifras de ventas. Las posibilidades de internacionalización están en directa relación con las ventas del disco que ese grupo tiene en su país. Así de frío. Y aquí ya no importa la calidad de la música. Mientras no sea así, y por muy buena sea su música, no va a tener posibilidades de internacionalizarse. Me refiero obviamente a cifras legales y no a cifras piratas que no valen nada. Y nuestra cifra de ventas es ridícula desde una perspectiva internacional.

 

LOS PROGRAMADORES RADIALES


Has sostenido que la música en general está adoptando conductas y modalidades de la industria del pop y del rock. ¿Tu libro es útil a músicos no rockeros?


Sí. Es más, cuando lo estaba escribiendo me daba cuenta que podía haber podido utilizar la palabra música en lugar de rock y la coherencia del libro se mantenía. Porque el montaje de un concierto de salsa o de David Bowie es básicamente el mismo. Ya dependerá si uno utiliza videos o parafernalia electrónica, pero esencialmente la relación con el montaje es similar. Asimismo, la manera de relacionarse con el sello discográfico es la misma. Carlos Vives es una estrella pop, al igual que Shakira, David Bowie, Rubén Blades o como lo era Ibrahim Ferrer. En ese sentido, el negocio funciona igual, obviamente con sus matices en cada caso. Siempre hay que tener una campaña de marketing detrás. Todos los artistas, sean del estilo que sean, utilizan el video como una herramienta promocional, tienen jefe de prensa, tienen manager... O sea, la manera como se produce la música o las condiciones de producción son las mismas básicamente, para el género musical que sea.

 

También citas el problema que representan los programadores radiales...


Es que la industria musical es como una mesa con cuatro patas y cada una tiene que estar bien para que no se caiga. Una de las patas es la radio. Si la radio no hace su trabajo, las otras partes van a tener mucha dificultad en mantenerse. Porque lo que hace llegar la música al público es básicamente la radio. En nuestro medio, en particular, la radio es insustituible para que la música llegue al público masivo, el video obviamente también. Y la radio local sigue siendo sumamente conservadora, sumamente mercantilista...

 

“Sobrecarga: Los cortocircuitos de
la música pop contemporánea”.


En el peor sentido del término...


Claro, las radios siempre juegan en nuestro medio a lo seguro, y lo seguro es poner aquello que nos viene digerido de afuera como producto comercial. Aquí las radios se conforman con ser, simplemente, caja de resonancia de lo que viene de afuera. Lo difícil que es generar modas, generar nuevos ídolos (entre comillas), las radios casi nunca lo hacen ni quieren hacerlo. Porque esa es una tarea que implica trabajo y riesgo, que puede implicar inversión. Las radios dicen que sí pasan rock peruano, pero, ¿cuántos grupos rotan sostenidamente? No son más de cuatro o cinco grupos y digamos que, cada cierto tiempo, cambia uno. Y hay cientos de grupos nacionales que no tienen ninguna posibilidad de sonar a pesar de que pueden tener propuestas musicales que son tan radiables como cualquiera de los grupos “privilegiados”.

 

Punto importante también es el de la generosidad del público, la elección voluntaria de la gente, más allá de la difusión radial que encumbra a los grupos...


Si, claro, lo que pasa es que, afortunadamente, el negocio de la música siempre tiene sus puntos de fuga. El negocio de la música no funciona de una manera matemática. Y, por lo tanto, siempre hay lugar para el azar dentro del negocio, para que cosas que se suponen no deben tener éxito lo tengan, para que grupos que en teoría no deberían ser populares, sin embargo, lo sean...

 

¿Ese punto no ha terminado acaso rebasando a la realidad radial?


Creo que ha terminado rebasando a la realidad radial, pero sólo en términos relativos. Un ejemplo es el de Mar de Copas, un grupo que ha hecho las bases de su carrera musical al margen de las radio, y se ha hecho un público. Ahora suena en la radio bastante, pero construyó su público al margen de la radio. Cuando vi esa experiencia yo pensé que era posible seguir esa línea y que otros grupos también pudieran alcanzar el mismo status de un grupo como Mar de Copas sin depender de la radio. Pero con el paso de los años me di cuenta que eso no sucedía y lo que pasó con Mar de Copas y lo que pasa con Leuzemia son excepciones, no son una norma. Es muy difícil realmente que un grupo construya un público numeroso que lo sostenga a lo largo de los años sin promoción radial. Claro, no es imposible, pero implica de parte del grupo una gran capacidad de trabajo y una capacidad de sacrificio también muy grande que no todos los grupos están dispuestos ni tienen por qué estar dispuestos a asumir, no?.

 

“Juegos sin Fronteras: Aproximaciones
al rock contemporáneo”.


DES-ILUSIONAR


¿Algo final sobre el libro?


El libro pretende desmitificar ciertas seudo verdades y lugares comunes que la gente vinculada con la música tiene en la cabeza y que no tienen nada que ver con la realidad. La idea de hacer este libro es la de mostrar cuáles son los mecanismos que hacen funcionar el negocio de la música tanto a nivel internacional como a nivel local y, por otro lado, a partir de ese acto de poner en evidencia esos resortes... Alguien me dijo: “he leído tu libro y se me han quitado completamente las ganas de seguir en la música”. A muchos les puede parecer que tiene una visión pesimista.

 

Es cierto, como que quita la ilusión...


Me interesa des-ilusionar a la gente, pero no en el sentido de quitarle las ganas de hacer música sino que hagan música sin ilusiones. Es decir, sin falsas expectativas, que lo hagan con realismo, sin creerse cuentos y, básicamente, sin estar dependiendo de mitos o de ficciones sino que lo hagan con realismo, sabiendo exactamente a qué se atienen porque sólo así es que, creo yo, se puede evitar la frustración.

 

LA SALSA NO HA DESARROLLADO UNA ESCENA SÓLIDA EN PERÚ


En la salsa hay un discurso que defiende “las raíces, las esencias, la pureza” del género. ¿Procede un discurso así en estos tiempos?, ¿es posible la no “contaminación” de un estilo musical, como si la salsa fuese una música escindida de todas las demás?


Justamente, en la medida que se vuelve un lenguaje cosmopolita, la salsa pierde ese carácter de música estrictamente tropical y pasa a adquirir un perfil progresivamente más pop que no siempre se ha traducido en productos de calidad y que, en cierto modo, ha conducido a una estandarización del género, es decir, a un cierto aplanamiento, una cierta uniformización que deriva también, y de manera fundamental, del hecho de que la salsa se haya convertido en una industria muy potente.

 

“Alta Tensión: Los cortocircuitos
del rock peruano”


¿Qué te sugiere la relación rock-salsa?


Me sugiere lo mismo que la relación entre dos géneros de orígenes y evolución diferentes, es decir, la posibilidad de un mestizaje cualitativamente rico o la de una simple combinación mecánica. Todo depende de quién sea el alquimista.

 

A tu modo de ver, ¿falta en la salsa que se hace/goza/difunde en el Perú el debate crítico que sí se ha dado en el rock?


Sí. En el Perú la salsa tiene una enorme legión de seguidores pero, curiosamente, no ha desarrollado una escena sólida a nivel de artistas, productores, empresarios y prensa especializada. La salsa en Perú sigue ligada casi exclusivamente a la fiesta, a la música de baile y, en el peor de los casos, a la farándula, y son muy pocos los que tienen una aproximación más reflexiva y crítica no sólo como fenómeno musical -tema que ya de por sí da para toneladas de papel escrito- sino como fenómeno cultural.

 

EL ORIGEN DEL LIBRO


Está en dos anécdotas:

 

1) Al final de cada concierto de Mar de Copas, Manolo Barrios, líder del grupo, solía agradecer a Pedro Cornejo “por todo lo que es no tocar”, en alusión a las tareas que éste cumplía como manager.

 

2) Luego, de un taller en el Instituto Peruano Británico al cual Cornejo fue invitado para exponer sobre el oficio de hacer rock en el Perú. Como nunca se realizó, Pedro usó los apuntes de su ponencia como base para escribir el libro.

 

 

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